Intel acaba de hacer algo que, hace apenas un par de años, habría sonado a giro de guion poco creíble: entrar de lleno en la fabricación de GPUs, el tipo de chip que hoy asociamos casi automáticamente con Nvidia cuando hablamos de inteligencia artificial.
El anuncio llegó de boca de su CEO, Lip-Bu Tan, durante el Cisco AI Summit, y no es un detalle menor. Forma parte del intento explícito de reconducir el rumbo de la compañía tras meses —y en realidad años— marcados por dificultades estratégicas y de ejecución. Y, como es lógico, la pregunta surge sola: ¿Intel llega tardísimo a la fiesta o aparece justo a tiempo para cambiar el guion?
Tan confirmó que Intel empezará a fabricar unidades de procesamiento gráfico (GPU), y aunque pueda sonar a tecnicismo, el movimiento implica un cambio de enfoque profundo. Históricamente, Intel ha sido “la empresa de las CPU”, el referente absoluto del procesador generalista pensado para hacerlo todo razonablemente bien en ordenadores y servidores.

Una GPU, en cambio, es otra cosa. Se trata de un procesador mucho más especializado, diseñado para ejecutar miles de operaciones en paralelo, justo lo que se necesita cuando se entrenan modelos de inteligencia artificial, donde lo crítico es mover cantidades enormes de matrices y multiplicaciones sin que el sistema colapse. A esto se suma que las GPUs no viven solo de la IA: también son el corazón del gaming y de gran parte del renderizado 3D moderno.
Esa doble vida —videojuegos y cómputo intensivo— explica por qué Nvidia terminó convirtiéndose en el proveedor “por defecto” del boom de la IA. No porque inventara la GPU, sino porque supo leer antes que nadie hacia dónde iba a escalar su relevancia.
Según Reuters, el proyecto de GPU estará supervisado por Kevork Kechichian, vicepresidente ejecutivo y director general del grupo de centros de datos de Intel. La elección no es casual: si quieres competir de verdad en IA, el campo de batalla está en el data center, no en el ordenador del salón.
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Kechichian fue fichado en septiembre como parte de una ola de incorporaciones orientadas a perfiles de ingeniería, una señal clara de que Intel intenta reforzar músculo técnico y no solo discurso. Un “vamos a hacer GPUs” sin talento específico sería puro postureo, y aquí la compañía parece estar montando equipo de verdad.
A esto se suma otro fichaje clave: en enero, Intel incorporó a Eric Demers, procedente de Qualcomm, donde trabajó durante más de 13 años y llegó a ser vicepresidente sénior de ingeniería. Es decir, gente acostumbrada a pelear en hardware real, con productos que tienen que rendir, cumplir plazos y sobrevivir al mercado, no solo lucir bien en presentaciones.
Aquí aparece la zona gris del anuncio. Según lo expresado por Tan, la iniciativa se encuentra en una fase relativamente temprana, y la estrategia final se desarrollará en función de las demandas y necesidades de los clientes.

Esta afirmación admite dos lecturas. La optimista es evidente: construir exactamente lo que el mercado necesita, evitando el clásico error de crear un chip técnicamente brillante pero poco viable en producción real. La menos cómoda es que aún no existe un roadmap cerrado, y en el mundo de las GPUs para IA el tiempo no es oro: es cuota de mercado.
Mientras una empresa define su estrategia, otras están cerrando contratos, afinando software y bloqueando ecosistemas completos. No es casualidad que TechCrunch ya haya contactado con Intel para pedir más detalles: por ahora hay anuncio, pero falta mucha letra pequeña.
Conviene separar mito de realidad. Nvidia no inventó la GPU, pero sí fue quien la llevó al extremo de convertirse en el motor del entrenamiento moderno de IA, y luego construyó alrededor un stack tan sólido que resulta difícil de abandonar.
También te puede interesar:Estados Unidos Bloquea la Venta de chips de IA a Emiratos Árabes por Temor a Filtraciones a ChinaLas GPUs de Nvidia para sistemas de inteligencia artificial son tan avanzadas y tan demandadas que la compañía mantiene un liderazgo de mercado claramente dominante. No se trata de una competencia ajustada, sino de un actor que marca el ritmo y de varios perseguidores que corren desde atrás.

Aun así, Intel no parece estar intentando copiar el pasado. Su apuesta apunta a recuperar relevancia en el futuro inmediato, un futuro donde la IA concentra inversión, infraestructura y narrativa tecnológica.
Hay un matiz político-empresarial difícil de ignorar. Al asumir como CEO el pasado marzo, Tan prometió consolidar y centrarse en los negocios principales de Intel. Anunciar GPUs, a primera vista, parece ir en la dirección contraria: abrir otro frente enorme.
Intel puede defenderse argumentando que sigue jugando en su propio tablero. Una GPU sigue siendo un semiconductor y sigue teniendo como destino PCs y servidores. No es un salto a coches eléctricos o gafas de realidad aumentada, sino una expansión dentro del mismo ecosistema, ambiciosa y arriesgada a la vez.
Y aquí aparece el punto clave: en 2026, “negocio principal” en chips empieza a significar chips que mueven IA, y en ese terreno las CPU ya no reinan solas. Si Intel logra sacar una GPU competitiva y, sobre todo, una plataforma convincente para clientes de data center, el impacto podría ser enorme.
No solo por arrebatar ventas a Nvidia, sino por ofrecer a las empresas una alternativa real en precio, suministro y poder de negociación. Esta fiebre ha dejado una lección clara: nadie quiere depender de un único proveedor cuando se trata de infraestructura crítica.
El problema es que esta es una carrera contra el reloj. Construir hardware es difícil, pero construir un ecosistema completo —drivers, librerías, toolchains y compatibilidad— es el verdadero infierno. Toca esperar para ver qué anuncia Intel en términos de producto concreto, fechas y rendimiento real.
Si la apuesta sale bien, el titular no será “Intel llega tarde”, sino algo mucho más interesante: “Intel llega cuando empieza la fase de consolidación”. Y es en esa fase donde, históricamente, se deciden los imperios.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.