¿Te pasó de abrir Instagram “solo un minuto” y terminar viendo un video que te da asco, te intriga y te deja con una sensación rara? No es casualidad. En los Reels, a veces alcanza con un vistazo para que algo extraño se quede pegado a tu pantalla como si tuviera vida propia.
Ahora, un hallazgo inquietante revela un nuevo subgénero: “milagros” hechos con inteligencia artificial que están inundando los Reels de Meta e Instagram. La fuente que lo puso bajo la lupa es Futurism, que describe cómo estos montajes “infestan” el feed con curanderos, santeros y falsos médicos generados por IA.

Y el mecanismo tiene una pieza clave: el algoritmo de recomendación (el sistema que decide qué te muestra). Según el análisis, basta con ver o interactuar con uno de estos videos para que la plataforma lo tome como una señal y empiece a ofrecerte más del mismo “producto”, una y otra vez.
En el centro aparece el fenómeno llamado AI Slop (contenido de IA de baja calidad). Son imágenes, videos y textos creados en masa que no buscan informar. Buscan retener tu atención con sensacionalismo, aunque lo que muestren sea absurdo o solo vagamente verosímil.

Y estos videos están diseñados como trampas visuales. Suelen mostrar males extremos y escatológicos: masas purulentas, deformidades en extremidades, bultos gigantescos. Luego llega el momento central, con frases típicas de predicadores e invocaciones a ayuda divina, y el protagonista aparece “curado” tras la imposición de manos de un chamán ficticio.
El informe señala un detalle revelador: muchos de estos Reels reciben comentarios mínimos, a menudo solo emojis, de perfiles con apariencia artificial. Eso podría inflar el alcance de forma automática. Es decir, la plataforma podría estar siendo víctima de su propio diseño, porque premia visibilidad en función de reacciones.
En esa economía de la atención, los Reels también son una oportunidad de negocio. El resumen del fenómeno remarca que generan grandes beneficios para Mark Zuckerberg, un incentivo extra para que el formato siga creciendo y, con él, su costado más ruidoso.

Dentro de esta dinámica aparecen cuentas dedicadas a explotar el nicho. Un ejemplo citado es Mystery Hub, con 74.000 seguidores, que publica este tipo de montajes creados con herramientas de inteligencia artificial. El objetivo no es aportar valor práctico, sino sostener el bucle: shock, clic, repetición.
Para la rutina diaria, la clave es entender que el algoritmo aprende de tus microacciones. Si el contenido te parece engañoso, lo más efectivo es no alimentarlo: pasar de largo sin detenerse, evitar comentar “qué asco” (porque eso también cuenta) y usar las opciones de ocultar o reportar.
Este uso de la IA también deja una advertencia social: la tecnología no solo crea filtros simpáticos. Puede fabricar escenas persuasivas para atrapar a usuarios ingenuos, saturar la red y empujar desinformación con estética de “video real”.
Si el feed es una casa, hoy conviene revisar qué teclas se están tocando sin querer. Porque, en Reels, a veces el problema no es lo que aparece: es el interruptor invisible que aprende a repetirlo.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.