Dopp Consultores, firma especializada en gestión de personas y talento con más de 60 años de trayectoria, sostiene que la inteligencia artificial transformará los puestos antes de provocar una desaparición generalizada de empleos. El hallazgo cambia la pregunta central: no se trata solo de saber qué trabajos nacen o desaparecen, sino cómo cambian los actuales.

Dopp Consultores, sostiene que la IA transformará los puestos antes de provocar una desaparición generalizada de empleos.

La Organización Internacional del Trabajo estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo ocupa un puesto expuesto, en algún grado, a la IA generativa, sistemas capaces de crear texto, imágenes o análisis a partir de instrucciones. Sin embargo, la pieza clave será la adaptación de las personas y de la organización que las rodea.

Fernando Pozas, CEO y consejero delegado de Dopp, es categórico sobre el mecanismo que debería guiar esta transición.

“El factor diferencial será utilizar la tecnología para ampliar las capacidades humanas, y no solo para realizar las mismas tareas con mayor rapidez”, afirma Fernando Pozas.

La IA como un nuevo engranaje de la oficina

La tecnología puede acelerar una tarea, pero el criterio humano sigue siendo el interruptor que define cuándo y para qué usarla.

La transformación puede entenderse como la reforma de una casa habitada. La IA no llega necesariamente para derribar todas las habitaciones. Funciona más bien como un nuevo cableado: automatiza luces, ordena información y activa respuestas rápidas, pero no decide por sí sola quién vive allí ni hacia dónde debe avanzar la familia.

La tecnología puede acelerar una tarea, pero el criterio humano sigue siendo el interruptor que define cuándo y para qué usarla. Un sistema puede resumir documentos, detectar patrones o preparar una primera respuesta. Interpretar un conflicto, elegir entre opciones complejas o asumir las consecuencias de una decisión exige capacidades humanas.

Por eso, Dopp plantea que la incorporación de estas herramientas no debe tratarse como un asunto tecnológico aislado. Es una oportunidad para revisar los modelos de liderazgo, la formación interna y la distribución de responsabilidades dentro de los equipos.

En la práctica, un área administrativa podría delegar en la IA la clasificación inicial de cientos de solicitudes. Esa ayuda libera tiempo, pero no reemplaza a la persona que detecta una excepción, explica una decisión delicada o acompaña a un cliente que necesita una solución fuera del manual.

Las capacidades que ganan valor

Las capacidades que ganan valor

El acceso más amplio al conocimiento técnico y a herramientas digitales elevará el valor del pensamiento crítico, la creatividad, el aprendizaje continuo y el liderazgo. Son capacidades que actúan como la central eléctrica de una organización: conectan datos, personas y objetivos para evitar que la velocidad se convierta en desorden.

Los líderes, en particular, deberán combinar una mayor comprensión tecnológica con comunicación, desarrollo de personas, toma de decisiones y gestión del cambio. No alcanza con conocer una plataforma. También necesitan explicar por qué se incorpora, qué tarea modifica y qué responsabilidades conserva cada equipo.

Las cifras del World Economic Forum muestran la magnitud del movimiento: las transformaciones económicas y tecnológicas podrían crear cerca de 170 millones de empleos hasta 2030, aunque también desplazarían 92 millones de puestos actuales. No es un simple recambio de nombres en una planilla, sino una reorganización profunda del trabajo.

El desafío para las empresas será usar la IA para mejorar productividad y procesos sin desconectar el valor de las personas. Quienes aprendan a combinar ambos engranajes estarán mejor preparados para un futuro donde la máquina haga más, pero donde comprender, decidir y liderar seguirá siendo una tarea esencialmente humana.

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