Cursor 2.4 llega con una idea muy potente: que tu editor de código trabaje “en paralelo” contigo, utilizando agentes y, ahora, Subagents. El planteamiento es ambicioso, pero la comunidad ya ha señalado dos piedras en el zapato en algunas builds 2.4.x: pérdida del historial del chat y una petición bastante lógica de mayor control sobre los subagentes por defecto.
Cuando conviertes el editor en una especie de jefe de obra con varios “curritos” de IA, lo último que quieres es que se borre el rastro de decisiones técnicas. Cursor se mueve dentro del ecosistema de VS Code (y también por CLI) y empuja un enfoque muy claro: usar agentes como método principal para investigar, planificar e implementar cambios en bases de código grandes.
La novedad estrella de Cursor 2.4 son los Subagents. No se trata de otro chat más, sino de agentes independientes a los que un agente “padre” delega subtareas para ejecutarlas en paralelo.
Cada subagente opera con su propio contexto y puede personalizarse mediante prompts específicos, acceso a herramientas y elección de modelo. Esto permite, por ejemplo, que un subagente revise el repositorio en busca de un flujo roto mientras otro ejecuta comandos en terminal, sin que la conversación principal se convierta en una sopa de mensajes.
La promesa es clara: menos latencia mental. En proyectos grandes, el cuello de botella no siempre es escribir código, sino coordinar cambios, entender dependencias, localizar puntos de entrada y no perder el hilo cuando surgen varias tareas a la vez.
También te puede interesar:ChatGPT ahora se integra con editores de código en macOS con Work WithCursor, además, incluye subagents por defecto para tareas habituales como investigación de la base de código, ejecución de comandos en terminal y gestión de flujos paralelos. Aquí es donde empieza el debate real: si esos subagentes vienen predefinidos, ¿cuánto control tiene el desarrollador sobre su comportamiento?
El feedback temprano apunta a una demanda clara: más control sobre los subagents por defecto. Si uno decide escanear medio repositorio con un contexto enorme o ejecutar comandos con demasiada libertad, el desarrollador quiere poder acotar, priorizar y ajustar sin tener que pelearse con el sistema.
Otra función que, sobre el papel, parece secundaria, pero en la práctica puede ahorrar mucho tiempo, es la generación de imágenes integrada en el flujo de trabajo del agente. Cursor permite describir la imagen necesaria o subir una referencia para generar recursos sin salir del editor.
La generación se apoya en Google Nano Banana Pro, lo que facilita crear rápidamente mockups de UI, arte de producto o diagramas de arquitectura sin abrir herramientas externas, exportar archivos o reimportarlos después.

Lo interesante no es “hacer dibujitos”, sino eliminar fricción en tareas recurrentes del desarrollo de software: documentar, presentar, explicar o prototipar. Las imágenes se renderizan en línea y se guardan automáticamente en la carpeta assets/ del proyecto.
Esto, sin embargo, abre una cuestión práctica: si los assets se generan como parte del pipeline, ¿cómo se versionan, revisan y validan para que no acaben convirtiéndose en ruido? Cuando entra generación automática en un repo, la disciplina es clave: naming claro, revisiones y un mínimo de criterio para no terminar con múltiples variantes casi idénticas.
También te puede interesar:Gestión de Agentes AI en Cursor: Nueva Aplicación Web Para DesarrolladoresEn el plan Enterprise, Cursor introduce una función con bastante miga: Cursor Blame. Se trata de una ampliación del clásico git blame que añade atribución mediante IA, algo cada vez más relevante en equipos donde conviven humanos, autocompletado y agentes.
Cursor Blame distingue entre completados con Tab, ediciones realizadas por agentes (según el modelo) y ediciones humanas. Así, no solo se ve quién tocó una línea, sino cómo se tocó: sugerencia rápida, acción autónoma de un agente o edición manual.
Un detalle especialmente interesante es la inclusión de enlaces por línea que llevan al resumen de la conversación relacionada. Esto convierte al chat en algo más que una ventanita auxiliar y lo integra directamente en la trazabilidad del desarrollo.
Otra mejora menos vistosa, pero muy relevante a nivel técnico, es que los agentes pueden hacer preguntas de aclaración sin interrumpir su flujo. Mientras esperan la respuesta del desarrollador, siguen leyendo archivos, editando código y ejecutando comandos.
El comportamiento se acerca mucho más al de un compañero real: pregunta lo necesario, pero no se queda bloqueado esperando una respuesta para seguir avanzando.
El punto más delicado sigue siendo el mismo: algunos usuarios están reportando pérdida del historial del chat en ciertas builds 2.4.x. En un flujo de trabajo basado en agentes, el chat no es un extra, sino un registro de decisiones técnicas, razonamientos y comandos ejecutados.
A esto se suma la demanda de mayor control sobre los subagentes por defecto. La autonomía es atractiva hasta que no sabes qué está haciendo cada pieza, con qué contexto y con qué permisos. El futuro “agentic” del editor no va solo de potencia, sino de control, visibilidad y confianza.
Cursor camina por una línea fina: si logra pulir estos puntos, puede marcar un antes y un después en cómo programamos; si no, muchos desarrolladores volverán al modo clásico a la mínima.
Las próximas revisiones de la rama 2.4.x serán clave para corregir el problema del historial y afinar el control de los subagents, porque la idea es excelente… pero en herramientas de desarrollo, la fiabilidad no es negociable.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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