Google ha pedido al tribunal que se desestime la demanda de Penske Media (sí, los propietarios de Variety y Rolling Stone) por el uso de resúmenes generados con IA en su buscador.
La acusación es tan directa como incómoda: Google estaría utilizando el contenido de los medios para responder directamente en su propia página y, de paso, quedarse con los clics. Desde hace meses, el buscador muestra respuestas generadas por IA dentro de la propia caja de resultados, sin necesidad de que el usuario acceda a las webs originales.
Google se defiende con un argumento clásico: lo que hace con estos resúmenes entra dentro de sus prácticas habituales y de su marco legal. Según su postura, la demanda de Penske está mal planteada porque el buscador siempre ha mostrado extractos, titulares y respuestas rápidas.

El mensaje implícito es sencillo: no estamos inventando nada, solo lo estamos haciendo mejor con IA. Sin embargo, aquí aparece un matiz clave que lo cambia todo. Antes, el snippet ofrecía una pista y empujaba al clic; ahora, el resumen entrega una respuesta completa y anima a quedarse.
A esto se suma que muchos proyectos digitales llevan meses detectando caídas de tráfico difíciles de explicar, especialmente aquellos muy dependientes del SEO. La frustración es clara: la audiencia baja sin que Google ofrezca una explicación transparente ni herramientas evidentes para adaptarse.
La pregunta de fondo es casi filosófica, pero con consecuencias económicas inmediatas: ¿un buscador debe ser una puerta hacia Internet o un destino del que ya no necesitas salir?
También te puede interesar:Alphabet dispara su valor en bolsa tras el empuje de Gemini y el inesperado guiño de BuffettCon Google AI, el péndulo se mueve claramente hacia lo segundo. La promesa original era ordenar la web y enviarte a las mejores fuentes; la nueva promesa es darte el contenido ya digerido, para que cierres pestaña y continúes.
Para los medios, esto supone una pesadilla muy concreta. Si el resumen sustituye a la visita, el valor del artículo se diluye y pasa a residir en la capa de IA que lo remezcla. No se trata solo de orgullo editorial: menos clics implican menos páginas vistas y, por tanto, menos ingresos para sostener redacciones, investigaciones o coberturas complejas.
Otra idea incómoda atraviesa todo este debate: el “copia-pega” asociado a la IA ya no se limita a cuentas virales o reciclaje de contenido en redes sociales. Ahora alcanza el núcleo duro de Internet: las búsquedas.
El espacio donde históricamente se decidía quién ganaba tráfico, autoridad y dinero se convierte en una capa que extrae información de múltiples webs y la recompone. El problema es que recomponer no equivale a citar de forma que obligue al usuario a entrar.

El resultado práctico es que muchas plataformas y páginas pueden verse perjudicadas justo en el proceso que antes las alimentaba: posicionar en Google.
Penske no es un caso aislado. La empresa educativa Chegg ya había denunciado previamente a Google por el impacto de los resúmenes generados con IA en su tráfico.
También te puede interesar:“Mejor Empezar de Cero”: Google Avisa que Retocar Contenido de IA, no Evita el Castigo en su BuscadorEsto refuerza la idea de que no se trata de “un medio enfadado”, sino de modelos de negocio completos señalando un perjuicio directo. Aun así, Google también juega su propia partida existencial.
El trasfondo de esta estrategia es la supervivencia del producto. Si el usuario quiere respuestas inmediatas, la presión de competidores como ChatGPT, Grok y otros empuja a Google a ofrecer resúmenes más extensos, útiles y rápidos. Quedarse en diez enlaces azules supondría perder el hábito más valioso de Internet: que la gente empiece su sesión online en Google.
Existe un riesgo sistémico que suena a ciencia ficción, pero es perfectamente plausible. Si los resúmenes se alimentan de portales que pierden visitas y acaban cerrando, la IA se queda sin fuentes originales, frescas y fiables.
El resultado es un círculo vicioso: menos medios fuertes, menos reportajes propios, más refritos y resúmenes cada vez más pobres o repetitivos. Resolver esto no basta con una frase bonita sobre innovación.
La tensión entre utilidad para el usuario y sostenibilidad para los creadores es uno de los grandes choques de la era de la IA. Durante años, Google impulsó el SEO y reconfiguró cómo se construía Internet; ahora, los resúmenes con IA apuntan a un cambio de paradigma: pasamos de consultar páginas a consumir respuestas.
La polémica sigue abierta y no parece que vaya a cerrarse pronto. Si los tribunales no marcan límites claros, el mercado lo hará por la vía dura: cierres de medios, muros de pago más agresivos o contenido cada vez más optimizado para sobrevivir a una máquina que te resume antes de que te lean.
Al final, la pregunta para el usuario es sencilla: ¿prefieres una respuesta inmediata hoy, aunque mañana haya menos sitios capaces de generar información original?
Habrá que ver si la justicia frena a Google… o si este es solo el comienzo de un Internet donde buscar ya no significa salir a la web, sino quedarse a vivir dentro del buscador.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.