¿Y si la carrera que elegís hoy te deja, dentro de cinco años, con un título valioso pero sin puertas reales para tocar? En tiempos de matrículas caras y alquileres imposibles, esa duda ya no es filosófica: es una cuenta concreta, con tiempo y dinero en juego.
Un hallazgo repetido en análisis basados en inteligencia artificial (sistemas que detectan patrones en grandes datos) es que algunas carreras se vuelven una apuesta frágil por baja empleabilidad, salarios limitados o mercados saturados. La clave, advierten estos modelos, es que la conveniencia depende del país y del contexto personal, pero hay señales de alerta que se repiten.

Entre las más desaconsejadas aparecen Filosofía, Artes plásticas/Bellas artes, Administración de empresas sin especialización, Turismo y hotelería y Derecho. En paralelo, la IA también ilumina oportunidades como la ingeniería de prompts (escribir instrucciones para IA), la biotecnología, la psicología y la ingeniería ambiental.
“En el nuevo contexto no será clave quién tiene la información, sino quién sabe hacer las mejores preguntas a la IA”, señala Patricio Espinosa, en una frase que funciona como pieza clave para leer el mapa laboral que viene. Ahora bien: ¿cómo “decide” la IA que una carrera es riesgosa? Hay un mecanismo simple detrás del misterio.
Funciona como el tablero eléctrico de una casa. Si varios interruptores están bajados a la vez, no importa qué lámpara compres: el ambiente queda a oscuras. En el mundo universitario, esos “interruptores” suelen ser la demanda real de puestos, el nivel de competencia, la estabilidad del sector y la diferencia que te da el título frente a la experiencia.
Cuando el cableado del mercado no acompaña, el esfuerzo no siempre se traduce en trabajo. Y eso no dice nada sobre el valor cultural o humano de una disciplina. Solo revela cómo está armado el engranaje de empleo hoy.
También te puede interesar:Empresas pierden dinero con la IA generativa: OCDE y S&P Global explican qué fallaDel otro lado del tablero, la IA identifica una salida inesperada: la ingeniería de prompts, el oficio de afinar instrucciones para que un modelo responda mejor. Es una habilidad transversal, porque la IA se está enchufando en sectores muy distintos.

También crecen áreas con demanda estructural. Biotecnología integra biología, química y tecnología para desarrollar medicamentos, mejorar alimentos y diseñar procesos industriales más sostenibles. Psicología avanza por el mayor interés social en salud mental. Y la European School of International Education subraya un límite: la IA puede ofrecer recursos de autoayuda, pero no reemplaza la comprensión emocional profunda y la empatía terapéutica.
Por último, ingeniería ambiental se consolida por la urgencia climática: gestión de recursos, residuos y energías limpias. Bill Gates ha invertido en este sector y atribuyó una reducción del 40% en las previsiones de emisiones de carbono hacia 2040 a la innovación tecnológica y a las renovables.
Elegir carrera, entonces, se parece menos a “seguir la vocación a ciegas” y más a revisar el cableado antes de mudarse: la pasión importa, pero conviene que el interruptor del mercado también esté en posición de encendido.
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Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.