Según fuentes citadas por Windows Central, Microsoft estaría empezando a replantearse cómo integra la inteligencia artificial en Windows 11. El hallazgo no es que la empresa abandone la IA, sino que podría levantar el pie del acelerador tras meses de quejas por una avalancha de funciones y accesos directos a Copilot.
En concreto, una pieza clave bajo revisión sería la proliferación de botones dedicados a Copilot repartidos por el sistema y por aplicaciones básicas. La compañía los sumó en Paint, en el Bloc de Notas y hasta se planteó llevarlos al Explorador de archivos. Ahora, la central de decisiones parece admitir que el “copiar y pegar” de botones no siempre mejora la experiencia.

El mecanismo detrás del enojo es más doméstico de lo que parece. Cuando una interfaz suma atajos en cada esquina, el usuario no lo vive como “innovación”, sino como ruido visual y pérdida de control. Y cuando eso ocurre en herramientas mínimas, el contraste se vuelve más evidente.
La analogía sirve así: es como entrar a tu casa y encontrar un interruptor nuevo en cada pared, todos etiquetados “asistente”. No importa si el sistema eléctrico es moderno. Si cada cuarto agrega un botón extra, la persona termina dudando cuál prende la luz y cuál activa otra cosa.
Además, esos botones no llegan solos. Vienen atados a una idea de Windows más “agéntico”, es decir, con funciones agénticas (acciones que la IA intenta ejecutar por vos) integradas incluso en la barra de tareas. La comunidad reaccionó con fuerza ante esa dirección: nadie quiere que el sistema operativo se comporte como un empleado ansioso que “se adelanta” sin pedir permiso.
La discusión se volvió más sensible con Windows Recall, presentado como la función estrella de los PC con Copilot y comparado con tener “memoria fotográfica”. En la práctica, Recall prometía ayudarte a volver sobre lo que hiciste en la PC, como si el sistema tuviera un historial visual de tu actividad.
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Pero esa promesa tocó un cableado delicado: seguridad y privacidad. Recall generó críticas inmediatas y Microsoft terminó retrasando su lanzamiento por más de un año. Aunque hoy ya está implementado, las mismas fuentes señalan que la empresa no estaría satisfecha con su funcionamiento actual y quiere corregir el rumbo, sin detallar todavía qué cambios aplicará.
El giro, si se confirma, no implica un Windows 11 sin inteligencia artificial. Eso no parece realista. Microsoft mantiene iniciativas como Windows ML (herramientas para que desarrolladores usen IA en apps) y búsqueda semántica (buscar por significado, no por palabras exactas). La oportunidad está en otra parte: ser más selectivos con dónde aparece Copilot y cómo se invita a usarlo.
Porque la fatiga no se explica solo por IA. También molestó la obligatoriedad de una cuenta online de Microsoft para actualizar a Windows 11. Y algunas actualizaciones recientes trajeron problemas de estabilidad y rendimiento en ciertos equipos, algo que erosiona la imagen pública del sistema más que cualquier botón nuevo.
La adopción sigue avanzando. Windows 11 ya está instalado en más de 1.000 millones de dispositivos, un dato que muestra velocidad de despliegue incluso con quejas activas.
Si Microsoft realmente reduce la “lluvia” de Copilot, el cambio se sentirá como cuando alguien ordena el tablero eléctrico: no apaga la casa, pero vuelve a hacer predecible cada interruptor.
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Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.