¿Te pasó de mirar una notebook o un celular nuevo y sentir que cada año cuesta más conseguir “potencia normal” a un precio razonable? La pieza clave no está en la carcasa ni en la cámara: está en la memoria RAM, y su cableado global empieza a tensarse.
Eso es lo que revela Micron, uno de los tres gigantes que dominan el mercado de DRAM, la memoria de trabajo que usan PCs, smartphones y servidores. Su CEO, Sanjay Mehrotra, advirtió que la crisis va a empeorar porque la inteligencia artificial todavía está en una etapa inicial, pero ya consume más del 50% de toda la DRAM del mercado este año.

El hallazgo importa porque no llega desde un actor menor. Micron, Samsung y SK Hynix concentran cerca del 90% del mercado mundial, y los tres señalan la misma dirección: Samsung prevé escasez al menos hasta 2028 y SK Hynix estira ese horizonte hasta 2030.
Sanjay Mehrotra subraya que la demanda crece más rápido que la capacidad de fabricar memoria.
Con la IA ocurre que en la fase de inferencia (cuando el modelo responde en tiempo real), cada pregunta activa muchos tokens (fragmentos de texto) que deben procesarse a la vez. Es como tener a varios cocineros usando la misma encimera: si la superficie queda chica, todo se vuelve más lento, más caro y más difícil de escalar.
Además, la IA agéntica (sistemas que ejecutan tareas con más autonomía) agrega otra capa de presión. Ya no se trata solo de contestar una pregunta, sino de encadenar acciones, revisar contexto y mantener varios procesos abiertos. Ese interruptor cambia la magnitud del problema.
El engranaje que no puede ampliarse de un día para otro
Aquí aparece la parte menos visible, pero más decisiva. La producción de memoria no se expande como una app que recibe una actualización. Levantar fábricas de semiconductores lleva años, inversiones gigantes y una coordinación industrial muy rígida.

Por eso Micron puede mostrar su mejor trimestre de ingresos y, al mismo tiempo, advertir escasez. No es una contradicción. La central del sistema vende más porque la demanda explota, pero el caudal de oferta no acompaña esa velocidad.
Las cuentas que maneja la industria son claras: para cubrir lo que viene, la producción mundial de memoria debería crecer cerca de un 12% por año. Sin embargo, se espera que avance apenas un 7,5%. Para 2027, incluso con nuevas GPU de NVIDIA y memoria HBM4 (memoria de muy alto ancho de banda), el sector podría cubrir solo el 60% de la demanda de DRAM.
Ese desfase ya empieza a bajar a tierra. Micron prevé que los envíos de PCs y smartphones caigan entre un 10% y un 19%, mientras suben los precios para el consumidor.
Qué cambia para quien compra tecnología
Primero, una pista concreta: los 32 GB de RAM empiezan a verse como el mínimo recomendable para cargas de IA en local, es decir, para ejecutar funciones inteligentes en el propio equipo y no solo en la nube. Lo que antes parecía una configuración holgada ahora empieza a ser el nuevo piso.

Segundo, la presión ya afecta a toda la cadena. Incluso NVIDIA podría relanzar una RTX 3060 con memoria GDDR6, una opción más antigua, para no competir por los módulos más avanzados y escasos. Es una señal de que el cuello de botella no está en un solo producto, sino en todo el circuito.
Así, el mensaje de fondo no habla solo de chips. Habla de una oportunidad y de un límite físico: la IA avanza como si la casa sumara electrodomésticos nuevos cada mes, pero el tablero eléctrico sigue siendo el mismo. Y cuando eso ocurre, la próxima factura siempre termina llegando al usuario.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








