El hallazgo de estas semanas no es un chip más rápido ni una app nueva. Es un cambio de mecanismo: la IA generativa, la que escribe respuestas completas, está forzando a empresas como Perplexity, Anthropic (con Claude), OpenAI (con ChatGPT) y Google (con su buscador con IA y Gemini) a replantear el cableado económico de internet.
Durante años, la publicidad pagó la cuenta de buscadores, webs y aplicaciones “gratis”. Pero ahora el producto ya no es una página con enlaces. Es una respuesta. Y si el usuario sospecha quién sostiene la billetera, la confianza pasa de detalle técnico a pieza clave del negocio.
En 2024, Perplexity probó anuncios con un formato que parecía prudente: respuestas patrocinadas debajo de las contestaciones del chatbot. Sin embargo, a fines de ese mismo año empezó a retirarlos. Hoy afirma que no tiene planes de seguir por ese camino, aunque deja abierta la oportunidad de reconsiderarlo más adelante.

Un ejecutivo de Perplexity lo explicó con una idea central: el usuario debe creer que la respuesta es “la mejor posible” para seguir usando el producto y estar dispuesto a pagar. Si los anuncios siembran dudas sobre la imparcialidad, se compromete el valor mismo del sistema.
Mientras tanto, Anthropic tomó una postura similar y la convirtió en argumento de marketing. Antes de la Super Bowl lanzó una campaña con el lema: “Los anuncios están llegando a la IA. Pero no a Claude”. La pieza caricaturiza escenas donde recomendaciones comerciales se cuelan en conversaciones personales, justo donde más incómodo se vuelve el asunto.
Sam Altman, al frente de OpenAI, respondió sin rodeos y calificó la campaña como “claramente deshonesta”. Además, defendió que el modelo con anuncios que explora OpenAI se basaría en publicidad separada y claramente etiquetada, sin influir en las respuestas del sistema.
También te puede interesar:Perplexity Lanza su Nueva Herramienta de Investigación Profunda GratisLa clave es esta: en la IA, el anuncio no compite por tu mirada, compite por tu confianza.
Para entenderlo, sirve una analogía doméstica. La vieja web era como un supermercado con pasillos y carteles. Vos elegías qué estante mirar, aunque hubiera ofertas por todas partes. En cambio, un chatbot es más parecido a llamar a un electricista y pedirle “la mejor solución” para un cortocircuito.
Si el electricista cobra una comisión oculta por recomendar cierta marca de térmicas, el problema no es solo el precio. Es el mecanismo de decisión. Se rompe el interruptor de la credibilidad, ese click mental que te hace aceptar un consejo como neutral.
Por eso el sector empieza a dividirse en dos velocidades. Por un lado, modelos que prometen conversaciones “limpias” y hacen de la ausencia de anuncios su central de confianza. Por otro, modelos que buscan sostener el acceso masivo con ingresos publicitarios, pero necesitan demostrar que la publicidad no toca el corazón de la respuesta.
OpenAI está probando anuncios en productos como ChatGPT en formato experimental y delimitado. Varios actores están explorando la misma vía porque entrenar y mantener grandes modelos de IA consume mucho capital y la presión por ingresos sostenibles crece con cada usuario nuevo.

Google, por su parte, está probando anuncios integrados dentro de las respuestas de su buscador con IA, un enfoque más mezclado con el texto. Sin embargo, no introdujo anuncios en su chatbot Gemini, que por ahora se mantiene libre de publicidad directa. Es una señal de que incluso dentro de una misma empresa conviven estrategias distintas.
También te puede interesar:Perplexity Anuncia Comet: Su Navegador Web con IAAsí, lo que parece una discusión comercial se vuelve una discusión cotidiana. Porque si la IA va a estar en la mesa de cocina —ayudando a comparar un alquiler, entender un síntoma o redactar un mail difícil— el usuario va a exigir saber dónde termina la ayuda y dónde empieza la venta.
Y en esa frontera, el futuro de la IA no se jugará solo en mejores modelos, sino en algo más simple: que el interruptor de la confianza siga encendiendo.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.