OpenAI y Amazon están tanteando una jugada de esas que obligan a recalcular el mapa mental de la inteligencia artificial. Según The Wall Street Journal, la operación pasaría por una inversión gigantesca que podría alterar quién manda en el sector, quién pone la nube y, sobre todo, quién termina teniendo influencia real sobre los modelos más usados del planeta.
OpenAI, que ya se mueve en una valoración cercana a 500.000 millones de dólares, estaría buscando otros 100.000 millones para una nueva ronda. Si la operación se concreta, la cifra podría escalar hasta unos 830.000 millones de dólares, un territorio que suena mucho más a megacorporación global que a start-up tecnológica.
En concreto, el medio apunta a que Amazon podría aportar al menos 50.000 millones de dólares de ese total. No sería un gesto simbólico ni una apuesta exploratoria: sería uno de los tickets más grandes jamás vistos en la historia reciente de la tecnología. Y lo más interesante no es solo el tamaño del dinero, sino con quién y para qué, especialmente porque Amazon lleva años construyendo una relación muy estrecha con Anthropic, competidor directo de OpenAI.
Levantar 100.000 millones de dólares no va de contratar más gente o abrir oficinas llamativas. Va de comprar capacidad real: GPUs, contratos energéticos, centros de datos y una infraestructura de entrenamiento e inferencia capaz de sostener productos a escala planetaria. En la práctica, una ronda así implica que OpenAI no solo quiere entrenar el próximo modelo “estrella”, sino desplegarlo sin que la latencia se dispare ni el coste por token se vuelva insostenible.
La IA no se paga con promesas ni con narrativa; se paga con hierro, electricidad y logística. A eso se suma un detalle relevante: según lo publicado, el acuerdo podría cerrarse antes de que termine el primer trimestre (Q1), lo que introduce una sensación clara de urgencia. El mercado se mueve rápido y nadie quiere quedarse sin asiento cuando la música pare.

Otro elemento revelador es quién está liderando las conversaciones. The Wall Street Journal señala que las negociaciones estarían siendo llevadas directamente por Andy Jassy, CEO de Amazon, y Sam Altman, CEO de OpenAI. Cuando los CEOs se sientan a la mesa, no están hablando de colaboraciones experimentales: están negociando condiciones estructurales, acceso preferente a capacidad, integración profunda y, potencialmente, derechos de distribución o exclusividades parciales.
También te puede interesar:Amazon lanza guías de compra impulsadas por IA para mejorar la experiencia del usuarioAmazon dejó de ser “solo una tienda online” hace mucho tiempo. Su verdadero músculo se llama AWS, y la IA generativa es el mayor acelerador de consumo de nube que hemos visto en más de una década. Para cualquier proveedor cloud, el problema es sencillo: si los modelos más usados del mundo no corren bien en tu infraestructura, te estás perdiendo una avalancha de facturación recurrente.
Hoy, Amazon ya tiene una apuesta clara: AWS es el proveedor principal de nube y entrenamiento para Anthropic, y la compañía ha invertido al menos 8.000 millones de dólares en ese socio. Además, acaba de inaugurar un campus de centros de datos de 11.000 millones de dólares en Indiana, diseñado específicamente para ejecutar modelos de Anthropic.

Ese tipo de infraestructura no se construye “para probar”. Es una inversión pensada a largo plazo, con planificación energética, refrigeración, redes y una cadena de suministro completamente orientada a la IA. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿por qué hablar también con OpenAI?
La respuesta apunta a algo más estratégico. Si Amazon invierte 50.000 millones en OpenAI, no estaría comprando solo equity, sino influencia directa sobre el ecosistema que hoy marca el ritmo del mercado de consumo, desde ChatGPT hasta las integraciones empresariales que están redefiniendo la forma de trabajar. También sería una forma clara de diversificar riesgo: en una carrera donde un salto de calidad puede cambiarlo todo, nadie quiere apostar a un solo caballo.
Amazon no sería el único actor en esta ronda. OpenAI también habría mantenido conversaciones con fondos soberanos de Oriente Medio, que llevan tiempo tratando la IA como infraestructura estratégica. Además, The New York Times ha informado de contactos con Nvidia, Microsoft y SoftBank: el proveedor clave de GPUs, el socio histórico de nube y distribución, y uno de los jugadores financieros más agresivos del sector.

Lo que todavía no está claro es la forma exacta del acuerdo con Amazon. Podría tratarse de inversión directa, créditos de nube, acuerdos de suministro de cómputo o un modelo híbrido con condiciones preferentes.
También te puede interesar:Amazon se centra en la IA con un plan para invertir $100 mil millones para 2025En 2026, el cuello de botella de la IA no es la creatividad ni las ideas. Es la computación, la eficiencia de los modelos y el acceso a usuarios y empresas. Una OpenAI valorada en 830.000 millones no es solo una cifra impactante para titulares: es una señal de que la IA se está consolidando como infraestructura básica, al nivel de la nube o el móvil.
Si Amazon entra fuerte en esta ecuación, el tablero se vuelve mucho más interesante. AWS podría ganar peso en el futuro de OpenAI mientras mantiene su relación privilegiada con Anthropic, creando un equilibrio inestable que suele desencadenar movimientos agresivos por parte de Microsoft, Google o cualquier actor que no quiera quedarse atrás.
Si el acuerdo se cierra antes de que termine el primer trimestre, es muy probable que veamos un efecto dominó. La gran incógnita es si la competencia responderá con cheques igual de grandes… o con un golpe de producto que haga que todo este dinero parezca, de repente, el peaje mínimo para seguir en la carrera.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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