¿Cuántas veces anotaste algo “para no olvidarte” y, Terminó perdido entre papeles, fotos borrosas y notas en el celular? Esa fricción cotidiana (la de capturar una idea y convertirla en algo útil) es el terreno donde ahora quiere jugar OpenAI, pero sin otra pantalla en tu cara.
Según nuevas filtraciones, Sam Altman y Jony Ive trabajan en el primer dispositivo físico de OpenAI y no sería ni un teléfono, ni unas gafas, ni un asistente de mesa. El hallazgo que más llamó la atención es otro: el formato apuntaría a un bolígrafo con inteligencia artificial, pensado para integrarse casi invisible en la rutina diaria.

La pista más concreta llega del filtrador Smart Pikachu, que asegura que el proyecto tiene el nombre interno “Gumdrop” y que adoptaría la forma de un bolígrafo inteligente con capacidades de audio. Por ahora no hay confirmación oficial, ni fecha, ni precio. Pero el mecanismo que describen varias fuentes coincide: menos pantallas, más simplicidad.
La clave, si se confirma, es que OpenAI no buscaría “reinventar la escritura”. Buscaría acoplar IA generativa (modelos que crean texto) a un objeto doméstico y confiable. Y, de paso, correr el centro de gravedad lejos del teléfono.
El enfoque encaja con la filosofía de diseño asociada a Jony Ive: tecnología potente, pero discreta, casi emocional, como un engranaje bien aceitado que no pide atención todo el tiempo. En lugar de sumar notificaciones, el dispositivo intentaría bajar el ruido.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaEn términos técnicos, la promesa pasa por la transcripción (pasar voz a texto) y la digitalización (convertir manuscrito en archivo). Ninguna de esas piezas es nueva por separado. Lo distinto sería el “ensamble”: que todo esté centrado en el acto de escribir, como si el bolígrafo fuera una puerta directa a ChatGPT.
Además, aparece una decisión industrial con peso. Las filtraciones señalan que el dispositivo sería fabricado por Foxconn, el socio histórico detrás del iPhone, iPad, Kindle y consolas PlayStation. Inicialmente, OpenAI habría evaluado a Luxshare, pero se habría inclinado por Foxconn por razones logísticas y geopolíticas.

Parte de la producción podría hacerse en Vietnam. Y también se contempla ensamblaje en Estados Unidos, en línea con la tendencia de relocalización industrial que varias tecnológicas están explorando.
Este mercado ya dejó lecciones duras. Rabbit R1 prometió ser una alternativa al móvil con interacción por botón y “conejos” (scripts automatizados), pero recibió críticas por no cumplir lo que sugería. El Humane AI Pin, un broche con imanes creado por exdirectivos de Apple, también tropezó: hacía llamadas, mensajes y consultas tipo ChatGPT por voz, pero su precio cercano a 700 dólares y sus límites prácticos lo frenaron.
Por eso, OpenAI enfrenta una vara alta: demostrar utilidad real. Su oportunidad, sin embargo, es concreta. Controla el modelo de IA que millones ya usan. No tiene que convencerte de hablar con “una IA”; tiene que convencerte de que el bolígrafo es el mejor camino para hacerlo.
Si Gumdrop existe como lo describen, la apuesta no sería matar al smartphone. Sería algo más silencioso: poner la IA donde ya está tu mano, y convertir cada nota en una pieza central de tu día.
También te puede interesar:OpenAI une fuerzas con los Laboratorios Nacionales de EEUU para transformar la investigación científica
Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.