¿Qué se hace cuando aparece en internet una foto tuya “desnuda” que nunca existió? A veces ni siquiera es un montaje obvio: la inteligencia artificial puede fabricar una imagen con tu cara y un cuerpo que no es el tuyo, y aun así el daño se siente real y urgente.
En ese escenario, un hallazgo práctico viene de StopNCII.org, una herramienta creada por la Revenge Porn Helpline, que integra la organización internacional SWGfL. Su objetivo es claro: ayudar a frenar la difusión del abuso no consentido de imágenes íntimas (NCII, “imágenes íntimas compartidas sin permiso”), incluidas las falsas o generadas por IA.

Desde su creación, StopNCII.org logró una tasa de eliminación superior al 90% en videos y contenidos íntimos denunciados. Esa cifra no promete magia, pero sí una oportunidad concreta cuando la sensación es que internet no tiene freno.
La pieza clave del mecanismo es un hash (huella digital única). En lugar de guardar tu foto, el sistema convierte cada imagen o video en una “marca” matemática que sirve para reconocer copias idénticas o duplicadas en plataformas adheridas.
La analogía central es doméstica: no es como entregar una llave de tu casa, sino como dar el “molde” de esa llave para que los cerrajeros detecten copias y las bloqueen. La imagen original no queda expuesta para que otros la vean; lo que circula entre sistemas es esa huella, como un patrón de corte.
Así, el cableado digital cambia de sentido. En vez de perseguir una por una las publicaciones, la huella funciona como un interruptor: cuando una plataforma encuentra una coincidencia, puede eliminar el contenido o impedir que vuelva a subirse.
Para iniciar el proceso, la persona afectada debe entrar en StopNCII.org y pulsar “Crea tu caso” en la parte superior. Luego acepta las condiciones con “De acuerdo” y responde un cuestionario breve que pregunta edad, quién aparece en la imagen, dónde está publicada y si ya se difundió online.

Además, el formulario consulta si la persona aparece sin ropa o realizando actos sexuales. Esa clasificación es clave porque ordena el tipo de contenido y acelera la gestión con las plataformas.
Después llega el paso más sensible: se pueden subir hasta 20 fotos o videos por caso desde el dispositivo. El servicio está pensado para imágenes propias desnudas, semidesnudas o de connotación sexual, incluidas las sintéticas, falsas o generadas por IA.
Y acá hay una recomendación concreta: conviene subir tanto las imágenes originales como las modificadas. Es un engranaje simple pero decisivo, porque si el sistema conoce “todas las versiones”, mejora la detección de copias y reduce las esquinas por donde se escapa el contenido.

Al finalizar, el usuario crea una contraseña para volver a entrar y gestionar su caso. StopNCII exige dos condiciones: que quien crea el caso sea mayor de edad y que las imágenes sean de su propia persona, no de terceros.
Una vez se notifica el caso, la organización revisa el contenido y comprueba si se compartió en otras páginas. Luego se contacta a empresas y plataformas colaboradoras para solicitar la eliminación cuando el material infringe normas comunitarias o términos de servicio.
En la lista de participantes figuran Facebook, Instagram, Microsoft, Pornhub, OnlyFans, X, Patreon, Reddit, Redgifs y Bluesky, entre otras. En esos servicios, la huella digital permite detectar automáticamente coincidencias, retirar lo ya publicado y también bloquear futuras subidas del mismo archivo.
La promesa, en el fondo, es devolver algo de control. Cuando una imagen falsa te pone contra las cuerdas, tener un mecanismo central —una huella que trabaja como cerradura— puede ser la diferencia entre mirar la pantalla con impotencia o empezar a apagar, paso a paso, el incendio.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.