¿Te descubriste alguna vez escribiéndole “por favor” a ChatGPT, como si del otro lado hubiera alguien tomando nota? A muchos jóvenes no les sale solo por educación. Detrás de ese gesto mínimo se esconde una mezcla de prudencia, estrategia y una pregunta que incomoda: ¿y si mañana la IA decide algo sobre tu trabajo?
Ese es el hallazgo que pone sobre la mesa un estudio de la plataforma educativa EduBirdie, centrado en cómo la Generación Z se relaciona con ChatGPT, una herramienta que desde 2022 se volvió central en rutinas académicas, laborales y personales. La investigación detecta una dinámica repetida: cortesía explícita con el chatbot.

Pero la pieza clave no es el “gracias”. Lo que revela el informe es el mecanismo emocional detrás: la cortesía aparece menos como norma social y más como una actitud preventiva ante un posible poder decisorio de la inteligencia artificial en el futuro.
Según EduBirdie, el 69% de los participantes dice que se comunica de forma respetuosa para “construir” desde ahora una relación favorable si cambian las jerarquías laborales. Además, uno de cada diez trabajadores encuestados cree que un agente virtual podría llegar a sustituir a su jefe directo.
En otras palabras: para una parte de estos jóvenes, la IA deja de ser un simple buscador con esteroides y empieza a parecerse a una figura de autoridad.
La analogía doméstica ayuda a entenderlo. Hablar con una IA hoy es como vivir en una casa donde, por ahora, solo le pedís a un interruptor que encienda la luz. Pero imaginá que ese mismo interruptor mañana también mide cuánta energía usás, decide qué ambiente se prioriza y hasta corta el suministro si no “cumplís reglas”. La forma en que lo tocás ya no parece un detalle.
También te puede interesar:OpenAI recauda $6.6 mil millones y alcanza una valoración de $157 mil millonesEl estudio sugiere que la Generación Z está ajustando su “cableado” social a ese escenario. No porque crean que ChatGPT tenga sentimientos, sino porque perciben que el sistema puede volverse central en evaluaciones, asignación de tareas o decisiones de despido. Lo que antes era ciencia ficción, para muchos ya es una oportunidad y una amenaza en el mismo paquete.
Esa tensión aparece en los números. De 2.000 jóvenes consultados, 180 dijeron que no les resultaría desagradable que un agente virtual asuma un rol de liderazgo. Sin embargo, el 55% considera probable que la IA pueda dejarles sin empleo en menos de diez años, y el 40% ya pensó en cambiar de trabajo como medida preventiva.
También hay un giro cultural: el 57% cree que la IA ya superó a los humanos en creatividad. Y la relación se vuelve más íntima de lo que muchos adultos imaginan: el 26% interactúa con estos sistemas como si fueran un amigo, y el 16% los usa con fines similares a los de un terapeuta.
En 2024, Microsoft difundió un video con una idea práctica: un trato respetuoso y colaborativo puede activar mejores respuestas, más completas y contextualizadas. En términos simples, el tono funciona como un engranaje. No cambia “la inteligencia” del sistema, pero sí puede orientar el tipo de ayuda que devuelve.
Ahora bien, esa verbosidad también tiene costo. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, señaló que agregar palabras extra como “por favor” o “gracias” implica consumo energético, al punto de traducirse en “decenas de millones de dólares” en electricidad.
Y el problema escala. La Agencia Internacional de la Energía estima que para 2030 los centros de datos podrían consumir alrededor de 945 teravatios hora (TWh). Es el recordatorio menos romántico: cada conversación vive en un hardware que se calienta, se alimenta y factura.
También te puede interesar:ChatGPT Amplía el Modo de Voz Avanzada para Usuarios Gratuitos de EuropaPara el usuario común, la aplicación práctica es doble. Por un lado, escribir con claridad y respeto puede mejorar la interacción. Por el otro, conviene recordar que la IA no es un confidente: es una central de procesamiento que aprende patrones y que, cada vez más, se integra a decisiones reales.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.