Spotify está ampliando su función de IA Prompted Playlists para usuarios Premium en Reino Unido, Irlanda, Australia y Suecia. Sin embargo, esta expansión llega con una “letra pequeña” que no ha pasado desapercibida: varios usuarios ya se están encontrando con un tope tras 20 o 30 prompts. La idea, sobre el papel, suena casi mágica —“escríbeme la playlist que necesito ahora mismo”—, pero conviene recordar que seguimos ante un experimento desplegado a escala global.
La función se probó primero en Nueva Zelanda y más tarde se lanzó en Estados Unidos y Canadá, por lo que su llegada a Europa y Australia era el siguiente paso lógico dentro de la estrategia de expansión. Aun así, el detalle que está generando titulares no es el efecto “wow” de la tecnología, sino una pregunta mucho más práctica: ¿cuántas veces puedo usarla antes de que me limite?
Prompted Playlists no gira en torno a buscar un artista, un álbum o un tema concreto. La propuesta es distinta: escribir en tu propio idioma —de momento, únicamente en inglés— lo que te apetece escuchar y dejar que la aplicación haga el resto. Para activarla debes pulsar “Create”, elegir “Prompted Playlist” e introducir un prompt en inglés describiendo el tipo de experiencia sonora que buscas.

Según Spotify, su IA es capaz de interpretar conceptos más etéreos que una búsqueda tradicional como “música para estudiar”. Puede trabajar con estados de ánimo, estéticas, recuerdos, épocas musicales, géneros, actividades, letras o instrumentos, lo que amplía considerablemente el margen creativo del usuario. El salto es evidente: pasamos de “quiero rock” a algo mucho más específico como “canciones con guitarras limpias noventeras, energía de carretera mojada y cero baladas”.
Además, se pueden solicitar listas inspiradas en una serie, una película o incluso en un momento personal, como “mi primer día en un trabajo nuevo”. Aquí aparece un matiz interesante: la función no solo genera música, sino también contexto. Cada canción viene acompañada de una breve explicación que justifica su presencia en la playlist, un detalle que no solo aporta transparencia, sino que también fomenta la confianza en la recomendación y ayuda a entender elecciones que quizá no encajen a la primera.
Spotify no construye estas listas desde cero como si fuera un modelo aislado. El sistema combina tu historial de escucha con tendencias musicales y culturales actuales, buscando un equilibrio entre “lo que te gusta” y “lo que está pasando”. La intención es evitar que la experiencia se convierta en una repetición infinita de tus últimos meses de consumo.
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Este enfoque, sin embargo, reabre un debate habitual: ¿estamos ante descubrimiento real o ante descubrimiento dirigido? No es lo mismo salir de tu burbuja musical que ser empujado hacia otra diseñada por el algoritmo.
Para matizar esa experiencia, Spotify permite especificar en el propio prompt si quieres priorizar música nueva o limitarte a tu biblioteca personal, una opción clave tanto para quienes usan la plataforma como “radio sorpresa” como para quienes la conciben como un archivo emocional de canciones conocidas.
Spotify insiste en que la función sigue en fase beta, lo que en términos prácticos significa que puede cambiar en cualquier momento. Dentro de esas condiciones se incluyen límites de uso, y algunos usuarios han reportado alcanzar el tope tras aproximadamente 20 o 30 prompts.
Eso implica que si te entusiasmas probando combinaciones del tipo “playlist para cocinar pasta”, “playlist para fingir que corres” o “playlist para sobrevivir al lunes”, podrías quedarte sin margen antes de terminar la semana. Este límite tiene varias lecturas, y ninguna es casual. Por un lado, está el coste: generar playlists mediante IA, añadir explicaciones y permitir refinamientos implica consumo computacional, especialmente si se escala a millones de usuarios.

Por otro lado, también entra en juego el control de calidad. Permitir un uso ilimitado podría multiplicar prompts absurdos, resultados erráticos y, en consecuencia, quejas. Spotify busca feedback útil, no saturación. La aplicación, de hecho, permite ajustar el resultado refinando el prompt o empezar desde cero, e incluso programar playlists para que se actualicen automáticamente a diario o semanalmente, un detalle que convierte una simple demo tecnológica en un hábito potencial.
Prompted Playlists no es un experimento aislado, sino parte de una estrategia más amplia en la que Spotify está integrando inteligencia artificial en distintas capas del producto. Entre las funciones mostradas recientemente está Page Match, pensada para escanear una página de un libro físico y saltar directamente al punto correspondiente del audiolibro, así como About the Song, que busca aportar contexto adicional a las canciones más allá del simple “me gusta” o “no me gusta”.
También te puede interesar:Soluciones de Spotify Ante Problemas de Clonación y Contenido Generado por IATambién se han actualizado las letras con traducciones globales y acceso sin conexión, una mejora discreta pero de uso cotidiano. Sin embargo, el movimiento más revelador no es una nueva función visible, sino lo que ocurre dentro de la empresa.

El co-CEO Gustav Söderström llegó a afirmar que los mejores desarrolladores de Spotify no han escrito “ni una línea de código” desde diciembre gracias a la IA, lo que sugiere que la compañía no solo comercializa inteligencia artificial, sino que la utiliza para acelerar su propio desarrollo interno.
A esta ambición tecnológica se suma la expansión del negocio de audiolibros hacia la venta de libros físicos. Próximamente, los usuarios de Estados Unidos y Reino Unido podrán comprar copias físicas directamente desde la app, reforzando una estrategia que integra música, podcasts, audiolibros y comercio en un mismo ecosistema. Cuando una empresa empieza a conectar todos esos formatos, el objetivo es claro: que el usuario no tenga que salir de la plataforma.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.