Entrás a una web nueva, prolija y veloz, y todo parece en su lugar. Pero la pregunta ya cambió: ya no es si esa página usó inteligencia artificial, sino si alguna vez pasó de verdad por manos humanas. Ese giro lo revela un estudio de Stanford, Imperial College London e Internet Archive, publicado en El impacto del texto generado por IA en Internet. El hallazgo ubica en torno al 35% la proporción de webs nuevas generadas o asistidas por IA a mediados de 2025.
El dato tiene una pieza clave todavía más fuerte: antes del lanzamiento de ChatGPT, a fines de 2022, ese porcentaje era del 0% en la muestra analizada. Es decir, no se trata solo de una cifra alta, sino de la velocidad con la que cambió el cableado de internet.
Además, ese cambio ya tiene nombres concretos. Herramientas como Lovable o v0 de Vercel permiten crear sitios completos a partir de una simple descripción, en minutos y sin tocar casi una línea de código.
Un mecanismo que simplifica, pero también uniforma
Para medir el fenómeno, los investigadores analizaron muestras mensuales de sitios web entre agosto de 2022 y mayo de 2025 con datos del Internet Archive. De cada página tomaron el HTML, el código base del sitio, de su versión más antigua disponible en Wayback Machine y procesaron el texto por separado.

Luego usaron varias herramientas de detección de texto generado por IA. La elegida fue Pangram v3, por ofrecer la mayor tasa de detección dentro del estudio.
El mecanismo no solo detectó más IA. También reveló una caída de la diversidad semántica, es decir, de la variedad real en las palabras, enfoques e ideas, junto con un aumento del tono positivo en los contenidos.
Dicho de otra manera: si internet fuera una ciudad, la IA estaría ayudando a construir más casas en menos tiempo, pero muchas con planos parecidos, la misma pintura y frases casi intercambiables.
Ahí aparece la oportunidad y también la advertencia. Publicar contenido web es cada vez más accesible. Más personas pueden abrir una tienda, mostrar un proyecto o lanzar una idea sin depender de un equipo técnico completo.
Pero una web profesional no es solo fachada. También necesita arquitectura, criterio, mantenimiento y decisiones de diseño que no siempre se resuelven con una instrucción escrita. Algunos proyectos seguirán requiriendo ese trabajo humano fino, sobre todo cuando hay identidad de marca, seguridad o experiencias complejas.
La industria que ya crece alrededor

El mercado acompaña ese movimiento. Según los datos de Wise Guy Reports, las herramientas de creación web con IA movieron 3.100 millones de dólares en 2024 y podrían llegar a 25.000 millones en 2035.
No parece un reemplazo total del diseñador o del desarrollador. Más bien se perfila como un nuevo engranaje: la IA resuelve la base, acelera borradores y deja a los profesionales el ajuste de precisión.
En esa convivencia se juega la próxima etapa de internet. Porque la red puede volverse más abierta y más rápida, pero la pieza clave seguirá siendo otra: que detrás del interruptor automático todavía haya alguien capaz de decidir qué vale la pena encender.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











