¿Confiarías las llaves de tu casa a alguien que solo conociste detrás de una pantalla? Para muchas empresas, esa escena ya no es una metáfora: una entrevista por videollamada puede convertirse en la puerta de entrada para una persona que no existe, o que oculta quién es realmente.
El hallazgo preocupa a equipos de recursos humanos y seguridad informática. Perfiles falsos creados con inteligencia artificial logran superar entrevistas remotas, recibir credenciales legítimas y acceder a sistemas internos como si fueran empleados genuinos.
Gartner prevé que uno de cada cuatro solicitantes de empleo será falso en 2028. El mecanismo no exige grandes conocimientos: una foto, un video breve y unos segundos de voz pueden alimentar un deepfake (una imagen o voz sintética) capaz de hablar y moverse en tiempo real.

Vijay Balasubramaniyan, director ejecutivo de Pindrop Security, calificó el crecimiento del fenómeno como “sin precedentes” y señaló que él mismo detectó a un candidato de este tipo.
También te puede interesar:¿La IA nos Hace Más tontos?: El MIT Revela el Impacto Oculto de la IA en el AprendizajeLa pieza clave es que la inteligencia artificial ya no solo modifica un rostro. También puede fabricar currículums, fotografías profesionales, páginas personales y perfiles de LinkedIn. Así, cada elemento funciona como un engranaje de una identidad laboral que parece coherente.
Una llave auténtica para una identidad falsa
El rostro sintético es el timbre; las credenciales concedidas por la empresa son la llave. Una vez contratado, el falso empleado puede entrar a archivos, programas o redes internas sin activar las alarmas habituales, porque su acceso fue aprobado de forma legítima.
Ese es el interruptor que transforma una estafa de selección en un problema de ciberseguridad. El objetivo puede ser cometer fraude, robar secretos comerciales o instalar software malicioso dentro de la infraestructura corporativa.

Los datos muestran que no se trata de una sospecha aislada. Una encuesta de Resume Genius, realizada a mil responsables de contratación en Estados Unidos, reveló que el 17% había encontrado candidatos que alteraron su apariencia con tecnología deepfake durante entrevistas por video.
También te puede interesar:¿La IA nos Hace Más tontos?: El MIT Revela el Impacto Oculto de la IA en el AprendizajeAdemás, en mayo de 2024, el Departamento de Justicia de Estados Unidos denunció que más de 300 empresas del país habían contratado sin saberlo a impostores vinculados con Corea del Norte para puestos remotos de tecnologías de la información.
Según la denuncia, la trama generó al menos 6,8 millones de dólares para el régimen norcoreano. Los trabajadores usaron identidades robadas y redes privadas virtuales, o VPN (conexiones que ocultan la ubicación), para aparentar que trabajaban desde otro lugar.
Controles que miran más allá de la pantalla
La respuesta no consiste en desconfiar de cada candidato, sino en sumar verificaciones razonables. Revisar cuándo se creó un perfil de LinkedIn, comprobar si sus contactos son reales y hacer preguntas sobre el entorno local puede revelar grietas en una historia demasiado pulida.

Vidoc Security Lab, por ejemplo, enfrentó dos entrevistas con candidatos falsos. En una conversación difundida en LinkedIn, Moczadlo pidió al aspirante que colocara la mano delante de la cara para comprobar si el filtro digital fallaba; ante la negativa, terminó la llamada.
Después de esos incidentes, la firma comenzó a exigir encuentros presenciales de un día, con viaje y jornada remunerados. No todas las compañías podrán replicar esa medida, pero el caso revela una oportunidad: adaptar los controles al nivel de acceso que tendrá cada puesto.
André Naef, de Validato, subraya que verificar la identidad ya debe considerarse una medida de seguridad, no un simple trámite de recursos humanos. La biometría, o comparación de rasgos físicos, puede ayudar, aunque exige una evaluación jurídica previa por tratarse de una tecnología de alto riesgo.
La entrevista remota seguirá siendo una herramienta útil. Pero, como ocurre con las llaves de una casa, la confianza digital necesitará comprobar mejor quién está realmente del otro lado de la puerta.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











