El hallazgo aparece en un informe de McKinsey & Company, publicado el 5 de febrero de 2026. Allí, la consultora revela que la IA agéntica, sistemas que no solo analizan sino que ejecutan decisiones en varios pasos, ya está reduciendo costos de compras en cifras de dos dígitos.
No se trata de una promesa lejana. Una empresa tecnológica de Estados Unidos detectó ahorros de entre 12% y 20% en centros de contacto, y de entre 20% y 29% en externalización de procesos de negocio y servicios financieros. McKinsey es categórico: no ver esta transformación implica no comprender el cambio de engranaje que ya está en marcha.

La clave está en distinguir dos modelos. La IA analítica muestra el tablero. La IA agéntica, en cambio, mueve piezas, compara ofertas, detecta desvíos de costos y prepara estrategias antes de que el equipo humano llegue a su escritorio.
Es como pasar de tener un mapa de cañerías a contar con un plomero que además abre, cierra y ajusta las válvulas solo. Ese es el interruptor real de esta tecnología. Ya no alcanza con ver el problema: ahora el sistema actúa sobre él.
También te puede interesar:Buscar Trabajo en McKinsey ya Implica Hablar con una IA, y No Es un Simple TrámiteEn compras, ese mecanismo tiene un efecto directo. Los agentes de IA, programas que operan de forma autónoma, pueden vigilar mercados todo el día, revisar contratos, analizar precios y encadenar tareas que antes exigían varias personas y muchas horas.
Un cableado nuevo para el área de compras
Los casos que reúne el informe muestran que el cambio no es teórico. Una compañía química alemana usó estos agentes para abastecer consumibles de forma autónoma y elevó la eficiencia de su equipo entre 20% y 30%. Además, capturó entre 1% y 3% extra de valor económico.
Un operador europeo de telecomunicaciones redujo hasta un 90% el tiempo dedicado por sus negociadores al análisis y las comunicaciones. Al mismo tiempo, logró ahorros de entre 10% y 15% en negociaciones con proveedores.

El ejemplo más gráfico aparece en la industria aeronáutica. Un fabricante estadounidense automatizó pedidos e inventarios con agentes inteligentes y redujo el inventario activo en 30%. Ese ajuste liberó cerca de 700 millones de dólares en EBIT, la ganancia operativa de la empresa.
Además, el informe señala un dato incómodo: hoy las funciones de compras usan menos del 20% de los datos disponibles para decidir. El obstáculo principal no sería técnico. Sería mental. Modelos de gestión viejos, diseñados para otra velocidad.
Por eso McKinsey propone cuatro movimientos concretos: tratar los datos como un activo estratégico, gestionar los agentes como infraestructura operativa, fomentar una fuerza laboral híbrida entre personas y sistemas, y desplegar la IA en todo el ciclo de abastecimiento hasta el pago.
La oportunidad práctica y la brecha regional
Este punto tiene una aplicación inmediata. Si los proveedores ya llegan a la mesa con IA, mejores simulaciones y más información, la empresa que no actualice su propio cableado negociará a ciegas. En América Latina, advierte el informe, la brecha no es tecnológica sino de ambición estratégica.

La oportunidad, sin embargo, no exige esperar años. McKinsey recomienda empezar con aplicaciones “sin arrepentimientos”, como copilotos de categoría, optimización de contratos o sistemas de reajuste de precios. Con una base ordenada, el paso de prototipo a piloto puede tomar semanas, y el despliegue a escala menos de un año.
La lógica cambia: los humanos conservan la relación, el juicio complejo y la creatividad; los agentes aportan escala, velocidad y síntesis.
Medir ese avance también tiene su propia pieza clave: el ROI de compras, una métrica que no solo cuenta ahorro directo, sino riesgo evitado, capital de trabajo liberado y fugas frenadas a tiempo.
Al final, la IA agéntica no viene a reemplazar la mesa de decisiones. Viene a ordenar el cableado detrás de la pared para que, cuando alguien encienda la luz, la respuesta sea inmediata.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.









