El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2025/2026 revela un hallazgo incómodo para el ecosistema emprendedor: la IA ya está abriendo una brecha entre quienes la integran de forma estratégica y quienes avanzan más lento. Y esa distancia impacta en la competitividad en un mercado que se digitaliza a una velocidad desigual.
El dato central es una alarma: en 19 de las 48 economías analizadas, menos de uno de cada tres nuevos emprendedores cree que la IA será clave para su negocio. En paralelo, el reporte fue elaborado junto con el Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera del Tecnológico de Monterrey, que forma parte del consorcio GEM desde hace más de 20 años y hoy es la única universidad mexicana en esa red.

Aileen Ionescu-Somers, directora ejecutiva de GEM, lo plantea con una frase que funciona como interruptor: la brecha digital ya no se limita al acceso a internet. La clave, subraya, es la capacidad de aprovechar tecnologías avanzadas para generar valor, y eso convierte a la alfabetización en IA y a la infraestructura propia en una necesidad económica nacional.
Ahora bien, ¿qué significa “aprovechar IA” sin caer en tecnicismos? La analogía más doméstica es un tablero eléctrico. La IA no es un electrodoméstico nuevo: es el cableado que decide qué se enciende, cuándo y con cuánta potencia. Si ese cableado está mal puesto, no importa cuántas lámparas tenga la casa: la luz llega tarde o se corta.
Así, un emprendimiento puede tener redes sociales, tienda online y pagos digitales, pero seguir “a oscuras” si no usa IA para tareas concretas. Por ejemplo: ordenar pedidos, detectar patrones de compra o responder consultas. Eso no exige magia, pero sí método.
En ese punto aparece otro mecanismo del reporte: el problema ya no es solo acceso a tecnología, sino convertirla en ventaja competitiva. Y esa conversión depende de piezas clave que no siempre se ven en una planilla: capacitación, confianza en la herramienta, apoyo del ecosistema y disponibilidad de infraestructura digital.
El GEM identifica contrastes que rompen el prejuicio de “más desarrollo, más adopción”. Angola, Brasil y Emiratos Árabes Unidos muestran mayores niveles de integración de IA en el emprendimiento. En cambio, Polonia, Suecia y Finlandia aparecen con niveles más bajos en nuevos negocios, pese a su desarrollo.

Por eso, el reporte insiste en una oportunidad concreta: reducir las brechas de capacitación, confianza, apoyo e infraestructura puede detonar más dinamismo empresarial. Y advierte un detalle que suele quedar fuera de la conversación: fortalecer infraestructura también incluye ciberseguridad (protección contra ataques digitales), porque sin ese candado el negocio opera con la puerta abierta.
Para un emprendedor, la lectura más útil del informe es operativa. La alfabetización en IA que recomienda el GEM no apunta a “programar”, sino a usarla de modo responsable y estratégico: saber qué tarea delegar, qué datos cuidar y cómo medir resultados sin autoengaño.

Además, el reporte suma una dimensión humana que no es accesorio. El 84% de los emprendedores en etapa temprana considera el impacto social o ambiental al decidir, un cambio de central respecto a la lógica pura de rentabilidad. Y la resiliencia aparece como motor: aunque el miedo al fracaso frena a dos de cada cinco adultos, quienes ya cerraron un negocio tienden a volver a emprender más que quienes nunca fallaron.
La IA, entonces, no separa “listos” de “lentos” por naturaleza. Separa a quienes ajustan el tablero eléctrico a tiempo de quienes siguen enchufando todo en la misma zapatilla, esperando que no salte la térmica.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.