AMD ha llegado al CES 2026 en Las Vegas con un mensaje muy directo: el 53 % de los ordenadores tendrá ayuda de IA en 2026, y esto no va de una moda pasajera. Y es que la compañía lo enmarca como la “era de la IA” en el PC… y también como una etapa especialmente pensada para el gaming.
En concreto, AMD pinta un futuro donde la IA deja de ser “cosa de laboratorio” o de grandes empresas y se convierte en una capa más del sistema, como el WiFi o la aceleración gráfica. Pero claro, este boom no sale gratis: el sector llega al CES con una crisis de falta de memoria para consumo que AMD atribuye al empujón brutal de la Inteligencia Artificial.
Evidentemente, cuando todo el mundo quiere ejecutar modelos más grandes (o varios a la vez) y además entrenar, cachear y acelerar inferencia, la memoria se convierte en el nuevo cuello de botella.
Y es que el enfoque de AMD en este CES no es solo enseñar procesadores nuevos y ya está, sino insistir en que tiene soluciones de hardware y software para explotar su ecosistema de IA. En concreto, la marca remarca que mantiene alianzas con grandes actores de la IA para asegurar adaptación y optimización con las soluciones que la gente realmente usa.

Y es que aquí aparece un nombre que, te suene o no, lo condiciona todo: OpenAI, que AMD pone como ejemplo de socio destacado. Pero claro, asociarte con “los grandes” queda muy bien en la nota, aunque el reto real es otro: que esa IA no se quede en la nube y que no dependa de pagar suscripciones para todo.
Evidentemente, lo que AMD quiere venderte es que la IA sea útil “para todo el mundo”, no solo para organizaciones enormes con presupuestos infinitos. Es decir, que esa aceleración no sirva únicamente para un departamento de datos, sino para el PC que tú tienes en casa o en la oficina.
También te puede interesar:OpenAI Firma con AMD tras el Megacontrato con NVIDIA: la Jugada que Pocos Entendieron al PrincipioY es que AMD insiste en una lista de perfiles a los que quiere conquistar con IA integrada: profesionales, empresas y entusiastas. A ello se le suma el bloque doméstico, donde mete a creadores, diseñadores, estudiantes, educadores, desarrolladores y jugadores.
En concreto, la promesa es muy “PC de toda la vida, pero con superpoderes”: mejores flujos de trabajo, automatización de tareas repetitivas y funciones inteligentes que viven dentro del propio equipo. Pero claro, cuando alguien dice “IA integrada” siempre hay una pregunta incómoda: ¿de verdad corre local o es una etiqueta para acabar mandándolo todo a un servidor?
Evidentemente, el valor diferencial del PC con IA es que parte del trabajo ocurra en tu máquina, con menos latencia y más control sobre tus datos. Básicamente, que una tarea de edición, de generación o de asistencia no tenga que esperar a internet para “respirar”.
En concreto, AMD maneja una previsión muy agresiva: más de la mitad de los ordenadores (53 %) contarán con ayuda de IA en 2026. Y es que la curva no se quedaría ahí: la proporción seguiría subiendo hasta casi el 90 % en 2029.
Es decir, si esa previsión se cumple, hablar de “PC con IA” será tan redundante como decir “portátil con Bluetooth”. Pero claro, para llegar a ese porcentaje no basta con marketing: necesitas rendimiento, compatibilidad, herramientas y un software que no te obligue a ser ingeniero para instalarlo.
Y es que AMD asegura que se está preparando para ese futuro actualizando productos para ofrecer mayor rendimiento en IA. En concreto, durante el CES presentará hardware y software actualizados con foco en IA, y aquí entran los procesadores AMD Ryzen AI 400 Series como una de las piezas protagonistas.
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A ello se le suma una actualización de la familia Ryzen AI MAX+, que incorporará nuevos modelos para ampliar la gama. Pero claro, en 2026 ya no impresiona solo decir “tengo NPU” o “tengo IA”: lo que importa es qué puedes ejecutar, a qué velocidad, y si eso encaja con tus apps.
Evidentemente, el usuario no compra “TOPS” en abstracto; compra que su edición vaya fluida, que su juego no se arrastre y que su portátil no se convierta en un radiador.
Y es que la otra pata del anuncio es software, y aquí AMD mueve ficha con ROCm 7.2. En concreto, la compañía actualiza su plataforma para adaptarla a más hardware, incluyendo equipos de consumo, que es donde tradicionalmente más le ha costado convertir “potencial” en adopción real.
Es decir, ROCm deja de sonar tan “solo para HPC” y se acerca al mundo donde estás tú: PCs con Ryzen y gráficas Radeon. En concreto, AMD afirma que ROCm dará soporte a los nuevos Ryzen AI 400 presentados en el CES y añade un cambio clave: soporte tanto para procesadores AMD Ryzen como para gráficas Radeon.
Y es que, si quieres que la IA se democratice, necesitas que el software abrace el hardware que la gente ya tiene, no solo el que cuesta un riñón. En concreto, ROCm 7.2 está disponible para Windows y Linux, y además AMD promete una instalación simplificada. Básicamente, menos fricción para que más usuarios puedan probar pipelines, librerías y entornos sin pelearse una tarde entera con dependencias.
Evidentemente, esto también es una forma de competir por el corazón del desarrollador: si montar tu entorno es fácil, te quedas; si es una odisea, te vas a otro stack. Y es que, al final, la “era de la IA” no la ganan solo los chips más potentes, sino los ecosistemas que consiguen que tú los uses sin darte cuenta.
Pero claro, con la escasez de memoria de fondo y el mercado empujando a la vez hacia modelos más grandes, AMD tiene que demostrar que su propuesta no se queda en promesas bonitas del CES. Tocará esperar para ver si este combo de Ryzen AI y ROCm 7.2 logra lo más difícil: que la IA en el PC sea cotidiana, útil y accesible… y no otra casilla más en la ficha técnica.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.