Según adelantó Bloomberg, Meta empieza a relegar su gran apuesta de 2021: el metaverso. El hallazgo es claro: la compañía tendría intención de recortar hasta un 30% la inversión en Reality Labs, su división de realidad virtual, y el ajuste incluiría despidos.
El dato pesa por sí solo. Reality Labs habría consumido cerca de 70.000 millones de euros en cuatro años sin resultados palpables. Y el repliegue también es simbólico: el término “metaverso” se escucha cada vez menos incluso dentro de la propia Meta, y casi no aparece ya en eventos como Meta Connect.

Edgar Martín-Blas, experto en realidad mixta y CEO de Spatial Voyagers, lo ve como una decisión económica con lógica interna. La desinversión “tiene todo el sentido” y el término “metaverso” está “quemado”, señala. Para él, la apuesta pudo ser estratégica en 2021, pero el contexto cambió de carril.
Porque el metaverso nació en una época muy específica: la salida de la pandemia, cuando el teletrabajo y los encuentros virtuales todavía funcionaban como un cableado de emergencia. Con el tiempo, el mundo volvió a lo presencial. Y ese cambio de hábito fue una pieza clave.
La mejor forma de entender el giro de Meta es con una analogía doméstica. El metaverso era como una reforma integral de la casa: tirar paredes, cambiar cañerías, vivir entre escombros un tiempo con la promesa de una vida mejor. La inteligencia artificial, en cambio, se parece más a instalar un interruptor inteligente: no cambia la casa entera, pero mejora lo cotidiano de inmediato.
Ese mecanismo se nota en los productos. Los visores Meta Quest siguen siendo un artículo de nicho, y la propia empresa reconoció que sus ventas han bajado en los últimos meses. Es difícil pedirle al público masivo que se ponga un casco para “entrar” a internet.
También te puede interesar:Meta fue sorprendida manipulando benchmarks de IAEn cambio, las gafas Ray-Ban Meta juegan otro partido: son livianas, se usan en la calle y prometen utilidad rápida. Permiten sacar fotos, grabar video, escuchar música, responder llamadas y conversar con un chatbot (asistente de texto inteligente) similar a ChatGPT. Sus ventas se habrían triplicado en alrededor de un año, y Meta prevé vender diez millones de unidades al año desde 2026.
La clave es que esas gafas se apoyan en Llama (modelo de IA de Meta), una tecnología pensada para “entender y responder” en lenguaje natural. Meta incluso presentó una nueva versión, Ray-Ban Meta Display, con una pantalla de alta resolución integrada que muestra mensajes, notificaciones y datos del entorno sin sacar el teléfono.

Aquí aparece el cambio de estrategia: en lugar de construir un mundo paralelo, Meta apuesta por colocar una capa de información sobre el mundo real. Martín-Blas cree que esa dirección es más fértil: gafas con IA que, con el tiempo, podrían funcionar como sustituto del móvil.
Además, durante 2025 la empresa intensificó su carrera por la IA. Invirtió fuerte para fichar talento de compañías como Google y OpenAI, y anunció planes para destinar decenas de miles de millones de dólares a la “superinteligencia” (IA más capaz que cualquier humano), con un laboratorio específico: Superintelligence Lab.
Zuckerberg también marcó la cancha: dijo que la división de gafas de IA tuvo “un comienzo excelente” y que, si aprovechan, aunque sea una fracción de la oportunidad, vienen años “emocionantes”.
Para el usuario común, la implicación práctica es simple: la era del “casco para entrar a internet” pierde empuje, y gana terreno la idea de un internet que te acompaña sin pantallas. Como un buen interruptor, lo que importa no es la promesa, sino que la luz se encienda cuando la necesitas.
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Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.