Autodesk acaba de llevar a Google ante los tribunales por un motivo que, en apariencia, suena sencillo, pero que en la práctica es un conflicto complejo y delicado: el uso del nombre “Flow”. Ambas compañías emplean ese término para herramientas con inteligencia artificial orientadas a creadores, y Autodesk sostiene que la app de vídeo con IA de Google está infringiendo su marca registrada.
Sin embargo, el asunto va mucho más allá de elegir un nombre atractivo para una aplicación. Cuando dos gigantes tecnológicos apuntan al mismo perfil de usuario —cineastas, estudios y creadores de contenido— y utilizan exactamente el mismo término para productos relacionados, el riesgo de confusión no es teórico. Según Autodesk, ese escenario ya se está materializando.
Autodesk insiste en que no está intentando aprovechar una tendencia reciente. De acuerdo con su versión, la compañía introdujo “Flow” en 2022 como una plataforma en la nube diseñada específicamente para cineastas y otros profesionales creativos.
No se trataba de una etiqueta interna ni de un experimento pasajero, sino de una marca paraguas destinada a agrupar un conjunto de herramientas con ambición clara: convertirse en el entorno central donde se gestionan assets, procesos y flujos de trabajo creativos. Desde entonces, Autodesk ha ampliado esa familia con distintos productos bajo la misma denominación, entre ellos Flow Studio.
Flow Studio, en particular, utiliza inteligencia artificial para transformar metraje de acción real en escenas 3D. En términos prácticos, esto significa facilitar un flujo de trabajo donde una grabación del mundo real puede trasladarse a un entorno tridimensional con menos fricción, reduciendo horas de rotoscopia manual y automatizando partes del pipeline creativo que antes requerían procesos artesanales más largos y costosos.
El punto de fricción, según la demanda, tiene fecha concreta: mayo de 2025. Autodesk afirma que en ese momento Google presentó su propia aplicación llamada “Flow”, descrita como un generador de vídeo con IA, y que tras ese lanzamiento la compañía solicitó formalmente que Google dejara de utilizar ese nombre.
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Aquí aparece el matiz habitual en este tipo de disputas. Según Autodesk, Google respondió que comercializaría el producto como “Google Flow”, añadiendo su marca corporativa para reducir la posibilidad de confusión. En teoría, ese “apellido” serviría para diferenciar el producto en el mercado.
No obstante, la demanda sostiene que la situación no se desarrolló tal como se había dado a entender. Autodesk alega que Google habría “tergiversado” sus intenciones respecto al uso futuro de la marca, insinuando que el compromiso de utilizar siempre el prefijo “Google” no se mantuvo de la forma esperada.
Uno de los elementos más llamativos del caso no tiene que ver solo con el nombre en sí, sino con la estrategia de registro. Autodesk afirma que Google presentó inicialmente una solicitud de marca en el Reino de Tonga, un país donde —según la demanda— las solicitudes no suelen ser fácilmente accesibles al público.
La insinuación es clara: ese movimiento podría haber permitido sentar un precedente con menor visibilidad externa. Posteriormente, siempre según la acusación, Google habría utilizado esa solicitud como base para intentar registrar en Estados Unidos el nombre “Flow” sin el prefijo “Google”.
Si esta secuencia se confirmara tal como la describe Autodesk, la interpretación sería contundente. No se trataría únicamente de posicionar “Google Flow” como marca diferenciada, sino de intentar asegurarse el control del término “Flow” en el mercado estadounidense, el más relevante en este contexto.
En derecho de marcas, la hipótesis de “posible confusión” cobra mayor fuerza cuando puede demostrarse con ejemplos concretos. Autodesk sostiene que ese escenario ya se ha producido en la práctica.
También te puede interesar:Google Amplía Acceso de Flow, su Generador de Vídeo Con IA, a Usuarios de WorkspaceSegún la demanda, en redes sociales, publicaciones especializadas e incluso entre usuarios del producto de Google se ha utilizado por error el nombre “Flow Studio” para referirse a la aplicación de Google. Es decir, no se trataría solo de una coincidencia nominal abstracta, sino de casos en los que el nombre específico de un producto de Autodesk habría sido atribuido a la herramienta rival.

Ese tipo de evidencia, si se acredita, puede reforzar el argumento de que existe una confusión efectiva en el mercado, algo que los tribunales suelen considerar con especial atención.
La demanda no se limita a una queja formal. Autodesk solicita que el tribunal prohíba a Google utilizar la marca “Flow” y reclama además una indemnización por daños y perjuicios derivados de la presunta infracción, aunque sin especificar una cifra concreta en esta etapa.
Por ahora, la versión de Google no se ha hecho pública en detalle. La compañía no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios, por lo que queda por ver si su estrategia de defensa se centrará en negar el riesgo de confusión, alegar un uso legítimo del término o buscar una solución negociada que evite un litigio prolongado.
Más allá del caso concreto, este conflicto refleja una tendencia más amplia: el crecimiento acelerado de la IA generativa está convirtiendo el branding en un terreno cada vez más complejo. En un sector donde proliferan nombres como Flow, Studio, Copilot o Assistant, las colisiones parecen casi inevitables.
La cuestión ya no es si habrá disputas por nombres en la industria tecnológica, sino cuántas veremos a medida que la carrera por la inteligencia artificial siga intensificándose. Queda por observar si este caso terminará en un acuerdo, en un cambio de nombre estratégico o en una decisión judicial que marque precedente.
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