El desarrollador, Rodrigo Delduca, usó Claude, la IA de Anthropic, para crear el código de un emulador funcional de NES. Un programa que “finge” ser una consola clásica para poder ejecutar sus juegos, pero dentro del navegador.
Además, Claude no aparece acá como un truco aislado. Anthropic compite en el mismo tablero que Gemini (Google) y GPT (OpenAI), en un mercado donde las empresas invierten miles de millones, aunque muchos proyectos todavía operen con pérdidas. La clave es estratégica: ganar tiempo hoy, para dominar mañana.

Lo que revela este caso es un mecanismo concreto: la IA ya no solo completa líneas sueltas de código, también puede armar piezas de software complejas. Pero no como por arte de magia ni con una única instrucción.
Delduca explicó, en los hechos, que no alcanzó con pedir “hazme un emulador” y esperar. El proceso se parece más a dirigir una obra: indicar, probar, corregir y volver a pedir. La IA acelera, pero alguien tiene que sostener el plano general.
En el centro del proyecto aparece otra entidad clave: Carimbo, un motor de juegos 2D multiplataforma escrito en C++ y programable con Lua. Lua (lenguaje de scripts liviano) funciona como una capa flexible para escribir lógica sin tocar el corazón del motor.
Incluso el nombre “Carimbo” viene de “sello”: su filosofía es “estampar sprites continuamente en la pantalla”. En lenguaje de cocina, sería como una máquina de hacer galletitas que no para: la masa sale una y otra vez con la forma correcta, a gran ritmo.
También te puede interesar:Anthropic recluta al cofundador de OpenAI Durk KingmaCon esa base, Delduca usó Claude para generar los scripts en Lua que hacen funcionar el emulador “encima” de Carimbo. El código quedó publicado en GitHub y existe una versión identificada como 1.0.1 para descargar y probar localmente.
El resultado se puede ejecutar y permite jugar Donkey Kong desde el navegador. Ese dato, por sí solo, es una pieza clave: muestra que la IA puede producir código suficientemente complejo como para imitar el comportamiento de una consola histórica.
Ahora bien, la aplicación práctica también deja ver las costuras. El rendimiento es deficiente: el juego va muy lento, con sensación de pocos FPS (fotogramas por segundo), y la ralentización se nota a simple vista.

Hay otro faltante importante: no tiene música ni efectos de sonido. Y en un juego clásico, el audio no es un adorno; es parte del “cuerpo” de la experiencia.
Por eso, este emulador queda claramente por detrás de otros emuladores de NES ya existentes, que son más fluidos y completos. El punto no es destronar herramientas maduras, sino mostrar una oportunidad: usar IA como atajo para prototipos, para aprender y para convertir ideas grandes en algo ejecutable en días, no en meses.
Al final, la promesa no es que la IA reemplace el oficio, sino que le agregue un nuevo interruptor: el de pasar de “imaginar” a “probar” con una velocidad que, hasta hace poco, parecía ciencia ficción.
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Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.