¿Te pasó de abrir ChatGPT “solo para una duda” y terminar copiando el tono, el orden y hasta la seguridad con la que aparece una respuesta? A veces parece una ayuda inocente. Pero también puede ser un engranaje silencioso que acomoda, sin pedir permiso, cómo pensás tus propias ideas.
Un estudio reciente del MIT pone ese mecanismo bajo la lupa. El hallazgo central no es que la inteligencia artificial responda rápido, sino que moldea la forma en que el cerebro organiza y evalúa pensamientos cuando interactúa con modelos de lenguaje como ChatGPT.

Según los experimentos, cuando los usuarios reciben sugerencias de la IA, tienden a adoptar sus estructuras de razonamiento. Y no se quedan ahí: también copian patrones argumentativos y hasta el estilo de escritura. La pieza clave es que, para bien o para mal, la IA no solo entrega contenido: propone un “cableado” mental para usarlo.
“La IA amplifica la mente que la usa”, sintetiza el neurocientífico Richard Davidson, en línea con aportes de la neurociencia contemplativa. Dicho de otro modo: no importa solo qué herramienta tenés delante, sino desde qué estado interno la usás.
Ahora bien, ¿cómo se entiende esto sin jerga? Pensalo como una casa con electricidad. La IA sería un tablero central que ofrece atajos: prende luces, regula la calefacción y decide qué circuito conviene activar. Es cómodo. Pero si el tablero resuelve todo, tus “interruptores” internos se usan menos.
En esa analogía, la atención es el cableado que sostiene el sistema. Los especialistas la describen como un “músculo” cerebral. Si no se ejercita, se debilita. Y el estudio advierte que, cuando delegamos demasiado, el cerebro hace menos esfuerzo cognitivo. Eso puede sentirse como alivio inmediato, pero cobra un costo en segundo plano.
También te puede interesar:OpenAI Encarga a Aaron Chatterji Medir el Impacto Real de la IA en Hogares, Empleo y BienestarPorque no se trata solo de productividad. Sí: adoptar estructuras de la IA puede acelerar tareas, ordenar textos y destrabar decisiones. Pero el mismo mecanismo puede debilitar habilidades como la memoria activa (retener y manipular datos en el momento) y la capacidad de síntesis (condensar lo importante sin perder sentido).
El punto sensible, según el trabajo, es la erosión de la atención. Con el uso intensivo, baja la tolerancia a la complejidad: cuesta más sostener una idea larga, convivir con ambigüedades o armar una postura propia sin una guía externa. Es como caminar siempre por una cinta transportadora: avanzás, pero dejás de entrenar las piernas.
Además, los investigadores señalan que la relación con la IA se parece más a un hábito mental que a una herramienta neutra. Si el uso es automático, distraído o empujado por ansiedad, la IA tiende a reforzar esos estados. En cambio, si se usa con intención y presencia, aparece una oportunidad: puede potenciar capacidades en lugar de reemplazarlas.
Esto importa por una razón concreta: el deterioro de la atención es un predictor conocido de malestar psicológico. También se asocia con mayor impulsividad y más estrés. El cerebro humano necesita cierto nivel de esfuerzo cognitivo para mantenerse sano, de forma parecida a cómo el cuerpo necesita movimiento físico.
Los especialistas proponen hábitos pequeños, pero centrales, para preservar autonomía cognitiva sin renunciar a la ayuda.
La cuestión ya no es si la IA cambiará nuestra mente: ese cambio está en marcha. La clave es qué tipo de mente se cultiva mientras el tablero central se vuelve cada vez más tentador.
También te puede interesar:OpenAI Presenta un Agente para Investigación ProfundaSi se la usa como aliada y no como sustituto total, la IA puede aliviar carga sin apagar interruptores. Y, sobre todo, puede dejar encendida la parte más humana del sistema: la atención que guía, el criterio que decide y la creatividad que no se terceriza.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.