Razer ha llevado el concepto de “asistente con IA” a un terreno rarito en el CES 2026: un compañero holográfico de escritorio que te mira mientras trabajas y juegas. Y es que este año, entre gigantes enseñando TVs más finas y portátiles con más NPU, lo que realmente se te queda en la cabeza son esos gadgets que no sabes si quieres… o si prefieres que no existan.
El CES 2026 se está llenando de inventos bizarros que mezclan IA emocional, vigilancia doméstica y hardware ultranicho, hasta el punto de que algunos parecen demos de Black Mirror con presupuesto de start-up. No todos tienen sentido, pero casi todos dicen algo incómodo sobre hacia dónde va la industria.
Project AVA nació el año pasado como un entrenador de esports con IA, y ahora vuelve convertido en un holograma animado de 5,5 pulgadas para plantarlo al lado del teclado. Ya no es solo “te digo cómo mejorar en el ranked”, sino algo más cercano a “vivo contigo en tu escritorio”.
Razer lo presenta como un aliado doble: estrategias de juego por un lado y, por el otro, productividad, organización diaria y hasta consejos personales.
Lo realmente jugoso no es que te recuerde tareas, sino el envoltorio: puedes elegir avatar y personalidad. Entre los personajes están Kira (chica anime) y Zane (musculoso), porque si vas a convivir con un asistente, que al menos tenga lore.
Los avatares presumen de movimientos realistas, seguimiento ocular, expresiones faciales y sincronización labial, con la clara intención de que no sientas que hablas con un widget, sino con “alguien” que reacciona. Razer destaca la monitorización constante: el dispositivo observa al usuario y su pantalla mediante una cámara integrada, para contextualizar lo que haces y responder mejor.
Es decir, para ser útil necesita ver lo que tú ves… y eso, en 2026, suena a “¿dónde firmo para desactivar esto?”. Evidentemente hablamos de un concepto, sin garantías aún sobre permisos, almacenamiento o si el procesamiento será local o en la nube, pero deja claro el dilema: una cosa es un prototipo llamativo en feria y otra un producto con políticas de privacidad que no den vergüenza ajena.
An’An, de Mind with Heart Robotics, es un bebé panda robótico pensado para el cuidado de personas mayores. Aquí la extravagancia tiene una intención más noble: combatir la soledad y ofrecer apoyo emocional 24/7. El robot incorpora sensores por todo el cuerpo para reaccionar de forma natural al contacto, de modo que no es un simple peluche, sino algo que responde como si “notara” caricias y cambios de trato.

A esto se suma una capa de IA emocional que recuerda la voz, preferencias y forma de interactuar del usuario. Cuanto más tiempo pasas con An’An, más se adapta, reforzando esa sensación de compañía personalizada.
En lo práctico, puede ayudar a personas con problemas de memoria, recordar tareas diarias y mantener informados a cuidadores sobre su bienestar. El debate es inevitable: como complemento es interesante; como sustituto de atención humana, el terreno se vuelve delicado.
GoveeLife presentó la Smart Nugget Ice Maker Pro, una máquina de hielo con IA orientada a un problema muy mundano: el ruido. Su tecnología AI NoiseGuard detecta cuándo el sistema está a punto de congelarse y volverse ruidoso, activando un desescarche automático antes de que el sonido se dispare. No es IA para escribir poemas, sino IA para anticiparse a un problema físico del aparato.

Produce hielo en seis minutos, hasta 60 libras al día, con un cubo de 3,5 libras. Eso sí, el precio no es discreto: 499,99 dólares, disponible desde el 15 de enero en Amazon, govee.com, Walmart y Best Buy.
Seattle Ultrasonics mostró un cuchillo de chef cuya hoja vibra más de 30.000 veces por segundo, haciendo que actúe como si tuviera más filo del real y atraviese alimentos con menos resistencia. La promesa es que la vibración es tan sutil que no se ve, no se oye y no se siente en el mango. El precio también vibra: 399 dólares, de momento en preventa.

Lollipop Star presentó piruletas que reproducen música mediante conducción ósea mientras las tienes en la boca. Vibraciones que viajan por los huesos del cráneo hasta el oído interno, acompañadas de sabor afrutado. El toque celebrity lo ponen Ice Spice (melocotón), Akon (arándano) y Armani White (lima). Antes de tomárselo en serio, eso sí, queda pendiente la eterna pregunta sobre higiene y durabilidad.
El Zeroth Robotics W1 es un robot estilo WALL-E que se vende como compañero programable para familias. Por 4.999 dólares promete seguridad con IA 24/7, vigilancia móvil 360 grados e integración con el hogar inteligente.

También presume de su lado aventurero: seguir a la gente, llevar equipo de acampada, hacer fotos familiares y dar energía portátil. La broma fácil queda servida: la empresa no ha dicho si clasifica basura, y habría sido el guiño perfecto.
El Ultra4 Hormone Monitor de Mira, por 249 dólares, analiza hormonas reproductivas a partir de una muestra de orina. Mide FSH, LH, E3G y PdG, identifica los seis días fértiles y puede aportar pistas sobre SOP, TDPM, perimenopausia y menopausia. Un ejemplo claro de cómo la IA se cuela ya en la salud doméstica, sin citas ni horarios.

El CES 2026 deja una sensación clara: la IA ya no es solo chat o software, es una capa transversal que invade cocina, ocio, salud y compañía. Y cuanto más personal es el dispositivo, más urgente se vuelve la pregunta incómoda sobre datos, cámaras y quién controla realmente la experiencia. Lo extraño ya no es que existan estos artilugios; lo extraño será que pronto nos parezcan normales. Tocará ver quién se atreve a comprarlos… y quién se atreve a regularlos.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.