¿Te imaginás abrir el mail un lunes y encontrar un “recorte” en el asunto, como si la tecnología hubiera apretado un botón y borrado puestos de trabajo de un plumazo? La inquietud es real. Pero el panorama, por ahora, se parece más a un goteo que a una inundación.
Un estudio de la consultora Oxford Economics, publicado el pasado miércoles, revela un dato que funciona como pieza clave del debate: la Inteligencia Artificial (IA) todavía no estaría generando pérdidas masivas de empleo. El hallazgo apunta a un impacto limitado, con casos todavía anecdóticos dentro de una transición gradual.

En Estados Unidos, la IA habría originado 55.000 despidos, alrededor del 4,5% del total de recortes registrados. En el mismo periodo, los despidos vinculados a condiciones del mercado superaron los 245.000. Es decir: el engranaje principal que empuja recortes sigue siendo el ciclo económico, no un “cableado” nuevo hecho de algoritmos.
Ben May, director de Investigación Macro Global de Oxford Economics, admite que ya se están perdiendo empleos ligados a la automatización en sectores específicos. Pero subraya una clave: las empresas no están sustituyendo trabajadores por IA a gran escala, y expresa dudas de que la expansión de esta tecnología eleve de forma significativa el desempleo en los próximos años.
Ahora bien, ¿cómo se entiende este mecanismo sin perderse en tecnicismos? La comparación más clara es doméstica: la IA está operando como un interruptor de luz que se instala por ambientes, no como un corte general de electricidad.
Primero se cambia el foco en una habitación. Después se revisa el cableado en otra. Y recién más adelante se decide si conviene renovar toda la instalación. En el trabajo pasa algo parecido: la IA entra por tareas puntuales, sobre todo en áreas más vulnerables, y se expande en etapas.
También te puede interesar:OpenAI Presenta un Agente para Investigación ProfundaAdemás, muchas compañías no están usando la IA para “reemplazar personas” de inmediato, sino para reasignar funciones. En términos simples, se automatizan rutinas repetitivas y se libera tiempo para otras tareas. Ese movimiento puede sentirse como una presión, pero todavía no aparece como un shock macroeconómico.
El informe sostiene que el impacto de la IA en el mercado laboral se desarrollará de forma escalonada. Esa palabra es central porque describe un cambio con pausas, ajustes y pruebas. No una caída súbita.

Sin embargo, hay un punto delicado que el estudio señala: algunas empresas ya emplean IA para tareas que antes realizaban universitarios recién incorporados al mercado laboral. Es el “primer escalón” donde el interruptor suele instalarse, porque son tareas de entrada, más fáciles de convertir en procesos automáticos.
Ahí aparece una oportunidad y, a la vez, una alerta: el uso de IA para puestos iniciales puede contribuir al aumento del desempleo juvenil al reducir puertas de entrada para quienes no tienen experiencia. Pero May también advierte que ese aumento podría explicarse por factores cíclicos, como fases de menor crecimiento que enfrían las contrataciones.
Para el lector común, la aplicación práctica es más concreta de lo que parece: si la IA avanza “por ambientes”, conviene mirar qué tareas de tu sector son repetibles, medibles y estandarizables. Son las primeras en pasar por el nuevo cableado. En cambio, donde hay trato humano, criterio contextual o coordinación compleja, la sustitución suele ser más lenta.
Y para quienes están entrando al mercado laboral, la clave pasa por sumar habilidades que funcionen como una pieza complementaria del sistema: aprender a supervisar herramientas, validar resultados y aportar contexto. No es “pelear” contra la máquina, sino entender dónde se enchufa y qué deja afuera.
También te puede interesar:¿La IA nos Hace Más tontos?: El MIT Revela el Impacto Oculto de la IA en el AprendizajePor ahora, el hallazgo de Oxford Economics sugiere que la IA no apagó el tablero del empleo. Está cambiando algunos interruptores, de a poco, y eso da margen para prepararse antes de que la reforma llegue al resto de la casa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.