Adobe acaba de meter otra marcha en su obsesión por la IA, esta vez dentro de Acrobat: resúmenes en formato pódcast, presentaciones creadas directamente desde tus documentos y edición de PDFs mediante prompts. Ya no va de añadir un bot para quedar bien en la demo, sino de convertir el PDF en un hub operativo, donde leer, rehacer, presentar y compartir sin salir de la app.
La jugada llega además con un mensaje implícito bastante claro: si herramientas como NotebookLM te estaban convenciendo de que “tus notas pueden hablar”, Adobe quiere que pienses lo mismo… pero con contratos, informes y dossieres corporativos.
Durante los últimos años, Adobe ha ido incorporando IA de forma cada vez más agresiva en casi todos sus productos, y Acrobat no es la excepción. Ahora suma nuevas herramientas que atacan tres momentos clave del trabajo con documentos: entender (resumir), reutilizar (presentar) y editar (modificar sin pelearte con menús interminables).
La idea de fondo es clara: si antes el PDF era “lo que te llega cuando ya está todo decidido”, Adobe quiere que se convierta en material vivo, del que salen decisiones, presentaciones y acciones concretas. Es también una respuesta directa a un problema cotidiano: acumulamos contenido a lo bestia y luego perdemos horas intentando convertirlo en algo realmente útil.
Adobe lanzó el año pasado Adobe Spaces como un espacio compartido de archivos y notas. La novedad ahora es que esa información puede usarse como base para generar presentaciones mediante prompts de texto.
Si en un Space tienes datos financieros, planes de producto y análisis de competencia, Acrobat puede ayudarte a montar un pitch deck con una narrativa coherente: qué problema resuelves y por qué tu propuesta destaca frente a otras.
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Eso no significa que la IA “sepa” si tu producto es mejor. Lo que hace es estructurar y redactar con apariencia de claridad, usando el material que le das. Ahí está tanto la ventaja como el riesgo: ahorra tiempo, pero también puede sonar convincente incluso cuando el contenido es débil.
El flujo es deliberadamente prudente: el asistente genera primero una presentación editable, con títulos, bullets y estructura narrativa, para que seas tú quien valide si tiene sentido o si está vendiendo humo.
Tras esa generación inicial, puedes apoyarte en Adobe Express para aplicar temas visuales, fotos de stock o imágenes propias, además de adaptar fácilmente la presentación a tu identidad de marca. Todo sin exportaciones raras ni saltos constantes entre herramientas.

Aquí Adobe entra en un terreno ya bastante competido. Canva y NotebookLM ofrecen flujos similares, y empiezan a surgir start-ups que prometen mezclar documentos, notas, enlaces y PDFs en un único pipeline para crear slides. La ventaja diferencial de Adobe es obvia: Acrobat vive donde están los PDFs “serios”, los de legal, empresa, consultoría o administración, donde el formato no es negociable.
Otra función llamativa es la posibilidad de generar pódcasts-resumen de un archivo o incluso de un Space completo. La propuesta es sencilla: en lugar de leerte 40 páginas, te pones un audio que te cuenta lo esencial, como un briefing automatizado.
No es una idea nueva. NotebookLM, Speechify o la app Reader de ElevenLabs ya permiten crear audios personalizados a partir de documentos. La diferencia aquí es el contexto: gran parte de la documentación corporativa ya vive en PDF, y no siempre está bien preparada para migrar a otras herramientas sin fricción.
También te puede interesar:Ahora puedes editar fotos de Adobe Stock con IA antes de ComprarlasAcrobat también incorpora edición mediante instrucciones en lenguaje natural, algo que parece menor hasta que lo aplicas a un documento largo. Adobe afirma que se pueden ejecutar unas 12 acciones por prompt, desde eliminar páginas, textos, comentarios o imágenes hasta buscar y reemplazar términos específicos.

También incluye tareas muy de oficina real, como añadir firmas electrónicas o proteger documentos con contraseña, justo ese tipo de gestiones repetitivas que roban minutos todos los días. Eso sí, aquí el matiz es crítico: automatizar edición en documentos sensibles exige revisión. Un prompt mal interpretado no es un fallo creativo; puede ser borrar una cláusula clave sin darte cuenta.
Al compartir documentos en Spaces, Acrobat ahora añade resúmenes generados por IA con citas, enlazadas a la ubicación exacta dentro del archivo. No es solo “te lo resumo”, sino “esto sale de aquí”, algo fundamental cuando hay decisiones de negocio en juego.
Los colaboradores pueden comentar, añadir o eliminar contenido directamente en el archivo, manteniendo todo el flujo dentro del documento y reduciendo el caos de versiones paralelas.
Por último, Acrobat permite usar el asistente por defecto o elegir roles específicos como “analista”, “entertainer” o “instructor”. También se puede crear un rol personalizado ajustando tono y tipo de ayuda mediante un prompt.
Bien usado, esto cambia la dinámica: no le pides lo mismo a un analista para un informe que a un instructor para entender un contrato. Y ahí está la carrera real: no quién tiene el mejor modelo, sino quién lo integra mejor en el trabajo cotidiano.
Si Acrobat consigue que el PDF deje de ser un archivo muerto y se convierta en una interfaz para pensar, presentar y decidir, más de uno va a replantearse qué herramienta abre primero cada mañana.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.