¿Cuántas veces una charla prometedora se queda en “jaja sí” y termina apagándose, aunque el match parecía real? A veces no falta interés. Falta un pequeño empujón, una pieza clave que ordene lo que se muestra y lo que se dice antes de pasar del chat a la vida.
Eso es lo que Bumble dice haber encontrado con su nuevo paquete de funciones impulsadas por IA. El hallazgo central: sumar orientación para perfilar mejor la bio, los prompts y las fotos, con la promesa de convertir coincidencias en conexiones más duraderas.

La herramienta principal es una orientación de perfil sugerida por IA que se lanzará de forma global. Según Bumble, ofrece “feedback personalizado y accionable” sobre lo que la persona escribe en su bio y en sus respuestas. En Estados Unidos, además, se suma un mecanismo de feedback sobre fotos basado en IA para elegir imágenes que muestren a cada usuario de la forma “más auténtica posible”.
En paralelo, la empresa prueba en Canadá una opción no basada en IA llamada Suggest a Date (“Sugerir una cita”). El objetivo es simple: cuando la conversación se atasca, habilitar una señal clara de que alguien está listo para verse en persona.
Según el CTO de Bumble, Vivek Sagi, “Suggest a Date” crea una expresión clara de intención y ofrece una forma de saltarse parte del intercambio tradicional de mensajes para avanzar hacia un encuentro en la vida real.
Ahora bien, ¿cómo se traduce esta IA a algo entendible? Pensemos en el perfil como el tablero eléctrico de una casa. No cambia quién vive adentro, pero sí el cableado con el que se presenta: qué luz se enciende primero, qué ambiente se ve más cálido y qué interruptor deja todo en penumbras.
La IA funciona como ese amigo que te acompaña a revisar el tablero antes de una visita. No te “inventa” una vida. Señala dónde hay ruido y dónde falta señal. Y, sobre todo, te da una lista de ajustes pequeños que suelen mover la aguja.
Por ejemplo, Bumble explica que su herramienta de fotos puede sugerir eliminar imágenes con gafas de sol que cubren el rostro. También recomienda sumar variedad: una foto al aire libre, otra con amistades, distintas situaciones que den contexto, no se trata de tener más fotos, sino de que cada una haga su trabajo.
Este tipo de consejos, admite el propio enfoque, se parecía bastante a lo que un amigo podía decir hace una década. La diferencia es que ahora el “amigo” está dentro de la app, aparece cuando lo necesitas y estandariza una guía que muchos usuarios igual no tienen a mano.

La apuesta de Bumble no está sola. Otras apps de citas populares, como Tinder y Hinge (ambas bajo el paraguas de Match Group), también incorporaron IA en los últimos meses para atacar un problema central: la fatiga del swipe, ese cansancio de deslizar perfiles sin llegar a nada.
En diciembre, Hinge lanzó una herramienta de IA para crear iniciadores de conversación más interesantes que el clásico “¿Cómo estás?”. Es un detalle, pero apunta al mismo punto de fricción: el primer mensaje suele ser el cuello de botella.
Tinder, por su parte, prueba en Australia Chemistry, una función que pide acceso al carrete de la cámara. Es decir, solicita una cantidad sensible de datos personales para que la IA aprenda sobre intereses y personalidad a partir de fotos y respuestas a preguntas, y sugiera mejores matches.
Y ahí aparece la tensión: para afinar recomendaciones, estas herramientas suelen pedir más información. Facebook Dating, de Meta, también lanzó una función que solicita usar su IA sobre fotos del carrete aún no compartidas para proponer ediciones basadas en IA. Es un cableado más complejo y, para algunos, más invasivo.

Mientras las compañías ajustan estos mecanismos para retener usuarios, una parte de los jóvenes ya eligió otra ruta: menos apps y más experiencias presenciales, sin intermediarios. En ese contexto, botones como Suggest a Date apuntan a una oportunidad concreta: acortar el puente entre la pantalla y la calle.
Si estas funciones cumplen lo que prometen, el cambio no será mágico. Será más parecido a ordenar una casa antes de abrir la puerta: no transforma tu historia, pero sí puede hacer que la primera impresión sea clara, humana y, con suerte, lo suficientemente luminosa como para animarse a dar el paso.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.