Silicon Valley acelera hacia una promesa que ya no suena a novela: construir una superinteligencia artificial capaz de superar al cerebro humano antes de lo que imaginas. Los líderes que marcaron el Valle, criados entre ciencia ficción y teorías futuristas, han convertido ese imaginario en hoja de ruta.
Peter Thiel, Jeff Bezos, Elon Musk, Larry Page y Mark Zuckerberg mezclan ciencia con épica, libertarismo y distopías, y eso se nota en sus productos y en su cultura de trabajo. La visión inicial de “libertad sin fronteras” ha mutado hacia poder, riqueza y avances científicos cada vez más ambiciosos.
El paso reciente es claro: Sam Altman empuja la AGI con GPT‑5 y sitúa a OpenAI, respaldada por Microsoft, en cabeza. La apuesta es que, en 5 a 10 años, las máquinas comprendan, aprendan y razonen como tú, y que distinguir un texto o una foto humanos de uno sintético sea casi imposible. China es la gran inquietud en California. DeepSeek, de la startup de Liangzhu fundada por Sam Hu, se entrenó en un año y con una fracción del coste de los modelos occidentales, compitiendo en condiciones reales.
Esta velocidad tiene un cronómetro simbólico. Ray Kurzweil pronosticó en 2005 que la singularidad llegaría en 2045, con una IA mil millones de veces más capaz. No es un consenso, pero actúa como faro psicológico de la industria. Entre medias, AGI primero y, si no se detiene, superinteligencia artificial después.
Piensa en la superinteligencia artificial como un sistema que hace todo lo que hace tu cerebro, pero mejor y más rápido, y no solo en cálculo o memoria. Hablamos de ciencia, diseño y corazonadas técnicas. Antes de eso, la AGI busca igualarte en tareas cognitivas comunes para delegar análisis, escritura y decisión.
Para sortear el cuello de botella energético, las grandes compañías están moviendo parte de estos modelos a tu móvil y a tu portátil. El cómputo en el dispositivo reduce costes, acelera respuestas y protege tu privacidad, porque los datos quedan contigo. La miniaturización de modelos y el salto de los chips explican el giro. Y eliminas, de paso, límites de uso y riesgos de hackeo en tránsito.
También te puede interesar:El CEO de Klarna usa un avatar de IA para presentar resultados financierosLa adopción empresarial va en vertical. Según Gartner, la IA generativa pasó del 8% al 43% de uso en compañías en un solo año (2024). La metodología de estos datos es pública y se coteja con reportes de inversión de proveedores. Si sumas la presión competitiva, entiendes por qué la “velocidad por defecto” es la norma en el sector.
La respuesta a si la IA superará al cerebro humano depende menos del talento algorítmico que de tres llaves: energía barata, chips suficientes y gobernanza creíble. Te afecta porque transforma cómo trabajas, qué lees y qué puedes creer. El próximo hito llega con la nueva hornada de modelos de 2026–2027, mientras 2045 sigue como fecha simbólica en el horizonte de la superinteligencia artificial.
Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.