OpenAI ya está probando publicidad en ChatGPT dentro de la versión gratuita en Estados Unidos, y Google no ha tardado en marcar territorio: Gemini no llevará anuncios, al menos por ahora. El movimiento deja claro que la guerra por dominar la IA ya no se decide solo por modelos más potentes o menor latencia, sino por algo mucho más básico y decisivo: cómo se financia todo esto.
En concreto, los usuarios gratuitos de ChatGPT en EE. UU. empezarán a ver anuncios relevantes al final de las respuestas en las próximas semanas. No se trata —todavía— de banners invasivos en mitad del texto, sino de una cuña final diseñada para colarse sin romper del todo el flujo de uso.
El detalle que ha levantado cejas va un paso más allá. Esta publicidad también afectará al plan “Go”, el nivel de pago más económico que OpenAI ha lanzado recientemente en España. Y ahí la conversación deja de ser técnica para convertirse en una cuestión de confianza con la marca: si pagas y aun así ves anuncios, la percepción del valor cambia.
Durante el Foro Económico Mundial de Davos, Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, afirmó en una entrevista que Gemini no tendrá anuncios, al menos por ahora. Esa coletilla es clave. En el lenguaje tech significa algo muy concreto: no lo descartamos, pero hoy no toca prometerlo.
Lo interesante no fue tanto la promesa de Google como el dardo dirigido a OpenAI. Hassabis comentó que le parecía “interesante que optaran por los anuncios tan pronto”. No estaba cuestionando la publicidad como concepto, sino la prisa.

La frase siguiente fue todavía más afilada: “Quizás sienten que necesitan generar más ingresos”. Cuando un competidor suelta algo así en público, está insinuando presión financiera, aunque no aparezca en ninguna diapositiva oficial.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaGoogle juega con una ventaja estructural que a veces se pierde entre el ruido de los modelos: vive de la publicidad desde hace más de veinte años. El buscador y YouTube generan ingresos a una escala tan brutal que la compañía puede subvencionar el coste de Gemini durante mucho tiempo sin monetizarlo de forma directa.
Eso le permite vender la experiencia como “limpia” e incluso premium, aunque sea gratuita. OpenAI, en cambio, está en otra situación. Aunque cuenta con el respaldo de Microsoft, sigue gastando enormes cantidades de dinero para entrenar y mantener modelos cada vez más grandes.
Cada prompt tiene un coste, y cuando lo multiplicas por millones de usuarios diarios, la factura deja de ser anecdótica y se convierte en un problema de negocio real. Además, entrenar modelos punteros no es un gasto puntual, sino una carrera continua: si te detienes, te adelantan. En ese contexto, la tentación de monetizar cuanto antes es difícil de ignorar.
La idea de mostrar anuncios al final de una respuesta parece suave… hasta que recuerdas cómo suele evolucionar esto en internet. Hoy son “anuncios relevantes” discretos; mañana pueden ser formatos más agresivos, segmentación más fina y una presión creciente para empujar al usuario hacia planes de pago.
El problema es que ChatGPT no es una red social ni un feed infinito, sino una herramienta de consulta y productividad. Y aquí entra un factor especialmente delicado: los usuarios tienden a atribuir intencionalidad a lo que responde una IA.
Si aparece un anuncio justo después de una respuesta, más de uno se preguntará si el modelo está optimizando por ayudarte… o por colocarte algo. Aunque OpenAI separe claramente la publicidad del contenido, la percepción pesa, y en productos de IA la percepción es media experiencia.
También te puede interesar:OpenAI une fuerzas con los Laboratorios Nacionales de EEUU para transformar la investigación científicaCuando Hassabis dice que Gemini no tendrá anuncios “por ahora”, Google no está renunciando a monetizar. Está eligiendo el momento. Puede esperar a que el producto gane más tracción, mejore métricas y consolide una narrativa ganadora antes de activar la monetización directa.
También hay una lectura estratégica evidente: posicionar a OpenAI como la empresa que “ensucia” la experiencia antes de tiempo. Entre líneas, el comentario de Hassabis sugiere algo más: si OpenAI recurre tan pronto a los anuncios, quizá su situación financiera está más ajustada de lo que se comunica públicamente.
No tenemos acceso a sus cuentas, pero el patrón es conocido. Cuando el coste de servir el producto crece más rápido que los ingresos, buscas dinero donde sea posible. El riesgo es claro: si la experiencia se deteriora, los usuarios prueban alternativas, y ahora alternativas ya existen.
Esta noticia no va solo de anuncios sí o anuncios no. Va de quién puede sostener durante más tiempo una IA cara sin cobrarte directamente, y quién necesita empezar a rentabilizar su base de usuarios cuanto antes.
Google puede financiar Gemini con su maquinaria publicitaria tradicional, mientras OpenAI parece explorar nuevas vías para que ChatGPT no se convierta en un agujero de gasto infinito. La pregunta incómoda es inevitable: si hoy los anuncios están al final de la respuesta, ¿cómo será la experiencia dentro de un año?
Tocará esperar para ver si OpenAI ajusta el formato sin erosionar la confianza y si Google resiste la tentación de mantener Gemini “limpio” cuando la presión competitiva y los costes aprieten de verdad.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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