OpenAI acaba de hacer un movimiento que a muchos nos va a tocar de cerca: ChatGPT Go ya se lanza a nivel global, con un precio más bajo… pero con anuncios dentro del chat. Este nuevo plan apunta directamente a quienes estaban en ese limbo entre usar la versión gratuita y pagar ChatGPT Plus por 20 dólares al mes.
ChatGPT Go nace precisamente como ese plan intermedio que faltaba, pensado para quienes querían algo más que el acceso básico, pero no estaban dispuestos a soltar veinte pavos cada mes. Sin embargo, el giro incómodo llega con letra pequeña: aunque pagues, verás publicidad.
ChatGPT Go cuesta 8 dólares al mes, aunque el precio se ajusta por región. No es lo mismo pagar en Estados Unidos que en mercados donde esa cifra puede ser directamente un “no” automático. En Sudamérica, por ejemplo, el plan se queda en 6 dólares mensuales, lo que cambia bastante la conversación para estudiantes, freelancers o personas que lo usan a diario para trabajar.

En Europa, en cambio, el precio sube a 10 € al mes, justo ese punto psicológico en el que muchos piensan: “vale, lo pruebo”, aunque sea solo durante un mes. El objetivo no es únicamente captar nuevos suscriptores, sino convertir a una parte enorme de usuarios gratuitos en ingresos recurrentes. Cuando un producto tiene la escala de ChatGPT, cualquier plan intermedio puede mover muchísimo dinero.
Lo que realmente está levantando cejas no es tanto el precio, sino el formato de monetización. OpenAI va a mostrar anuncios en la parte inferior de las conversaciones dentro del chat de ChatGPT Go.
No hablamos de un banner cualquiera en una web, sino de publicidad integrada justo donde escribes prompts, lees respuestas y trabajas. Esto cambia por completo el “contrato psicológico” con el usuario: si pago, espero una experiencia limpia o, al menos, claramente mejor que la gratuita.
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Habrá que ver cómo se implementan esos anuncios, porque no es lo mismo publicidad discreta que formatos intrusivos. Aun así, el simple hecho de que exista publicidad en un plan de pago abre la puerta a una idea que hasta hace poco parecía impensable: que el chat se convierta en un entorno publicitario normalizado.
La publicidad dentro de una conversación con IA no se percibe igual que en redes sociales. ChatGPT no es una timeline llena de ruido, sino una herramienta que muchos usan como asistente, tutor o incluso compañero de trabajo. El listón de “no me estorbes” está, por tanto, mucho más alto.
A esto se suma una preocupación inevitable: si el modelo de negocio empuja hacia los anuncios, la tentación de optimizar el producto para maximizar impresiones o clics está ahí, aunque OpenAI no lo diga abiertamente. No hace falta ponerse conspiranoico para ver el dilema: monetizar sin romper la experiencia es especialmente difícil en un chat.
Con los datos sobre la mesa, OpenAI está construyendo una escalera de precios más razonable: gratis, Go y Plus. Go está claramente diseñado para capturar al usuario al que el plan gratuito se le queda corto, pero que no justifica pagar Plus.

Es el típico perfil de “lo uso mucho, me aporta valor, pero no tanto como para 20 dólares”. Sin embargo, si el plan intermedio incluye anuncios, el cálculo cambia. Parte de lo que pagas no compra una experiencia premium, sino que reduce fricciones sin eliminar del todo la monetización publicitaria.
Habrá quien lo vea como un peaje asumible a cambio de un servicio más estable, con menos límites o mayor comodidad frente al plan gratuito. Al final, esto va de percepciones: muchas veces se paga no por funciones espectaculares, sino por continuidad y por no quedarse tirado cuando más lo necesitas.
También te puede interesar:ChatGPT Go de OpenAI, su Plan más Económico, Ahora Está Disponible en 16 Países de AsiaSi OpenAI ya está probando anuncios dentro del chat en un plan de pago, es difícil no pensar que la publicidad será una pata cada vez más importante del modelo de negocio. Go parece el experimento perfecto: volumen potencial, sensibilidad al precio y un entorno controlado para testear formatos.
Es una auténtica “zona intermedia” donde OpenAI puede medir cuánto aguanta el usuario antes de decir: “mira, paso”. Pero también puede salirles bien. Si el anuncio es discreto y el precio encaja, muchos preferirán pagar poco y aceptar ese compromiso.
La batalla real será emocional. Si sentimos que el chat deja de ser una herramienta útil y empieza a parecerse a una plataforma de anuncios, la magia se rompe. ChatGPT ha crecido por ser rápido, directo y eficaz. Si esa experiencia se ensucia, la competencia no tardará en aprovecharlo.
Queda por ver si ChatGPT Go se convierte en el plan “por defecto” para el gran público o en el experimento que confirma que pagar y ver anuncios ya no es una rareza, sino el nuevo estándar.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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