¿Cuántas veces una cláusula perdida en un contrato, o una frase “demasiado bonita”, termina costando horas de ida y vuelta por correo? En el trabajo diario, la precisión no es un lujo: es el cableado que evita chispazos. Y ahí es donde una IA llamada Claude empezó a hacerse notar.
El hallazgo viene de un uso concreto y sostenido, no de una demo: Claude, el chatbot de Anthropic, trabaja desde hace dos años en el despacho del abogado Jorge Morell, que asesora a unas 400 empresas tecnológicas en España y Latinoamérica. Morell sostiene que la pieza clave no es que “escriba”, sino que escriba con pocas palabras y sin adornos.

Y esa diferencia, que suena menor, revela un mecanismo profundo. Según Morell, otras IA tienden a embellecer frases y eso genera confusión en textos donde cada término funciona como un interruptor. Claude, en cambio, redacta términos y condiciones de unas diez páginas en unos cinco minutos, un trabajo que a una persona le llevaría alrededor de dos horas.
Morell lo resume así: Claude “verborrea menos”, y en negocios eso importa.
Ahora bien, ¿qué tiene de especial? En apariencia, Claude funciona como otros modelos de lenguaje: responde de forma conversacional con instrucciones en lenguaje natural y puede trabajar con archivos de texto, audio o vídeo. Pero Anthropic lo entrenó con un objetivo más empresarial: ejecutar tareas específicas dentro de compañías, no solo conversar con el gran público.
La orientación práctica se ve en funciones diseñadas para áreas concretas: ventas, publicidad, servicio al cliente y asistencia jurídica. Además, Claude dispone de un complemento para Excel, una extensión que se integra a la planilla, con el que una empresa puede crear, analizar, corregir o actualizar hojas con instrucciones en lenguaje natural.
También te puede interesar:Anthropic recluta al cofundador de OpenAI Durk KingmaEn la práctica, esto baja otra barrera. Del mismo modo que Excel redujo la necesidad de saber cálculo avanzado, este complemento reduce la necesidad de programación en tareas repetitivas. Por ejemplo, puede actualizar en tiempo real una planificación financiera ante cambios hipotéticos, como subidas de tipos de interés o del precio de insumos.
También puede armar desde cero una hoja de cálculo con datos de dominio público, automatizando la recopilación y el orden. Es como pasar de cargar baldes a abrir una canilla bien conectada: el trabajo pesado sigue existiendo, pero fluye con menos fricción.
En programación, Anthropic ofrece modelos específicos: Code, orientado a programadores expertos, y Cowork, presentado en enero, pensado para desarrollar sin escribir una sola línea de código. En Canarias, los emprendedores Manuel López Rivero y su hijo Manuel López Aragón dicen que con Claude Code pasaron de proyectos que podían tardar años y costar miles de euros en desarrolladores, a sacarlos en unos tres meses. En ese tiempo lanzaron una plataforma para encontrar y contratar personal para eventos.
La notoriedad de Claude se aceleró con un anuncio durante la Super Bowl. Pero el impacto más ruidoso llegó por otro lado: una actualización que mejoró sus capacidades de asistencia jurídica provocó una reacción fuerte en los mercados. Se esfumó alrededor de un billón de dólares de valor bursátil en el sector del software en Estados Unidos, y Adobe perdió cerca de un 15%.

Ese ajuste revela una toma de conciencia: hay una vertiente de IA menos “mítica” que la inteligencia artificial general, pero con aplicaciones que tocan el centro del negocio. Si una herramienta redacta, revisa, reestructura y calcula con soltura, algunas categorías de software quedan obligadas a reacomodar su propuesta.
Para el usuario común, el cambio se mide en algo sencillo: menos tiempo peleando con documentos, hojas de cálculo y requisitos regulatorios. Morell, de hecho, creó con Claude una calculadora interactiva para explicar enmiendas a la legislación digital europea, permitiendo simular desde qué momento aplicarían ciertos artículos a una IA de alto riesgo.
También te puede interesar:Canvas ChatGPT: La alternativa a los Artifacts de Claude para proyectos de escritura y programaciónLa oportunidad, entonces, no es “tener una IA”. Es encontrar el interruptor correcto para cada tarea y dejar que el tablero, por fin, quede ordenado.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.