Si te dicen que la empresa detrás de ChatGPT acaba de comprar un canal de televisión, igual piensas que te están tomando el pelo. Pero el movimiento es cien por cien real. OpenAI ha adquirido TBPN (Technology Business Programming Network), dando su primer gran salto oficial y sin complejos al mundo de los medios de comunicación.

Para ponerte en contexto, TBPN no es el típico canal corporativo aburrido. Hablamos de un programa en directo de tres horas diarias que se emite a través de YouTube y X. Está capitaneado por dos pesos pesados como los exfundadores tecnológicos John Coogan y Jordi Hays. Se ha convertido rápidamente en una especie de «Sports Center» de Silicon Valley. Un lugar donde figuras influyentes se sientan a charlar de negocios, defensa e inteligencia artificial sin el guion de su agencia de comunicación delante.

Y si miramos las métricas, la operación tiene todo el sentido económico del mundo. El programa va en camino de generar más de 30 millones de dólares solo durante este año, según detalla un profundo artículo en The Wall Street Journal. Es decir, OpenAI no ha rescatado a una start-up mediática en apuros, sino que ha sacado la chequera para comprar una máquina de hacer dinero con una audiencia de culto espectacular. Una jugada brillante.

Un movimiento maestro para controlar la narrativa de la IA

El motivo de fondo para esta compra es bastante simple: la inteligencia artificial asusta e ilusiona a partes iguales. Desde la directiva de OpenAI, Fidji Simo ya dejó claro que las estrategias de relaciones públicas tradicionales se les han quedado cortas. Necesitan enfoques menos convencionales para explicar a la gente de a pie cómo un LLM va a transformar su vida cotidiana o su puesto de trabajo.

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Un movimiento maestro para controlar la narrativa de la IA

De hecho, la empresa de Sam Altman ya cuenta con su propio podcast de OpenAI pensado para conversaciones muy largas y puramente técnicas con los ingenieros que desarrollan sus modelos. Pero claro, eso no llega a las masas. Querían la agilidad, el carisma y el brutal talento para el marketing que Coogan y Hays derrochan a diario en sus transmisiones en vivo.

A ello se le suma un cambio en el organigrama que dice muchísimo de las verdaderas intenciones del acuerdo. El equipo de TBPN no reportará al departamento de publicidad. Pasarán a integrarse bajo el mando directo de Chris Lehane, el actual jefe de operaciones políticas de OpenAI. Quizás tú no conozcas su nombre, pero Lehane es un estratega legendario. Está muy curtido en iniciativas como el super PAC cripto Fairshake y ha movido hilos para relajar las restricciones medioambientales que hoy en día frenan la expansión de los enormes centros de datos. Poca broma con esto.

La gran duda: ¿Habrá censura cuando toque criticar a ChatGPT?

Como era de esperar, este matrimonio tecnológico ha hecho saltar unas cuantas alarmas en el sector. Cuando una compañía que se prepara para una multimillonaria salida a bolsa decide comprar el medio de comunicación que más de cerca la analiza, el conflicto de intereses resulta evidente. Todo el mundo se pregunta si TBPN seguirá mordiendo si el próximo modelo de OpenAI sale con una latencia desastrosa o alucina más de la cuenta.

La gran duda: ¿Habrá censura cuando toque criticar a ChatGPT?

Frente a este ruido ensordecedor, la cúpula promete independencia total. Desde las oficinas aseguran que el programa mantendrá su marca intacta, retendrá el control total sobre su programación y, lo más crítico, seguirá eligiendo a dedo a sus invitados. Por allí ya han pasado nombres de la talla de Mark Zuckerberg, Satya Nadella o Marc Benioff, así que el nivel está por las nubes.

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Por si fuera poco, el propio Sam Altman ha salido al paso de las críticas. Confesó que TBPN es de largo su programa favorito y, a través de una publicación en X, dejó claro que espera que los presentadores le sigan dando caña sin piedad, incluso cuando la propia OpenAI tome decisiones equivocadas. El tiempo nos dirá si mantienen esa promesa o si la línea editorial empieza a suavizarse misteriosamente.

Desde la perspectiva de los presentadores, Jordi Hays ve esta adquisición como el paso natural hacia las grandes ligas. Afirma que es la oportunidad perfecta para dejar de ser meros comentaristas sentados en la grada y empezar a tener un impacto directo en la manera en que el mundo entiende y adopta la inteligencia artificial.

Evidentemente, esta noticia confirma que la carrera por dominar el sector no va solo de chips de silicio, potencia de inferencia o miles de millones de inversión en hardware. Va de ganarse la confianza del público. Quien logre dominar el relato, acabará llevándose el mercado de calle. La pelota está ahora en el tejado de Google y Microsoft para ver si responden montando sus propios imperios mediáticos.

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