¿Alguna vez te acostumbraste tanto a un electrodoméstico que, cuando falla, recién ahí entendés cuánto dependía tu casa de ese “cableado” invisible? Con la inteligencia artificial pasa algo parecido: está en el móvil, en WhatsApp, en la cámara y en Windows. Y cuando el proveedor tiembla, el impacto se siente.
Ahora, un hallazgo incómodo empieza a revelar un cambio de humor en la relación entre Microsoft y OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT. Según los datos que circulan en el sector, Microsoft se está cansando de que OpenAI vuelva a pedir financiación con frecuencia, pese a que ChatGPT es la IA más popular del mundo.

La pieza clave es que esa popularidad no se traduce en caja. ChatGPT se considera un fracaso económico para OpenAI: mantenerlo operativo genera pérdidas millonarias, y el “motor” que lo mueve es caro. Gran parte del costo está en las GPU (chips para cálculos masivos) de NVIDIA, el hardware central para entrenar y ejecutar modelos de IA a gran escala.
En ese contexto, Mustafa Suleyman, director de IA de Microsoft, fue directo: la compañía se prepara para dejar de utilizar los modelos de OpenAI. No es una frase menor. La suite de IA de Microsoft depende hoy de esa tecnología, así que el movimiento, si avanza, sería drástico.
Porque, además, esta historia viene con memoria. Antes del lanzamiento de ChatGPT a fines de 2022, OpenAI era una startup que necesitaba financiación para desarrollar GPT. Microsoft invirtió 1.000 millones de dólares. Ese dinero fue el interruptor que permitió acelerar el desarrollo y, después, extender la IA por el ecosistema de productos de Microsoft y Windows.
Sin embargo, cuando una empresa pone un engranaje clave en casi toda su maquinaria, también hereda un riesgo: depender de un tercero. Y desde la lógica de negocio, Microsoft no quiere que su “central eléctrica” de IA quede atada a una sola compañía.
También te puede interesar:OpenAI lanza la app de ChatGPT para Windows con nuevas funcionalidadesLa analogía doméstica ayuda. Imagínese que OpenAI es una caldera que da agua caliente a todo un edificio. Microsoft, al principio, puso parte del dinero para instalarla. Luego, conectó a esa caldera varias canillas: asistentes, buscadores, herramientas de oficina y funciones dentro de Windows.
El problema aparece cuando la caldera calienta bien, pero consume gas como si fuera invierno todo el año. Eso es lo que ocurre con la IA generativa: cada respuesta tiene un costo de cómputo. Y el entrenamiento (enseñar al modelo con datos) y la operación (mantenerlo respondiendo) requieren infraestructura cara y constante.
Así, OpenAI firma acuerdos, busca nuevas vías de financiación y vuelve, una y otra vez, a tocar la misma puerta. Microsoft, según este mecanismo, empieza a pensar en construir su propia caldera.
Entre los planes de Microsoft está desarrollar modelos de IA de manera independiente. Para entrenarlos, proyecta infraestructuras computacionales muy potentes, descritas como equipos “a escala de gigavatios”. Es una forma de decir que la energía y el tamaño del centro de datos serían comparables a los de una instalación industrial.
Ahora bien, el cambio no sería inmediato. A corto plazo, Microsoft no rompería por completo con OpenAI. Mantendría la colaboración mientras prueba sus propios desarrollos y reduce su dependencia, como quien instala un segundo circuito eléctrico antes de apagar el primero.
Y hay otra capa más sensible: Suleyman afirma que Microsoft está desarrollando una AGI (inteligencia artificial general) profesional, capaz de realizar la mayoría de tareas de empleos administrativos. Incluso advirtió que podría reemplazar a abogados y a otros perfiles de oficina, al automatizar gran parte de sus funciones.
También te puede interesar:Microsoft ofrece miles de dólares a quienes encuentren vulnerabilidades en su IALa oportunidad, para el usuario común, es doble. Por un lado, más competencia podría traer herramientas más baratas o integradas. Por el otro, el tablero se mueve: si el proveedor de tu “asistente” cambia, también puede cambiar el estilo de respuestas, la privacidad y el tipo de tareas que se automatizan.
Queda una incógnita: si Microsoft estará a la altura de su ambición. No sería la primera gran tecnológica en tropezar; Google, por ejemplo, tuvo un inicio decepcionante con Bard antes de madurar hacia Gemini.
Pero el mensaje de fondo es claro: en la casa de la IA, ya nadie quiere depender de una sola llave de paso.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.