OpenAI ya está introduciendo anuncios en ChatGPT para los usuarios del plan gratuito y Go, y el mercado publicitario ha reaccionado con especial atención a una cifra concreta: 60 dólares por cada 1.000 impresiones en Estados Unidos.
No se trata de una prueba escondida en un rincón del producto, sino de un cambio estructural en una herramienta que millones de personas abren a diario como si fuera Google, WhatsApp y un becario infinito al mismo tiempo. El despliegue comenzó a principios de este mes en EE. UU., después de que la compañía avisara semanas antes que la publicidad llegaría a los planes gratuito y Go.
Sin embargo, el verdadero debate no es si habrá anuncios, sino cómo integrarlos sin erosionar la confianza y sin convertir cada conversación en un pasillo de supermercado digital.
Durante el India AI Summit, TechCrunch preguntó a Brad Lightcap, COO de OpenAI, por la estrategia publicitaria de la compañía. Su respuesta fue clara, aunque envuelta en lenguaje corporativo: el despliegue será “un proceso iterativo”. Traducido, significa que probarán, medirán, ajustarán y volverán a probar durante meses.

Eso implica que veremos cambios en formato, frecuencia y probablemente en segmentación. Lightcap insistió en que hacerlo bien pasa por mantener la confianza del usuario en niveles muy altos, y ahí entra otro pilar sensible en cualquier estrategia publicitaria: la privacidad.
Quizá la frase más reveladora fue cuando afirmó que los anuncios pueden ser “aditivos” a la experiencia si se implementan correctamente. La ambición no es interrumpir, sino integrar; no distraer, sino parecer útiles o contextuales. El problema es que, en un chatbot, la relevancia extrema puede sentirse como magia… o como vigilancia. Y esa línea es especialmente fina cuando la conversación es personal y directa.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaVarios medios han señalado que OpenAI estaría cobrando 60 dólares por cada 1.000 impresiones (CPM) en ChatGPT. Es una tarifa que suena más a inventario premium de televisión o a nichos hiperexclusivos que a una plataforma de uso masivo.
En publicidad digital, el CPM puede variar enormemente según formato y audiencia, pero 60 dólares obliga a justificar cada impresión como si fuera oro. Ahora bien, si ChatGPT se convierte en una “pantalla” donde el usuario llega con intención alta —resolver un problema, comparar opciones, tomar decisiones— el valor publicitario aumenta de forma considerable. El contexto conversacional y la atención sostenida son activos que pocas plataformas pueden ofrecer al mismo nivel.
Además, según Adweek, OpenAI estaría exigiendo a los anunciantes un compromiso mínimo de 200.000 dólares. Esto deja claro que no se trata de una plataforma para pruebas pequeñas, sino de un entorno orientado a grandes marcas con presupuestos relevantes. Con barreras de entrada altas se controla tanto la calidad de los anunciantes como el volumen, evitando saturar la experiencia desde el primer día.
Según The Information, Shopify permite a sus comerciantes anunciarse en ChatGPT mediante su red Shop Campaigns. Entre los primeros probadores estarían Target, Williams Sonoma y Adobe.

Esto va mucho más allá de insertar banners. Se trata de conectar intención y catálogo en el mismo flujo conversacional. Si alguien pregunta por “un regalo para alguien que cocina y odia los gadgets inútiles”, la respuesta podría incluir una recomendación orgánica… o una recomendación patrocinada.
La diferencia puede parecer sutil para el usuario, pero es enorme en términos de credibilidad. Cuando la línea entre sugerencia y patrocinio se vuelve difusa, la transparencia pasa a ser un factor crítico.
También te puede interesar:OpenAI une fuerzas con los Laboratorios Nacionales de EEUU para transformar la investigación científicaLa introducción de anuncios también se da en medio de tensiones competitivas. Anthropic ha aumentado su visibilidad pública, incluso con anuncios durante la Super Bowl, y el cruce de declaraciones no se ha hecho esperar.

A principios de mes, Sam Altman respondió con un largo post en X, calificando a Anthropic de “deshonesto” y criticando su posicionamiento. Más allá de la polémica, el mensaje de fondo fue estratégico: OpenAI defiende que la IA debe ser accesible para todos, no un producto caro destinado únicamente a perfiles de alto poder adquisitivo.
El argumento es claro: el acceso gratuito no es caridad, sino infraestructura. Más acceso implica más autonomía, más oportunidades y mayor escala. Altman incluso comparó cifras, señalando que más tejanos usan ChatGPT gratis que el total de usuarios de Claude en todo Estados Unidos.
Pero cuando defiendes el modelo gratuito, alguien tiene que financiarlo. Y ahí es donde la publicidad entra como pieza estructural, no como complemento menor.
Por ahora, Lightcap no ha detallado si los anuncios se expandirán más allá de EE. UU., lo que sugiere cautela, especialmente en mercados como Europa, donde la sensibilidad en torno a privacidad y publicidad personalizada es alta.
Si OpenAI logra que los anuncios sean discretos, útiles y transparentes, ChatGPT podría convertirse en el escaparate premium del internet conversacional. Sin embargo, si el usuario percibe que el modelo ajusta sus respuestas por intereses comerciales, la confianza podría evaporarse en cuestión de minutos.
En última instancia, el éxito no dependerá solo del CPM ni de cuántas marcas entren en la plataforma, sino de si tú, yo y cualquiera podemos seguir haciendo preguntas con la sensación de que nos responden para ayudarnos, no para vendernos. Queda por ver si OpenAI realmente consigue hacerlo bien.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.