ChatGPT tiene un “modo traductor” de verdad, con su propia página dedicada, y no es lo mismo que andar pegando prompts en el chat como llevamos haciendo desde hace años.
Existe una interfaz específica llamada ChatGPT Translate, accesible desde chatgpt.com/translate. En la práctica, es la web normal de ChatGPT, pero con un “/translate” añadido al final, como si activaras un menú oculto que casi nadie estaba mirando.
Ahora bien, si esperas una copia de Google Translate o DeepL llena de botones, modos y funciones avanzadas, conviene bajar un punto las expectativas antes de entrar.
Al acceder, te recibe una pantalla extremadamente minimalista, con solo dos campos de texto bien claros. A la izquierda escribes o pegas el contenido que quieres traducir, y a la derecha aparece el resultado ya convertido al idioma de destino.

No hay chat, no hay historial de conversación ni preguntas del tipo “¿quieres que lo haga más formal?”. Solo traducción directa, sin rodeos. Esa simplicidad juega claramente a su favor, porque elimina distracciones y evita tener que “educar” al modelo con un prompt bien redactado.
La contrapartida es evidente: tampoco encontrarás funciones clásicas de otros traductores, como traducción por voz, conversación en tiempo real o ajustes finos desde la misma pantalla.
El traductor permite seleccionar manualmente el idioma de origen y el de destino desde la propia interfaz. Además, incluye detección automática del idioma de entrada, pensada para esos casos en los que copias un texto y ni tú mismo tienes claro si era portugués, gallego o una mezcla escrita con prisas.
El funcionamiento es el que ya conoces: eliges idiomas, pegas texto y obtienes la traducción. Lo interesante aquí no es que ChatGPT traduzca —eso ya lo hacía desde hace tiempo—, sino que OpenAI haya decidido separar la traducción en un espacio propio.

Eso apunta a una intención bastante clara: reducir fricción y convertir una tarea muy habitual en una experiencia de un solo clic, sin necesidad de abrir el chat ni escribir instrucciones adicionales.
Una vez generada la traducción, el cuadro de salida ofrece un botón para copiar el texto traducido de forma inmediata. También incluye una opción para escuchar la pronunciación, algo especialmente útil si estás aprendiendo un idioma o quieres comprobar si el resultado suena natural antes de enviarlo.
No es un conjunto enorme de funciones, pero cubre dos necesidades muy reales: llevarte el texto rápido y oír cómo quedaría dicho en voz alta. Todo está diseñado para que no tengas que pensar demasiado, sin menús profundos ni opciones escondidas que parezcan experimentales.
Debajo del traductor aparecen varias opciones para alterar o reescribir el texto, pero aquí hay un matiz importante. Esas opciones no forman parte del traductor como tal.
Cuando pulsas alguna, lo que ocurre realmente es que saltas al ChatGPT estándar, con el prompt ya preparado para ejecutar esa tarea concreta. Es decir, funciona como un puente: parece que sigues dentro del traductor, pero en realidad estás entrando al flujo conversacional de siempre con una instrucción preconfigurada.
Visto desde producto, tiene sentido. Traducción rápida en una página dedicada; edición y estilo, en el chat, donde el modelo es mucho más flexible.
Durante años hemos usado ChatGPT como traductor escribiendo prompts del tipo “traduce esto al inglés manteniendo el tono” o “hazlo más formal”. Aquí, la diferencia clave es que no necesitas escribir nada: la intención ya viene definida por el propio diseño de la página.

Eso implica menos margen de error, menos tiempo perdido y una experiencia más cercana a la de un traductor clásico. Sin embargo, esa misma rigidez también le quita parte de la magia. Si buscas matices finos, registros específicos o localismos, el chat sigue siendo una herramienta mucho más potente.
Tampoco encontrarás funciones avanzadas habituales en Google Translate o DeepL, como traducción por voz en tiempo real o conversaciones bidireccionales. Al final, la sensación es la de una herramienta ligera, casi como un acceso directo interno más que como un producto cerrado y completo.
Cuando una empresa crea una interfaz dedicada para una tarea concreta, normalmente es porque ha detectado que se usa muchísimo. Y traducir es una de las acciones más repetidas en cualquier IA generalista: correos, mensajes, documentación, textos de trabajo y, sí, también deberes.

OpenAI parece querer capturar ese momento traductor sin obligarte a entrar en un modo conversación que, para algo tan directo, a veces resulta excesivo. Aun así, si esta página se queda en lo mínimo, seguirá siendo una curiosidad útil, no un sustituto serio de DeepL para usuarios intensivos.
Lo interesante será ver si con el tiempo añaden funciones que muchos ya dan por sentadas: historial, glosarios, entrada por voz o comparación de alternativas. Porque si hoy puedes entrar y obtener traducción inmediata con copia y pronunciación, mañana podrían convertirlo en un auténtico hub de idiomas.
Veremos si la competencia responde o si este ha sido solo el primer paso para que ChatGPT deje de ser únicamente “un chat” y empiece a consolidarse como un conjunto de herramientas especializadas.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.