¿Te cruzaste con una cara “perfecta” en X o Instagram y te quedó la duda de si esa persona existe de verdad? La sensación es nueva, pero el mecanismo ya es cotidiano: perfiles que parecen humanos, hablan como humanos y, sin embargo, son un producto más del cableado digital.
En España, los famosos virtuales ya no sorprenden. Ahí están Bush Legend o Aitana López, creados con inteligencia artificial y convertidos en celebridades de pantalla. Pero ahora esa misma lógica dio un salto más delicado: al terreno político, con una figura llamada Amelia, una influencer inexistente que difunde mensajes de extrema derecha.
El hallazgo lo reconstruyó The Guardian: Amelia no nació como un experimento ideológico, sino como una pieza educativa. Su origen remite a un personaje de un videojuego financiado por el Ministerio del Interior británico, diseñado para evitar la radicalización hacia la ultraderecha. Y, Terminó reapropiada y puesta a funcionar como un altavoz de propaganda en redes.
La cuenta de X @Huff4Congress fue el principal impulso de su nueva vida pública. Y, según esa reconstrucción, el 9 de enero una cuenta radicalizada empezó a difundir su imagen y a encender el interruptor de su auge actual.
Amelia aparece como una mujer blanca de pelo rosa, con estética punk y antisistema. Esa identidad, que en otros contextos se asocia a rebeldía cultural, aquí opera como una llave para conectar con públicos jóvenes y empujar discursos xenófobos, homófobos e islamófobos en formato meme.
También hay videos donde declara amar al Reino Unido y llama “comunista” al primer ministro Keir Starmer. En esas escenas, se suman estereotipos ofensivos de minorías raciales y sociales, como si la producción en serie necesitara figuras simples para que el mensaje viaje más rápido.
Para entenderlo sin jerga: la IA generativa (software que crea imágenes y textos nuevos) funciona como una cocina con ingredientes infinitos. Alguien aporta la receta, el sistema mezcla, y en segundos aparecen nuevas “porciones” listas para publicar.
En este caso, el engranaje clave es Grok, el chatbot integrado al ecosistema de X. Según el reporte, se usa para fabricar memes y videos de Amelia de forma acelerada, como si una sola persona pudiera manejar una imprenta doméstica que no se cansa.

Y cuando ese contenido empieza a circular, entra otra pieza central: la amplificación. Elon Musk retuiteó memes de Amelia y publicaciones vinculadas a una criptomoneda creada con su imagen. Ese gesto, pequeño en apariencia, funciona como abrir una canilla: aumenta el caudal de miradas, cuentas replicando y conversaciones alrededor.
De hecho, ya existe una criptomoneda asociada a Amelia, y alrededor se movieron perfiles que buscarían inflar artificialmente su valor. Ahí aparece una oportunidad concreta: monetizar, de forma directa o indirecta, un personaje virtual que empuja mensajes extremistas.
El costo humano está del otro lado. Shout Out UK, la empresa que creó el videojuego original “Pathways: Navigating Gaming, The Internet & Extremism”, quedó en el centro de hostigamientos. Su fundador y CEO, Matteo Bergamini, denunció amenazas contra la compañía y contra él ante las autoridades.
La transformación de Amelia revela una clave incómoda: el contenido diseñado con fines opuestos puede ser reutilizado, recortado y reeditado hasta convertirse en su contrario. Como si alguien tomara un manual de seguridad del hogar y lo usara para enseñar dónde forzar una cerradura.
En la práctica, este fenómeno cambia una rutina en que ya no alcanza con “bloquear” a un perfil. Cuando la producción es automática y la identidad es un molde, el personaje puede reaparecer, multiplicarse y cruzar fronteras. Amelia ya no se limita a nichos británicos: circula como icono en círculos extremistas internacionales, empujada por viralidad y por dinero.
La buena noticia es que el mismo mecanismo que fabrica estas figuras también deja huellas. Y, con ellas, aparece una posibilidad concreta para el usuario: mirar dos veces, dudar a tiempo y no darle combustible —un retuit, un like, una compra impulsiva— a una maquinaria que se alimenta de atención.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.