Google acaba de meter una marcha más a Gemini con algo que, si estás en modo “acceso a la universidad”, interesa de verdad: exámenes de práctica completos y bajo demanda para pruebas estandarizadas como el SAT, y además gratis.
No se trata de pedirle a la IA un resumen rápido o una explicación simplificada de trigonometría. Aquí la propuesta va mucho más allá: ponerte delante un examen con estructura, ritmo y presión similares a los de una prueba real, de esos que no se resuelven solo sabiendo la teoría.
La novedad llega con un gancho potente. Los tests están construidos con contenido de organizaciones educativas consolidadas como The Princeton Review, con el objetivo explícito de replicar el rigor y el formato que te vas a encontrar el día D. Y ahí está la clave: no es solo tener preguntas, sino una experiencia que te obligue a medir tiempos, equivocarte donde toca y detectar patrones de error antes de que sea demasiado tarde.
Hasta ahora, muchas herramientas de estudio basadas en IA funcionaban en modo fragmentado: pregunta suelta, respuesta bien redactada y a otra cosa. Gemini cambia el enfoque. Google habla de exámenes completos que puedes lanzar cuando quieras, sin depender de profesores, academias ni calendarios cerrados.
Eso significa que hoy puedes hacer un simulacro entero si estás concentrado, y mañana repetir solo una sección o intentarlo de nuevo si vas más espeso, pero siempre con la sensación de estar entrenando algo real, no simplemente “estudiando”.

A esto se suma un detalle clave: secciones cronometradas y tipos de preguntas alineados con las pruebas oficiales. El cronómetro no está ahí de adorno. Es la diferencia entre “sé resolverlo” y “sé resolverlo a tiempo”, que es justo donde muchos exámenes estandarizados te pasan factura.
También te puede interesar:Función ‘Ask Gemini’ en Google Meet: Resume Todo lo que ha Pasado en la VideollamadaLa palabra “IA” en educación suena muy bien… hasta que te ofrece una explicación dudosa o se inventa una regla que no existe. Google parece haber identificado ese punto débil y ataca justo ahí: apoyándose en contenido de proveedores educativos validados para que los materiales de práctica tengan credibilidad real.
La promesa no es simplemente “Gemini es inteligente”, sino algo más concreto: Gemini te entrena con estándares similares a los reales y con respaldo educativo. Esto deja una lectura interesante. Google asume que, para preparar exámenes, no basta con generar texto convincente; hace falta estructura pedagógica y calidad editorial.
Las primeras valoraciones de educadores, según lo que se está comentando, apuntan precisamente a eso: tener material revisado, fiable y además integrado en una plataforma que ya usan millones de estudiantes.
Que sea gratis no es un detalle menor; es casi el titular oculto. Cualquier estudiante con acceso a internet puede entrar a Gemini y ponerse a practicar, lo que convierte esta función en algo global, no limitado a un país, una escuela o una suscripción premium.
Esto baja bastante el muro de entrada de la preparación académica, porque parte del entrenamiento más duro —simulacros completos con formato realista— se democratiza. Ahora bien, conviene no idealizarlo. Que sea gratis no significa que sustituya a un buen profesor ni que tape lagunas profundas si vienes flojo en matemáticas o comprensión lectora.
También te puede interesar:Sin Fotógrafo ni Estudio: Crea Fotos Profesionales Gratis, con Google GeminiDonde sí puede tener un impacto inmediato es en estudiantes que ya están estudiando, pero necesitan volumen de práctica, rutina y feedback constante para afinar resultados.
Google no presenta esto como una función aislada, sino como parte de un compañero de estudio integral. La narrativa es clara: Gemini no solo responde dudas, también te entrena, te mide y te pone en situación.

Es un cambio de rol importante. Pasamos del “chat que ayuda” al “entorno de preparación”, justo el territorio donde se ganan horas de uso y fidelidad a largo plazo. Google afirma que esta incorporación responde a comentarios directos de estudiantes y educadores que pedían recursos más sólidos para pruebas estandarizadas.
Pero también hay una lectura de mercado evidente. La preparación de exámenes mueve mucho dinero, y colocar una alternativa gratuita dentro de una plataforma masiva es una forma bastante directa de meter presión a academias y apps de pago.
Lo más valioso de todo esto es, paradójicamente, lo menos glamuroso: sentarte y hacer un examen entero, con tiempos y sin excusas. El valor real está en la repetición controlada, en detectar en qué secciones pierdes minutos, dónde cometes errores tontos y qué tipo de pregunta te bloquea siempre.
En otras palabras, convertir el estudio en datos accionables, no en la sensación vaga de “hoy he estudiado mucho” sin saber si ha servido. La gran promesa —y también el gran riesgo— es la confianza. Si el material replica bien el estándar oficial, el beneficio es enorme. Si se queda solo en “parecido”, puede generar hábitos que luego no encajan el día del examen.
Que Google mencione explícitamente el respaldo de The Princeton Review sugiere que han entendido esa preocupación. Además, la empresa ya ha dicho que planea ampliar la selección para cubrir más exámenes en el futuro, lo que apunta a que esta es solo la primera pieza de algo más grande.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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