La consultora McKinsey está cambiando de forma profunda la manera en que recluta a recién graduados. El hallazgo está en un programa piloto, exigió que los candidatos usaran Lilli, su asistente de IA, durante una entrevista de selección.
Además, la prueba no buscó “adivinar la respuesta correcta” del caso práctico. McKinsey evaluó cómo interactuaban con Lilli. Y ahí aparece la pieza clave: si mostraban “curiosidad y criterio” para aprender de lo que propone el chatbot, cuestionarlo y adaptarlo a lo que un cliente realmente necesita.
Mayank Gupta, CEO de CaseBasix, sostiene que este movimiento probablemente se replique. Según él, otras grandes consultoras como Boston Consulting Group (BCG) y Bain también podrían incorporar IA a sus entrevistas.

La analogía ayuda a bajar esta idea a tierra. Usar Lilli en una entrevista se parece menos a “copiarse” y más a manejar un auto con tablero digital. El GPS te sugiere una ruta, pero no sabe si hay una marcha, una calle cortada o si tu prioridad es llegar rápido o gastar menos nafta.
Entonces, el candidato no es evaluado por tener un GPS. Eso ya lo tiene cualquiera. Es evaluado por cómo usa ese tablero: si frena a tiempo, si hace preguntas, si valida señales y si cambia de carril cuando el contexto lo exige.
Y, sobre todo, por si entiende que un chatbot puede sonar seguro y aun así estar equivocado. En el piloto, los postulantes usaron Lilli para analizar un caso práctico y refinar su conclusión final. El engranaje que McKinsey mira es la conversación: qué preguntas, qué descartas y qué asumís como válido.
Por un lado, la firma deja una señal fuerte: espera que sus consultores trabajen con IA en el día a día, porque la tecnología ya está redefiniendo tareas de oficina. Y si el piloto funciona, planea extender estas pruebas con IA a todos los candidatos jóvenes en los próximos meses.

Por otro lado, fuentes citadas en el proceso subrayan un matiz importante: el uso de Lilli es una evaluación más dentro del recorrido. No es un “aprobado o suspenso” binario. Es un termómetro de hábitos: pensamiento crítico, criterio y capacidad de aprender en tiempo real.
Este cambio no vive aislado. Muchas consultoras están comprando o desarrollando capacidades de inteligencia artificial, en parte porque se reduce el tiempo dedicado al asesoramiento estratégico tradicional y crece la demanda de ayuda para adoptar IA. Accenture, por ejemplo, acordó comprar la empresa de IA Faculty por 1.000 millones de dólares.
La presión por eficiencia también está tocando el cableado interno del sector. McKinsey redujo su plantilla en más de un 10% entre 2023 y mediados de 2024, después de haber alcanzado un máximo de 45.000 empleados.
Y, según una fuente, se fijó el objetivo de eliminar el 10% de los puestos no relacionados con clientes en los próximos dos años, lo que podría implicar más de 1.000 empleos.
En paralelo, McKinsey aumenta su uso de agentes de IA (programas que ejecutan tareas de forma autónoma). Su CEO, Bob Sternfels, dijo en un podcast que la firma ya cuenta con 20.000 agentes internos además de 40.000 empleados. Y busca llegar a “un agente por persona” en unos 18 meses.
También está ajustando sesgos de contratación. Sternfels afirmó que priorizarán candidatos capaces de aprender del fracaso. Y señaló que perfiles de humanidades, antes relegados, pueden aportar formas de pensar novedosas que complementen una limitación típica de algunos modelos: les cuesta dar “saltos discontinuos” en la lógica, es decir, cambios creativos bruscos.
Al final, la oportunidad para quien busca entrar es concreta: no se trata de competir contra una IA, sino de demostrar que sabes usarla como una herramienta eléctrica en casa. La clave es simple y exigente: encenderla, medir, desconfiar cuando corresponde y dejar la decisión en manos humanas.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.