Facebook acaba de desplegar su artillería de inteligencia artificial para que los usuarios “jueguen” más con su perfil, sus Stories e incluso con sus publicaciones de texto. Y sí, lo hace con una intención bastante evidente: seguir siendo relevante en un momento en que el público joven mira cada vez más hacia otras aplicaciones.
Aunque la plataforma presume de 2.100 millones de usuarios activos diarios, eso no significa que la Generación Z la tenga como prioridad en su pantalla principal. Tener escala no es lo mismo que tener impulso cultural. Puedes ser masivo y, aun así, perder atractivo entre quienes marcan tendencias.
Una de las novedades más llamativas es la foto de perfil animada. A partir de una imagen estática, el sistema aplica efectos de movimiento que hacen que el sujeto parezca saludar, formar un corazón con las manos o incluso llevar un sombrero de fiesta virtual.
En la práctica, ese retrato que llevas años sin actualizar puede “cobrar vida” sin que tengas que grabar nada nuevo. Subes la foto y el modelo genera una microanimación que destaca en el feed y en el propio perfil, aumentando la visibilidad con un mínimo esfuerzo.

Aquí Facebook está atacando un problema muy concreto: la pereza. Cambiar la foto de perfil suele generar interacción, pero también requiere tiempo y una imagen que consideres suficientemente buena. La IA elimina parte de esa fricción al convertir una foto normal en algo más dinámico.
La propia plataforma recomienda utilizar imágenes nítidas, con una sola persona y mirando a cámara, lo que revela bastante sobre cómo funciona el sistema por dentro. El modelo necesita detectar con claridad el rostro y evitar elementos que compitan visualmente para calcular el movimiento sin generar artefactos extraños.
Además, puedes elegir tanto fotos almacenadas en tu móvil como imágenes que ya estén en Facebook, lo que deja la función a apenas un par de toques de distancia. Meta también ha adelantado que llegarán más estilos de animación a lo largo del año, consolidando este formato como un nuevo recurso creativo que, previsiblemente, ampliará su catálogo como si fuera un paquete de stickers animados.
Otra pieza clave es Restyle, una herramienta que integra Meta AI dentro de Stories —publicaciones que desaparecen tras 24 horas— y Memories, los recuerdos de años anteriores.
El funcionamiento es sencillo: eliges una foto o un recuerdo, pulsas “Restyle” y la aplicación transforma la imagen con ayuda de IA. No se trata de un simple filtro, sino de una reinterpretación más profunda que puede ajustarse mediante texto o mediante estilos predefinidos.
Aquí aparece una estrategia interesante: ofrecer un “modo fácil” para quien solo quiere tocar un botón y obtener resultados inmediatos, pero también un “modo pro” para quienes prefieren introducir un prompt y afinar el resultado. Entre los estilos predefinidos se encuentran opciones como anime, ilustrado, brillante (glowy) o etéreo, entre otros.
Más allá de lo estético, Restyle permite ajustar el estado de ánimo, la iluminación y los colores, lo que amplía su utilidad narrativa. No se trata únicamente de embellecer una imagen, sino de adaptarla a la historia que quieres contar. Además, la herramienta permite sustituir el fondo por escenarios completamente nuevos, como una playa o un paisaje urbano, sin necesidad de realizar recortes manuales.
Facebook también está incorporando fondos animados para publicaciones de texto, activados mediante un nuevo icono con una “A” multicolor. La idea es sencilla: escribes tu mensaje habitual, pero puedes colocarlo sobre un fondo estático o animado, como hojas cayendo o olas del océano, para que destaque en el feed.

Puede parecer un detalle menor, pero tiene lógica dentro de la forma en que se consume la plataforma hoy. El desplazamiento es rápido y lo que no capta la atención en segundos tiende a pasar desapercibido. Un post de texto plano compite en desventaja frente a imágenes y vídeos; añadir movimiento aumenta sus probabilidades de detener el scroll.
Meta también ha adelantado la llegada de fondos estacionales, lo que añade otra capa estratégica: facilitar publicaciones temáticas en momentos clave del año sin que el usuario tenga que diseñar nada desde cero.
El trasfondo de todas estas funciones es claro. Facebook lleva años intentando atraer y retener a un público más joven, a pesar de su enorme base de usuarios. Cuando una plataforma se percibe como “la app de todo el mundo”, corre el riesgo de convertirse en “la app de mis padres”, algo que para la Generación Z puede resultar poco atractivo.
Meta ha impulsado rediseños con un enfoque más juvenil, ha incorporado un feed exclusivo de amigos —una apuesta que apela a la nostalgia de cuando el timeline no estaba saturado de contenido recomendado— y ha añadido funciones más orientadas a la comunidad, como nombres de visualización únicos dentro de los Grupos.
Incluso ha recuperado el poke con un botón dedicado en los perfiles que envía notificaciones al destinatario, un gesto que mezcla nostalgia con experimentación. En conjunto, todas estas iniciativas comparten un mismo hilo conductor: más personalización, más expresividad y menos fricción a la hora de publicar.
La gran incógnita es si estas capas de IA lograrán modificar la percepción de la marca. Puedes tener herramientas sofisticadas y efectos llamativos, pero si el público joven no abre la aplicación, el esfuerzo pierde impacto. Aun así, hay un punto que no se puede ignorar: Meta está transformando Facebook en una especie de editor creativo automático, donde la inteligencia artificial reduce barreras y multiplica posibilidades.
Si esa reducción de fricción es suficiente, podríamos ver un pequeño resurgimiento de publicaciones más personales y experimentales. Queda por ver si la competencia responde con propuestas similares o si estas novedades se quedan en fuegos artificiales tecnológicos. Lo que sí parece evidente es que Facebook no tiene intención de envejecer en silencio.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.