Neuro-sama se convirtió en el canal con más suscriptores activos de Twitch, con 162.459 a principios de 2026. Y lo hizo sin que haya una persona detrás del teclado en tiempo real.
Neuro-sama es un VTuber generado íntegramente por inteligencia artificial y emite desde el canal vedal987, creado por el desarrollador británico Vedal. La pieza clave del fenómeno no es solo el número: es la primera vez que un creador no humano supera en suscripciones de pago a streamers humanos ya consolidados en la plataforma.

Para entender el mecanismo conviene pensar el streaming como una casa con el tablero eléctrico a la vista.
En un VTuber tradicional, el “dueño de casa” está presente: un humano usa captura de movimiento para animar un avatar y habla en directo. En Neuro-sama, en cambio, el cableado está automatizado. La imagen corre por un sistema visual hecho en C# con Unity y su animación usa Live2D, una tecnología que permite que el avatar reaccione al chat como si tuviera reflejos.
Pero el engranaje central está en otro lado: su base conversacional es un LLM (modelo de lenguaje grande), un sistema que genera texto prediciendo la siguiente palabra según patrones aprendidos. Es el mismo principio que usan ChatGPT, Google Gemini o Microsoft Copilot. Encima, suma síntesis de voz (voz generada artificialmente) para construir ese tono agudo tan reconocible.
La analogía doméstica ayuda: el LLM funciona como un “termostato verbal”. No “piensa” como una persona, pero regula una respuesta inmediata según lo que detecta en el ambiente: el mensaje del chat, el juego, el contexto de la conversación. Y como no se cansa, el interruptor puede quedar encendido horas y horas.
Esa continuidad es una oportunidad enorme para crecer, pero también un riesgo para la moderación.
El avance de audiencia fue atípicamente rápido. En enero de 2025, durante su segundo “subathon” anual, el canal alcanzó el nivel 111 del Hype Train de Twitch, un indicador que mide picos de suscripciones y donaciones en ventanas de tiempo muy concentradas. Ese número superó el récord previo de 106, que ya se consideraba difícil de batir.
Y once meses después volvió a hacerlo: en diciembre de 2025 llegó a un Hype Train de nivel 120. En ese tramo acumuló 118.989 suscripciones y 1.000.073 bits en un período limitado. Twitch lo reconoció otorgando al canal un emote global, usable por cualquier usuario.
En plata, el cálculo es igual de contundente. Con 162.459 suscriptores activos y asumiendo el reparto estándar cercano al 50% para el creador, el canal podría generar alrededor de 400.000 dólares mensuales solo por suscripciones, sin contar donaciones directas, bits extra ni publicidad. En el ranking histórico, vedal987 ya figura en el puesto 3.
Ahora bien: cuando se le da autonomía conversacional a una IA, el cableado puede chispear. La propia Neuro-sama sufrió un baneo temporal en 2023 por declaraciones polémicas. Y hay antecedentes: “Nothing, Forever”, una serie generada por IA inspirada en ‘Seinfeld’, fue suspendida por comentarios transfóbicos. El Rubius también vivió dilemas similares con “DegenerIA”, donde un personaje llegó a lanzar comentarios despectivos sobre Pokimane.
Para quien mira, la promesa es simple: más directo, más interacción, más disponibilidad. Para quien crea contenido, el impacto es más áspero. Una IA no duerme, no come y no descansa. Esa ventaja estructural puede torcer el mapa competitivo del streaming, sobre todo cuando las herramientas para crear avatares se democratizan y bajan la barrera de entrada.
El debate queda abierto: si esto es competencia desleal o evolución tecnológica. Pero el interruptor ya está encendido, y cada día hay más casas conectadas a esa misma corriente.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.