Google acaba de mover ficha en su particular sprint de modelos: Gemini 3.1 Pro ya es oficial y llega apenas unos meses después de que Gemini 3 Pro aterrizara en España. En esta guerra de las IA la sensación es clara: si te detienes a respirar, envejeces en dos semanas, porque el ritmo de lanzamientos convierte cualquier novedad en “versión antigua” casi de inmediato.
Lo más llamativo no es solo el anuncio en sí, sino el dato con el que Google lo está impulsando: 77,1% en el benchmark ARC-AGI-2. Se trata de una prueba diseñada para medir si el modelo puede enfrentarse a patrones lógicos nuevos, no simplemente a tareas típicas que ya ha visto miles de veces durante su entrenamiento.
Según la compañía, esa puntuación es más del doble de lo que logró Gemini 3 Pro en el mismo test. Ahora bien, hay un matiz importante: el nombre “3.1” suena a ajuste menor, aunque Google insiste en que el salto es mucho más significativo de lo que sugiere esa cifra incremental.
Es la primera vez que Google sube la versión en “0.1”, ya que hasta ahora había venido realizando saltos de “0.5”. Por pura numeración, esto se interpreta como una mejora incremental, un refinamiento del modelo existente más que una revisión completa de arquitectura.
Sin embargo, la compañía sostiene que Gemini 3.1 Pro mejora de forma notable frente a Gemini 3 Pro e incluso respecto a Gemini 1.5 Pro, lo que sugiere un avance más profundo de lo que aparenta.
Desde fuera, que Google se declare satisfecha con lo lanzado en noviembre y regrese tan rápido con una nueva versión dice mucho del ritmo al que se está moviendo el sector. No se trata únicamente de presumir de benchmarks, sino de no quedarse atrás en un entorno donde cada trimestre emergen rivales con nombres más agresivos y promesas cada vez más ambiciosas.
Google afirma que Gemini 3.1 Pro puede competir “de tú a tú” con modelos como Claude 4.5, GPT-5 o Grok 4.1 en tareas de razonamiento avanzado. Hablamos de esos prompts donde una respuesta rápida y genérica no basta, y donde el modelo debe sostener una cadena de pensamiento larga, ordenada y consistente, minimizando las alucinaciones.

La narrativa oficial es clara: esto representa “un paso adelante en razonamiento”. No obstante, conviene mantener cierto escepticismo saludable, porque “competir” puede significar muchas cosas según el coste, la latencia, el contexto máximo o la estabilidad en producción. Google no está proclamando una victoria definitiva, pero sí está enviando un mensaje implícito: ya no quiere que la miren por encima del hombro en esta carrera.
ARC-AGI-2 es un benchmark orientado a evaluar si un sistema puede resolver patrones lógicos nuevos sin depender de la mera memorización. En esencia, intenta evitar lo fácil: completar frases típicas o repetir conocimiento popular de internet. En ese contexto, el 77,1% anunciado por Google funciona como un titular potente, especialmente cuando se subraya que es más del doble que la generación anterior.
Sin embargo, un benchmark no garantiza que el modelo vaya a clavar un informe de trabajo o a escribir código perfecto a la primera. Lo que sí indica es que Google está empujando con fuerza en el área que más se percibe cuando pasas de un “chat simpático” a un asistente que realmente te ahorra horas de trabajo. Esa diferencia es la que, al final, termina pesando más que cualquier cifra aislada.
Gemini 3.1 Pro se apoya en el concepto de “Core Intelligence” que Google introdujo con Gemini 3 Deep Think en diciembre. Toma esa filosofía de razonamiento más profundo y la adapta a un modelo de propósito general, pensado para llegar a un público más amplio y no limitarse a contextos de investigación avanzada.

Google lo posiciona como ideal para tareas donde una respuesta simple no basta: explicaciones extensas, síntesis de grandes volúmenes de información y soluciones técnicas no triviales. A esto se suma una promesa muy orientada a producto: la capacidad de ofrecer explicaciones visuales y claras de temas complejos, evitando el “texto infinito” y priorizando estructuras digeribles, con pasos y resúmenes que faciliten la toma de decisiones.
También destaca el caso de uso que la compañía repite con insistencia: sintetizar datos y presentarlos en una “vista simple”. En el fondo, eso es lo que muchos usuarios buscan realmente: que la IA ordene el caos en lugar de reformularlo con otras palabras. Además, Google añade un ángulo creativo, asegurando que el modelo puede servir para “hacer realidad un proyecto creativo”. No obstante, esa afirmación es tan amplia que, hasta no ver ejemplos concretos —guiones, prototipos, storyboards o diseños—, se mantiene más en el terreno del titular atractivo que en el de la demostración tangible.
Gemini 3.1 Pro está disponible desde hoy en la app de Gemini y en NoteBook LM, aunque el acceso en estas plataformas está limitado a suscriptores de Google AI Pro y Ultra. En el ámbito profesional, también se habilita a través de Google AI Studio, Antigravity, Vertex AI, Gemini Enterprise, Gemini CLI y Android Studio, lo que deja claro que Google no lo concibe como una simple función de chat, sino como un modelo pensado para integrarse en pipelines empresariales y herramientas de desarrollo.
Por ahora, eso sí, solo está disponible en versión previa. Google justifica esta decisión señalando que quiere validar la actualización antes de abrirla al público general, aunque también puede interpretarse como una señal de que están iterando a gran velocidad y lanzando versiones mientras aún pulen detalles. Si Gemini 3 Pro llegó en noviembre y ya estamos en 3.1 Pro, el mensaje para el resto del sector es evidente: aquí nadie piensa esperar a nadie.
La pregunta realmente importante, sin embargo, es otra: ¿mantendrá este rendimiento cuando lo usemos a diario, con prompts desordenados, datos incompletos y plazos ajustados? Al final, más allá del 77,1% en ARC-AGI-2, el único benchmark que de verdad cuenta es el que mide menos frustración y más trabajo terminado cuando cierras el portátil.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.