¿Una pregunta escrita a una inteligencia artificial puede volverse en contra de quien la hizo? En una época en la que un video falso puede recorrer el mundo antes del desayuno, las conversaciones digitales comienzan a ocupar un lugar inesperado: el de posible prueba judicial.
El hallazgo surge del caso Fontainebleau Florida Hotel, LLC contra Shmuley Boteach Jacob, también identificado como Shmuel Botach, en Miami. El hotel denunció una presunta campaña de contenidos creados con IA tras un incidente ocurrido en diciembre de 2024 dentro de sus instalaciones.
Según la demanda, circularon videos que mostraban falsamente a empleados y representantes del hotel celebrando el antisemitismo, comparándolos con colaboradores nazis y atribuyendo al establecimiento una prohibición de ingreso para personas judías. Esas acusaciones forman parte de la presentación del hotel y no fueron declaradas probadas por la Justicia.
El 21 de octubre de 2026, la magistrada federal Marty Fulgueira Elfenbein analizó qué registros podían buscarse durante la etapa de producción de prueba, es decir, la instancia en la que las partes reúnen elementos para sostener sus reclamos. La decisión no resolvió quién tuvo responsabilidad por las publicaciones.
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El mecanismo se parece a revisar una mesa de trabajo después de armar un mueble. El producto final puede ser un video engañoso, pero los papeles, las herramientas y los tornillos que quedaron alrededor ayudan a reconstruir cómo se hizo.
En este caso, esos “tornillos” pueden ser los prompts (instrucciones escritas para una IA), los pedidos de cambios de tono o los ensayos de redacción. Una conversación podría revelar qué se intentó crear, cómo se corrigió el mensaje y si existió un plan para amplificarlo.
Pero la pieza clave tiene límites. Preguntarle a una IA cómo redactar una acusación no prueba, por sí solo, que esa persona la haya publicado. Como encontrar un plano de una casa no demuestra automáticamente quién la construyó, debe acreditarse la autenticidad del registro, la titularidad de la cuenta y su vínculo con el contenido difundido.
La magistrada permitió solicitar determinadas conversaciones con cuatro proveedores de IA relacionadas con el hotel, sus empleados, propietarios, representantes y abogados. Incluso incluyó algunas conversaciones que podrían haber sido eliminadas, aunque eso no garantiza que las plataformas las conserven ni que finalmente las entreguen.
También te puede interesar:El CEO de Klarna usa un avatar de IA para presentar resultados financierosAl mismo tiempo, el tribunal rechazó revisar sin límites todas las consultas sobre el juicio, los jueces o las resoluciones. Tampoco ordenó que el demandado habilitara un acceso general a sus registros. La resolución marca un interruptor: reconoce una fuente posible de prueba sin abrir la puerta a una búsqueda indiscriminada en la vida privada.
Qué hacer cuando circula una acusación fabricada
Este tipo de piezas, llamadas deep news (noticias falsas con apariencia auténtica creadas con IA), puede dañar una negociación, frenar contratos o inquietar a clientes antes de que un expediente judicial entregue respuestas. El expediente informal de redes, buscadores y medios suele avanzar mucho más rápido que el tribunal.
Por eso, ante una publicación sospechosa, la primera reacción no siempre debería ser responder con enojo o presentar una denuncia. Conviene preservar el contenido original, enlaces, fechas, versiones y contexto. Una captura aislada es como una foto de una pérdida de agua: muestra el problema, pero no siempre permite encontrar de dónde salió.
Luego corresponde medir el daño real: quién recibió el mensaje, qué relaciones pueden afectarse y qué afirmaciones son verificables. Una crítica dura no equivale necesariamente a una imputación falsa, y no toda falsedad constituye un delito.
En Argentina, una persona o empresa podría pedir la preservación judicial de registros, oficios a plataformas y peritajes informáticos, análisis técnicos de archivos y metadatos, si identifica publicaciones, cuentas, períodos y contenidos concretos. Un pedido para revisar “todas las conversaciones” probablemente fracase; uno preciso y proporcional puede ser decisivo.
Cuando una mentira circula, el tiempo trabaja como una canilla abierta: cada minuto puede ampliar el daño y borrar rastros. Antes de hablar, demandar o negociar, preservar la prueba adecuada puede ser la forma más sólida de volver a cerrar esa llave.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










