¿Te imaginás entrar a tu primer trabajo de oficina y que, a los pocos meses, la tarea que te daba “experiencia” ya no exista? No porque seas malo, sino porque alguien apretó un botón. Ese es el tipo de giro silencioso que muchas empresas ya están probando con la inteligencia artificial.
El hallazgo que más inquieta en este debate no viene de una película futurista, sino de una advertencia concreta del divulgador y experto en IA Jon Hernández. Según su lectura del mercado y de estimaciones de grandes laboratorios tecnológicos, entre uno y cinco años podría desaparecer el 50% de los trabajos de oficina para perfiles junior.

Y la pieza clave no es un robot con brazos en una fábrica. Es software. Hernández pronostica que esa sustitución puede empujar el paro en países como Estados Unidos desde el 3,5% actual a cerca del 20%, porque muchas compañías dejarán de contratar “puertas de entrada” si una IA resuelve lo mismo más rápido y a menor coste.
“La velocidad de avance de la IA no tiene precedentes históricos”, sostiene Hernández, y advierte que los humanos no estamos mentalmente preparados para la magnitud del cambio de los próximos 10 o 20 años.
Ahora bien, el mecanismo no apunta primero a los puestos más especializados. El engranaje central se traba, sobre todo, en administrativos, asistentes, atención al cliente o analistas junior. Son roles donde la mayor parte del valor está en procesar información, responder, clasificar, resumir y coordinar.
De hecho, muchas tareas que antes consumían horas hoy se hacen en minutos con herramientas de IA. El interruptor se activa cuando esas tareas se vuelven “rutina digital”: repetir respuestas, completar formularios, preparar reportes, ordenar tickets, redactar correos. Todo eso ya se automatiza a escala.
También te puede interesar:El Experto que Rompe con la Fiebre por ChatGPT: “Buscar Conocimiento Ahí, es el Error Más Grande”En términos técnicos, muchas empresas están incorporando asistentes de IA (programas que redactan y resuelven), y también automatización (reglas que encadenan pasos). Si antes una persona abría un mail, copiaba datos en una planilla y respondía, ahora ese “cableado” lo puede hacer un sistema en segundo plano.

En atención al cliente, el avance es todavía más visible. Ya existen sistemas capaces de mantener conversaciones telefónicas indistinguibles de las de una persona. Si el cliente llama para cambiar un envío, pedir una factura o consultar un saldo, la IA toma el caso, resuelve y documenta. Para una empresa, eso no es solo eficiencia: es reducir la necesidad de turnos completos.
Hernández plantea un escenario incómodo: una economía mundial que podría crecer un 10% anual gracias a la IA, mientras entre el 20% y el 30% de la población queda sin trabajo. Es una paradoja de alto rendimiento con desempleo estructural, donde la riqueza aumenta pero la “silla” desaparece.
Además, subraya que el problema no será solo económico. Será social y psicológico. Una renta básica puede garantizar comida y techo, pero no reemplaza lo que el trabajo da en silencio: identidad, rutina, pertenencia y propósito.
Entonces, ¿qué se hace con esto en la vida real? Hernández es categórico: ignorar la IA no es una opción. Según su criterio, hoy quien no usa IA en su trabajo aporta menos valor que quien sí la integra, como si se negara a usar el correo electrónico o el celular en 2026.
La oportunidad, aunque suene contraintuitiva, está en moverse del “hacer tareas” al “dirigir tareas”. Aprender a pedirle a la IA borradores, resúmenes, listas de chequeo y comparativas. Revisar, corregir, dar contexto y decidir. Ahí todavía hay una pieza humana central.
Porque si la oficina se está convirtiendo en una casa con tablero automático, la diferencia no será quién prende la luz, sino quién entiende el plano eléctrico y sabe qué habitación necesita iluminación.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.