Google acaba de poner un número encima de la mesa que, dicho sin rodeos, suena a locura: Gemini ya supera los 750 millones de usuarios activos mensuales, según los resultados del cuarto trimestre de 2025. La cifra impresiona todavía más si se mira el contexto, porque venía de 650 millones el trimestre anterior, lo que implica un salto enorme en “solo” tres meses.
Pero la pregunta relevante no es únicamente cuánta gente lo usa, sino qué significa que un chatbot crezca a este ritmo cuando el mercado parecía ya bastante repartido. En ese escenario, el dato coloca a Gemini por encima de Meta AI, que ha hablado de alrededor de 500 millones de usuarios mensuales. Eso sí, el techo —al menos por ahora— sigue teniendo nombre propio: ChatGPT, que se estima en torno a 810 millones de usuarios activos mensuales a finales de 2025.
Este crecimiento llega justo después del lanzamiento de Gemini 3, presentado por Google como su modelo más avanzado hasta la fecha. No se trata de una simple actualización estética, sino de un salto que la propia compañía define en términos de mayor profundidad y matiz en las respuestas, con un nivel “sin precedentes”.
De hecho, Sundar Pichai, CEO de Google, fue bastante explícito al respecto: la introducción de Gemini 3 en modo IA actuó como un “impulsor positivo” del crecimiento. Ahora bien, el “modo IA” por sí solo no es ninguna varita mágica.

Lo que suele ocurrir cuando una inteligencia artificial mejora lo suficiente es que deja de ser un experimento puntual y se convierte en un hábito. Las preguntas se alargan, las tareas se vuelven más complejas y el usuario regresa varias veces al día. En ese punto, ya no se está “probando” la herramienta, sino dependiendo un poco de ella.
A todo esto se suma un factor que Google domina como pocos: la distribución. Si Gemini aparece integrado en los lugares donde ya pasas media vida —el móvil, los servicios, la búsqueda—, el crecimiento deja de ser épico y pasa a ser, simplemente, inevitable.
También te puede interesar:Función ‘Ask Gemini’ en Google Meet: Resume Todo lo que ha Pasado en la VideollamadaPichai también dejó caer otro número que, para cualquiera con interés en la ingeniería, resulta casi más jugoso que el de los usuarios: los modelos propios de Google, como Gemini, procesan más de 10.000 millones de tokens por minuto a través del uso directo de la API por parte de clientes.
Esto significa que no estamos hablando solo de personas chateando por curiosidad, sino de empresas integrando Gemini en productos reales, flujos de trabajo y pipelines de inferencia que no pueden fallar. Los tokens por minuto funcionan así como una medida indirecta de carga, tracción y, sobre todo, demanda que sí está dispuesta a pagar.
Pero también son una señal de presión. Cuanto más crece el uso, mayor es el riesgo en términos de latencias, costes de cómputo y disponibilidad de hardware, justo el punto donde muchos chatbots se atascan cuando pasan de ser “virales” a convertirse en infraestructura.
En este contexto, Google ha lanzado un plan más asequible llamado Google AI Plus, con un precio de 7,99 dólares al mes. Es una tarifa pensada para el usuario que quiere funciones premium, pero que no está dispuesto a pagar un plan caro sin pensarlo dos veces.
La propia compañía reconoce que este plan ha llegado demasiado tarde como para influir en las cifras del trimestre reportado, aunque como palanca de crecimiento para 2026 pinta especialmente potente. A esto se suma lo que comentó Philipp Schindler, director de negocio de Google: la estrategia pasa por una combinación de versión gratuita y suscripciones, y están viendo crecimiento en ambos frentes.

En la práctica, el modelo es claro: el free actúa como un embudo masivo, mientras que el pago filtra a los usuarios intensivos que buscan mejores límites, más capacidad o funciones avanzadas.
También te puede interesar:Sin Fotógrafo ni Estudio: Crea Fotos Profesionales Gratis, con Google GeminiTodo este movimiento se enmarca dentro de un hito financiero mayor: Alphabet ha superado por primera vez los 400.000 millones de dólares de ingresos anuales en este trimestre. La lectura es clara: la IA ya no es un “proyecto experimental”, sino un motor real de ingresos y demanda que se refleja en las cuentas del grupo.
Google atribuye este logro, en parte, a la expansión de su división de inteligencia artificial, que está registrando un aumento constante de la demanda. Pero más demanda también implica más necesidad de capacidad de cómputo, y ahí entra en juego otro movimiento clave.
La compañía presentó la última generación de su chip acelerador de IA, el TPU Ironwood, con la intención explícita de competir con Nvidia. No se trata solo de ser más rápido, sino de controlar el coste por token y reducir la dependencia del mercado de GPUs, que hoy es prácticamente una jungla.
Si Google consigue que su combinación de TPUs, modelos y producto sea más eficiente, tendrá margen para ser más agresiva en precios, límites de uso y expansión global.
Pichai también destacó que Search registró más uso que nunca, impulsado por la integración de la IA. Esto apunta a algo importante: la inteligencia artificial no solo compite con los buscadores, sino que puede convertirse en el turbo del buscador más grande del planeta.

Si esta apuesta cuaja, el equilibrio de poder cambia por completo. No es lo mismo abrir un chatbot de forma aislada que tener la IA como capa por defecto en la manera en que navegas por Internet. En ese punto, los 750 millones dejan de ser solo un número llamativo y se convierten en una señal de que Google está haciendo lo que mejor sabe: transformar una tecnología nueva en uso masivo.
ChatGPT sigue por delante, sí, pero la distancia ya no parece un abismo. Y si Gemini mantiene este ritmo, sumando un plan de 7,99 dólares y una infraestructura propia como Ironwood, la batalla de 2026 no se va a decidir por marketing, sino por producto, coste y distribución.
Queda por ver si esta velocidad es sostenible… o si estamos justo en ese momento en el que la IA deja de ser “una app” y pasa a ser, simplemente, la forma normal de usar Internet.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.