Microsoft ha llegado a una conclusión evidente: si casi la mitad de los usuarios ya utiliza Copilot para hablar de temas médicos y bienestar, lo lógico es dejar de disimular y darle un espacio propio dentro de la interfaz. En las versiones preliminares se ha detectado una nueva pestaña de “Salud” en la barra lateral, al mismo nivel que secciones como Library o Shopping, pensada para centralizar todo lo relacionado con conversaciones médicas y hábitos saludables.
La pista surge al analizar elementos de interfaz aún no publicados, algo que suele funcionar como un “tráiler involuntario” antes de un despliegue oficial. Sin embargo, lo realmente interesante no es el botón en sí, sino lo que simboliza: el salto de los asistentes desde responder preguntas aisladas a comprender tu contexto personal.
La propia Microsoft asegura que aproximadamente el 40% de los usuarios de Copilot realiza preguntas relacionadas con la salud cada semana. No estamos ante un uso anecdótico o curioso, sino frente a uno de los principales motivos por los que las personas abren un chat con inteligencia artificial.

La futura pestaña funcionaría como un hub que agrupa desde dudas generales sobre bienestar hasta consultas más delicadas, con la promesa de ofrecer un entorno más ordenado y específico. Además, incluiría sugerencias de prompts para revisar síntomas, buscar médicos o mantener conversaciones guiadas sobre hábitos.
No obstante, cualquiera puede sugerir prompts; la diferencia real aparece cuando el asistente es capaz de cruzar esa conversación con señales concretas de tu vida diaria y convertir datos sueltos en contexto útil.
La actualización apunta a integrar conectores de datos provenientes de wearables y fuentes médicas para ofrecer respuestas con un nivel de personalización superior. En lugar de limitarse a decir “según internet, dormir ocho horas es mejor”, el asistente podría señalar que, según tus registros, llevas cinco noches durmiendo menos y que eso encaja con los síntomas que describes.

Entre los nombres previstos aparecen Fitbit, Garmin, Oura Health y Apple Health, además de una opción genérica llamada Health Records para historiales o expedientes médicos. También se contempla la posibilidad de enlazar historiales clínicos para que Copilot pueda referenciar diagnósticos, medicación y resultados de laboratorio.
Aquí aparece la línea roja evidente: si la IA conoce tu medicación y tus analíticas, el valor del asistente se dispara, pero la sensibilidad del dato también. El objetivo de Microsoft es que Copilot deje de ser “una búsqueda web con esteroides” y evolucione hacia un acompañante que realmente entienda tu situación, aunque ese avance implica asumir nuevos desafíos en materia de privacidad.
En la interfaz detectada aparece el conector de Apple Health, aunque no estaría disponible en la versión web, lo que sugiere una dependencia directa de la aplicación móvil. Esta decisión encaja con las restricciones habituales de Apple, ya que los datos de salud suelen gestionarse de forma nativa en el dispositivo y no desde cualquier navegador sin control.
Si finalmente se implementa, lo más probable es que el “cerebro” del conector viva donde Apple establece sus reglas: en iOS, con permisos explícitos, controles detallados y todo el ritual de privacidad que caracteriza a su ecosistema. En otras palabras, la integración podría existir, pero bajo condiciones estrictas.
El diseño contemplaría un aviso de privacidad que aclara que las conversaciones de salud se mantendrían separadas del resto de chats. Además, se indica que el usuario conservaría el control para desconectar servicios y borrar datos cuando lo desee, marcando desde el inicio una barrera conceptual clara: “esto no se mezcla con tus otras conversaciones”.
Sin embargo, separar chats es solo una parte del desafío. La cuestión de fondo es cómo se gestionan los permisos, la retención y el uso de datos cuando existen conectores activos con wearables y registros médicos. En el ámbito sanitario, cualquier error no se resuelve con un simple comunicado; la confianza, una vez dañada, rara vez vuelve a su estado original.
Este movimiento coloca a Microsoft en competencia directa con otros actores que ya han avanzado en integraciones de salud dentro de sus asistentes. OpenAI ha introducido conectores de salud en ChatGPT, Anthropic ha hecho lo propio con Claude, y también se comenta que Perplexity AI trabaja en una solución similar.
El mercado parece haber decidido que la próxima gran batalla no consiste únicamente en “quién responde mejor”, sino en “quién responde mejor utilizando tus datos sin meterse en un problema legal o ético”. Microsoft, además, no parte desde cero: Copilot for Health ya se lanzó en la actualización de otoño de 2025, con colaboración de instituciones como Harvard University para reforzar la fiabilidad de la información. Aun así, colaborar en calidad informativa no es lo mismo que abrir la puerta a historiales clínicos conectados a un asistente generalista.
Todo apunta a que la disponibilidad seguirá el patrón habitual de Microsoft, con un lanzamiento inicial en Estados Unidos antes de expandirse a otros mercados. Fuera de EE. UU., lo normal es que existan retrasos, especialmente en integraciones con wearables y, sobre todo, con registros médicos, que dependen de acuerdos específicos y marcos legales complejos.
Si estás en España o en América Latina, probablemente toque tener paciencia: estas funciones suelen llegar por fases o con limitaciones regionales. Para usuarios de Fitbit, Garmin u Oura, la integración sí podría marcar un antes y un después, convirtiendo a Copilot en un acompañante con memoria útil y contexto persistente, no en un chat que empieza de cero cada vez.
En cualquier caso, todo dependerá de cómo gestione Microsoft la inferencia con datos reales —que suelen ser ruidosos, incompletos o contradictorios— y de si evita caer en el “modo gurú” que a veces adoptan algunas IA cuando hablan de salud.
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