CUDIS acaba de echar más leña al fuego del boom de los wearables. Esta semana lanza una nueva serie de anillos de salud y, de paso, presume de 30.000 unidades vendidas y 250.000 usuarios en su app.
Pero su propuesta no se limita a mostrar gráficos de sueño o pulsaciones: busca convertir tu rutina saludable en un sistema de juego con recompensas, incorporando además un AI Agent Coach que te empuja —con mayor o menor insistencia— cuando empiezas a flojear.
La compañía sostiene que su diferencia frente a otros dispositivos no está solo en medir métricas, sino en empujar comportamientos concretos mediante un sistema de puntos que premia lo que haces cada día. Y ahí surge la pregunta inevitable: ¿es un anillo que te ayuda a cuidarte o un programa de fidelización con sensores incorporados?
El sistema gira en torno a los llamados “health points”, o puntos de salud digitales. Se obtienen por conductas bastante comunes —pero también fáciles de abandonar— como dormir bien, caminar 10.000 pasos, entrenar con regularidad o interactuar con el coach de IA del anillo.

No basta con registrar datos pasivamente: hay que actuar e interactuar para cerrar el ciclo. Esa dinámica convierte el autocuidado en un bucle de acción-recompensa donde el usuario no solo mide, sino que participa activamente.
Además, CUDIS integra un marketplace donde esos puntos pueden canjearse por descuentos en suplementos y otros productos. Aquí aparece un matiz relevante: si el premio por cuidarte es comprar más cosas, el incentivo puede inclinarse hacia el consumo. Aunque también puede leerse al revés: si ya pensabas adquirir esos productos, obtener un descuento por mantener buenos hábitos puede parecer un intercambio razonable.
El AI Agent Coach está diseñado para apoyarse en IA generativa y ayudarte con programas de ejercicio y salud diaria. No se limita a mostrar estadísticas; construye planes personalizados con tareas concretas, protocolos de recuperación, sugerencias de suplementos e incluso la posibilidad de derivarte a profesionales médicos con licencia si detecta señales preocupantes.
La idea de “escalado” es central en su narrativa. La empresa insiste en que el sistema no sustituye a la atención médica, sino que orienta al usuario hacia el nivel adecuado de cuidado cuando aparecen banderas rojas. Ese matiz es fundamental: una IA puede identificar patrones y sugerir acciones, pero no debería jugar a ser médico ni convertir alertas en diagnósticos encubiertos.
En ese sentido, CUDIS no vende la promesa de “te curo”, sino la de “te acompaño y, si algo no va bien, te conecto con alguien cualificado”. La diferencia no es menor en un sector donde la línea entre bienestar y salud clínica puede volverse difusa.
Como la mayoría de wearables, el anillo registra métricas como calidad del sueño, niveles de estrés, movimiento diario y recuperación. Con esos datos, la compañía intenta ir un paso más allá al presentar un indicador propio llamado Pace of Aging (PoA), que supuestamente refleja si tu cuerpo envejece más rápido o más lento que tu edad cronológica.
El concepto suena potente, pero conviene mantener cierta prudencia. Sin conocer en detalle el modelo, sus supuestos y su validación clínica, el “ritmo de envejecimiento” puede quedarse en una métrica motivacional más que en una herramienta médica sólida.
En cualquier caso, el valor real no debería estar en el número aislado, sino en la tendencia. Si tu sueño empeora, el estrés aumenta y la recuperación cae, lo importante es que el sistema te ayude a entender el porqué y, sobre todo, qué puedes ajustar mañana para revertir la trayectoria.
El CEO y cofundador Edison Chen afirma que la fortaleza de CUDIS está en el reconocimiento de patrones para personas sanas que quieren optimizar su rendimiento. Según explica, la IA puede detectar tendencias negativas como mal sueño crónico, descenso de la HRV (variabilidad de la frecuencia cardiaca) o aumento sostenido de la frecuencia cardiaca en reposo.
Estas señales suelen indicar que algo en la rutina —estrés acumulado, sobreentrenamiento, consumo de alcohol o simplemente horarios caóticos— está pasando factura antes de que el usuario lo perciba con claridad. Ahí es donde la IA puede aportar valor real: anticiparse a la sensación subjetiva de “no estoy del todo bien”.
Sin embargo, la línea entre alerta útil y ansiedad amplificada por gráficas es extremadamente fina. El tono del coach, la frecuencia de las notificaciones y el contexto en el que se presentan las recomendaciones pueden determinar si el sistema motiva… o agobia.
Desde el lanzamiento de su primer wearable en 2024, Chen asegura que la empresa ha vendido más de 30.000 unidades entre sus dos modelos iniciales. La app, por su parte, suma 250.000 usuarios distribuidos en 103 países, con especial presencia en Norteamérica, Europa y Asia.
No son cifras menores en un mercado donde compiten nombres consolidados. Para intentar diferenciarse, CUDIS añade un ingrediente que suele dividir opiniones: afirma que mantiene los datos cifrados y seguros mediante la blockchain de Solana.
Con ello se posiciona como una compañía de bienestar web3 con IA, combinando dos narrativas tecnológicas que generan tanto entusiasmo como escepticismo.
En 2024, CUDIS anunció una ronda seed de cinco millones de dólares liderada por Draper Associates, junto con la participación de inversores vinculados al ecosistema blockchain como Skybridge, DraperDragon, Monke Ventures y Foresight Ventures. El respaldo financiero apunta a una apuesta clara por escalar el proyecto y reforzar su posicionamiento híbrido entre salud, IA y web3.
El siguiente movimiento es especialmente revelador: la compañía planea lanzar una campaña en Kickstarter. Puede convertirse en una palanca poderosa para expandir comunidad y validar demanda más allá del nicho cripto, o bien en un termómetro público que mida si el producto engancha por su utilidad real y no solo por el hype tecnológico.

Al final, el verdadero desafío no es la IA generativa, ni la blockchain, ni siquiera el diseño del anillo. La pregunta clave es si consiguen que mantengas hábitos saludables cuando nadie te está mirando. Si esta combinación de coach inteligente, gamificación y recompensas tangibles funciona, es probable que el resto del sector lo replique rápidamente. De lo contrario, CUDIS podría quedar como otra promesa brillante que se diluye entre métricas llamativas y expectativas infladas.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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