Parece una broma pesada, pero es la realidad cruda del sector ahora mismo. Imagina trabajar en uno de los RPG más aclamados del mercado y que, de un día para otro, te digan que una máquina hará tu trabajo gratis. Eso es exactamente lo que le ha pasado a Max Hejtmánek, traductor y editor checo-inglés. Acaba de denunciar que Warhorse Studios le ha puesto en la calle para dejar las traducciones del estudio en manos de la inteligencia artificial. Así de frío.
Y el motivo es simple: recortar la nómina a toda costa. El pasado 27 de marzo, Hejtmánek fue citado a una reunión sin aviso previo donde la dirección le soltó la bomba. Le comunicaron formalmente que su puesto quedaría completamente obsoleto al mes siguiente. Todo el trabajo de localización futura pasará a ser procesado por una red neuronal. Una auténtica locura.
Por si alguien pensaba que era el típico ex-empleado resentido exagerando la historia, la comunidad ya ha hecho los deberes. La identidad de este trabajador fue verificada por un moderador del subreddit de la franquicia y validada a través de su LinkedIn. Además, su nombre brilla en los créditos del reciente Kingdom Come: Deliverance 2 como editor en inglés. Incluso aparece en bases de datos como MobyGames realizando tareas críticas de dirección de voz en off. No era un recién llegado.
El abismo entre el éxito millonario y los despidos
Evidentemente, esta decisión escuece el doble cuando echas un vistazo a las cifras financieras de la compañía. Hablamos de un título que ha sido un rotundo éxito comercial a nivel global. Ha colocado más de 5 millones de copias vendidas solo en su primer año de vida. Te haces una idea del dineral que ha entrado en la caja fuerte de la empresa.

Pero la letra pequeña es que parte de la cúpula directiva parece estar enamorada de los algoritmos y la automatización extrema. Daniel Vávra, una de las caras más visibles de Warhorse, ya ha defendido públicamente el uso de maravillas de hardware y software como NVIDIA DLSS 5. Y claro, de usar IA para escalar gráficos a usarla para ahorrarse sueldos hay solo un pequeño paso. La dirección es muy favorable a exprimir la IA generativa para abaratar costes de desarrollo.
La trampa técnica de la traducción a coste cero
Si miramos los números fríos, la premisa técnica es muy golosa. La IA actual permite traducir bases de datos enteras de un juego masivo en cuestión de segundos. Básicamente, configuras un pipeline, pasas miles de archivos de texto por la API de un modelo de lenguaje, y te devuelve el trabajo en treinta idiomas. Sin descansos, sin nóminas y a un precio por token ridículo.

Es decir, una optimización corporativa de libro. Pero aquí viene el gran problema de fiarlo todo a la máquina. En un RPG de corte histórico, la localización no es un mero adorno estético que puedas despachar rápido. Es el esqueleto mismo de la obra. El prestigio de este juego se apoya en su tono inmersivo, su escritura impecable y esa credibilidad lingüística tan cuidada de la época. Confiar esos matices a un LLM sin una fuerte supervisión humana es jugar a la ruleta rusa con el producto final. Un error monumental.
A ello se le suma una epidemia de recortes que sigue castigando sin piedad a los equipos narrativos. No es un caso aislado ni mucho menos. Según el reciente informe GDC 2025 State of the Game Industry, más de la mitad de los desarrolladores trabajan hoy en empresas que ya trastean con IA generativa en sus oficinas.
En concreto, las métricas del estudio revelan una fractura interna evidente:
- Un 36% de los profesionales admite usar herramientas de IA generativa para sus propias tareas diarias.
- Al menos un 30% del sector confiesa tener una percepción francamente negativa sobre estas tecnologías.
Por si fuera poco, las tiendas digitales están empezando a mover ficha para frenar este caos. Valve ahora exige formalmente que los estudios declaren si sus juegos incluyen contenido generado por inteligencia artificial antes de publicarlos en Steam. Buscan que el usuario sepa si está pagando a precio de novedad por una obra artesanal o por diálogos procesados por un servidor.
Veremos si la comunidad de jugadores perdona o castiga este movimiento empresarial de Warhorse. Puedes ahorrarte el sueldo de un excelente editor humano, por supuesto, pero si los diálogos de tu próximo triple A suenan a traductor automático barato, las críticas te van a hundir. La pelota está ahora en el tejado de los directivos, que tendrán que decidir si merece la pena destruir la confianza creativa por rascar unos miles de euros al mes.

Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.








