Meta acaba de ponerle precio a algo que muchos daban por hecho: los chatbots de IA en WhatsApp. La compañía empezará a cobrar a los desarrolladores 0,0572 euros por cada respuesta generada por IA, un movimiento que marca un antes y un después en el uso de bots dentro de la plataforma.
Este giro llega justo después de que, el 15 de enero, entrara en vigor la prohibición de WhatsApp a los chatbots de terceros en su API de negocio. Ahora, en los lugares donde los reguladores obligan a permitirlos, Meta adopta una postura clara: “vale, pero pasando por caja”.
El primer país donde se aplica esta estrategia es Italia, y no es casualidad. Allí, el regulador de competencia pidió en diciembre que Meta suspendiera su política, forzando a la compañía a buscar una salida intermedia. Sin embargo, el movimiento va más allá de un solo mercado y sienta un precedente que podría extenderse por Europa —y otros territorios— si la presión regulatoria aumenta.
Meta ya había anunciado en octubre su intención de bloquear a todos los chatbots de IA de terceros en WhatsApp Business API. El objetivo era evitar que la plataforma se transformara en una especie de “app store de bots” sin control directo de la compañía.
La prohibición general se activó el 15 de enero y, desde entonces, muchos desarrolladores se vieron obligados a recurrir a mensajes predefinidos para redirigir a los usuarios a sus webs o aplicaciones. En la práctica, el chatbot podía existir como punto de contacto, pero no como una conversación real dentro de WhatsApp, algo poco funcional para servicios de IA conversacional.

A principios de mes, Meta envió avisos creando una exención específica para números italianos, permitiendo que los chatbots de IA atendieran a clientes en ese país. En ese momento, la medida sonó a cumplimiento mínimo de la exigencia regulatoria. Lo que no se aclaró entonces fue que esa excepción tendría un coste, algo que ahora sí queda confirmado.
También te puede interesar:WhatsApp se vuelve más inteligente: Interactua con comandos de voz con Meta AIMeta empezará a aplicar el nuevo precio el 16 de febrero para las respuestas no basadas en plantillas. La tarifa es muy concreta: 0,0691 dólares por mensaje, equivalentes a 0,0572 euros y 0,0498 libras.
Esto significa que cada vez que el bot genere una respuesta libre, el desarrollador paga. Aquí es donde la matemática empieza a pesar de verdad, porque el cobro por mensaje puede convertirse rápidamente en una factura considerable si el bot tiene volumen.
Con miles de consultas diarias, el coste deja de ser anecdótico y pasa a ser un gasto operativo serio, capaz de obligar a limitar usos, acortar respuestas o incluso apagar el servicio. Paradójicamente, esto empuja a optimizar justo en sentido contrario a la experiencia “natural” que promete la IA conversacional.
WhatsApp ya cobra desde hace tiempo a las empresas por el uso de mensajes basados en plantillas a través de su API. Se trata de comunicaciones muy controladas, como recordatorios de pago, códigos de verificación o notificaciones de envío.

Una respuesta de IA, sin embargo, no es una plantilla. Es dinámica, imprevisible y puede disparar el volumen de mensajes en segundos, algo que cambia por completo la escala del problema.
Con este movimiento, Meta separa claramente dos mundos: el WhatsApp transaccional, que ya estaba monetizado, y el WhatsApp conversacional con IA, que ahora también pasa por caja cuando no queda otra que permitirlo.
También te puede interesar:WhatsApp Crea Resúmenes Automáticos con IA y Promete Proteger la Privacidad de los ChatsMeta justificó el bloqueo anunciado en octubre alegando que sus sistemas no estaban preparados para gestionar grandes volúmenes de respuestas generadas por bots de IA. Introducir miles de bots generando texto de forma constante puede afectar a la latencia, la estabilidad y el soporte de la plataforma.
Más allá del argumento técnico, también hay una lectura empresarial evidente. Si WhatsApp se convierte en la autopista principal para que terceros distribuyan IA, Meta pierde control del ecosistema y, con ello, parte del negocio.
A esto se suma la visión estratégica de la compañía: la ruta al mercado para las empresas de IA debería pasar por webs, apps y acuerdos sectoriales, no por “colarse” en WhatsApp Business como si fuera un marketplace.
Tras el cambio de política, varias regiones —incluida la Unión Europea—, además de Italia y Brasil, iniciaron investigaciones por posibles prácticas anticompetitivas. Bloquear el acceso y luego reabrirlo solo bajo ciertas condiciones puede interpretarse como un peaje regulatorio.
Brasil es un buen ejemplo de lo rápido que puede cambiar el escenario. Allí, el organismo supervisor pidió inicialmente suspender la política, pero la semana pasada un tribunal dio la razón a Meta y revocó la orden preliminar.

El efecto fue inmediato: Meta pidió a los desarrolladores que no ofrezcan chatbots de IA a usuarios en Brasil. Si no hay obligación regulatoria, se cierra; si la hay, se abre… y se cobra. Ese parece ser el patrón.
Proveedores como OpenAI, Perplexity y Microsoft ya habían advertido el año pasado que sus bots en WhatsApp dejarían de funcionar tras el 15 de enero, empujando a los usuarios hacia otras plataformas. Así, el “bot en WhatsApp” como canal universal se enfría justo cuando empezaba a despegar.
Con la nueva tarifa por respuesta, el enfriamiento es aún mayor. La pregunta que queda en el aire es sencilla: ¿quién va a pagar esto de forma sostenible y para qué casos de uso? Habrá que ver si Italia se queda como una excepción puntual o si es la primera ficha de dominó de una nueva era de IA de pago por mensaje dentro del chat más usado del planeta.
Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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