Anthropic acaba de darle a Cowork, el modo de tareas de Claude que trabaja directamente en tu ordenador, el empujón que muchos esperaban: soporte de plugins para que el asistente deje de ser un “generalista” y empiece a comportarse como un especialista con oficio.
Cuando una IA puede operar dentro de las carpetas que tú seleccionas, el siguiente paso lógico es poder indicarle cómo debe trabajar y con qué herramientas hacerlo, y justo ahí es donde entran estos nuevos plugins.
A partir de este cambio pasamos de “Claude, ayúdame con este marrón” a “Claude, compórtate como mi analista de datos, mi abogado interno o mi comercial”, pero ahora con rutinas, límites y comportamientos más explícitos.
Anthropic no está hablando de plugins como simple decoración funcional, sino como paquetes de trabajo pensados para equipos que ya operan con herramientas, procesos definidos y checklists claros.
La compañía menciona presets para áreas como ventas, finanzas, legal, producto, marketing, atención al cliente, análisis de datos e investigación en biología, lo que da pistas bastante claras sobre su ambición.
Lo interesante no es tanto la lista como lo que sugiere: Anthropic quiere que Cowork sea el “currito” que ejecuta tareas de extremo a extremo, no solo el asistente que redacta textos bien escritos.
También te puede interesar:Anthropic recluta al cofundador de OpenAI Durk KingmaEsto encaja con lo que muchos llevan meses reclamando a los asistentes de IA: menos chat infinito y más ejecución real dentro de un entorno controlado.
Anthropic también empuja el lado más pragmático del asunto. Además de permitir instalar plugins desde la app o mediante la opción de “subir plugin”, la compañía libera un paquete inicial de 11 plugins open source.
Esta colección define una estructura sencilla basada en ficheros, con un manifiesto central llamado plugin.json, pensado para describir qué es el plugin, qué puede hacer y cómo se organiza.
Se trata de un formato relativamente accesible, “de andar por casa”, al que se suma un mapa de conectores en un archivo .mcp.json, donde el sistema empieza a mostrar su parte más seria.

La estructura contempla también una carpeta de comandos para acciones invocadas con “/”, lo que se traduce en un catálogo de acciones rápidas que hace los flujos de trabajo repetibles y menos dependientes de redactar el prompt perfecto cada vez.
Además, incluye habilidades escritas en Markdown que se activan cuando hace falta, permitiendo que el comportamiento del “especialista” se escriba, lea, versione y revise como texto plano, algo especialmente valioso para equipos técnicos.
También te puede interesar:Canvas ChatGPT: La alternativa a los Artifacts de Claude para proyectos de escritura y programaciónLos conectores se configuran mediante servidores MCP, y aquí es donde se percibe claramente la estrategia de fondo.
Al apoyarse en MCP, los equipos pueden conectar plugins con las herramientas y fuentes de datos que ya utilizan, sin necesidad de rehacer todo su stack tecnológico. CRM, gestores de tickets, repositorios internos o bases de conocimiento pueden integrarse para que Cowork no sea una isla, sino parte del ecosistema.
Eso sí, aquí aparece la letra pequeña que siempre importa: conectar herramientas implica abrir puertas, y cada puerta necesita su propia cerradura.
Anthropic lo reconoce abiertamente y señala que el alcance de los conectores y los permisos es crucial para planificar cualquier despliegue serio.
Cowork funciona dentro de un entorno de máquina virtual aislada en el ordenador del usuario y requiere permiso explícito para acciones sensibles, como borrar archivos de forma permanente.
Esta barrera busca evitar el clásico desastre de “la IA me eliminó la carpeta equivocada”, pero conviene no confundirse: Cowork puede modificar cualquier archivo al que se le conceda acceso.
No hace falta borrar nada para causar problemas; con reescribir, mover o renombrar archivos ya puede desordenar un proyecto completo si el flujo está mal diseñado. Por eso, el debate real no gira en torno a “qué tan listo es Claude”, sino a qué permisos se le otorgan, durante cuánto tiempo y bajo qué mecanismos de auditoría.
El soporte de plugins llega como research preview para los planes de pago de Claude, una señal clara de que Anthropic está siendo cauta con el despliegue. No se trata de una función pensada para el público general, sino para usuarios que entienden que están probando algo potente y todavía con aristas.

Por ahora, los plugins se almacenan de forma local en cada máquina, lo que significa que aún no existe un catálogo corporativo centralizado que garantice que todo un equipo usa exactamente la misma configuración.
Anthropic ya apunta a mejoras futuras como el intercambio de plugins a nivel de organización y la creación de marketplaces privados, pero cuando eso llegue surgirá una pregunta inevitable: ¿quién revisa, firma y valida esos plugins para que no se conviertan en un nuevo coladero?
Si se hace bien, Cowork puede convertirse en el puente entre la IA que sugiere y la IA que ejecuta, sin transformar tu ordenador en un experimento peligroso.
La sensación general es clara: Anthropic quiere que Claude deje de ser solo un chat brillante y pase a ser infraestructura de trabajo, con los plugins como unidad básica de “oficio”. A partir de aquí, el debate ya no es si la IA puede ayudarte, sino hasta dónde estás dispuesto a dejarla tocar dentro de tu propia máquina.
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