Cuando uno piensa en Xiaomi, suele imaginar un teléfono en el bolsillo. Pero, como pasa en muchas casas, a veces no manda el aparato más visible, sino la pieza que paga la luz, sostiene el cableado y evita que todo salte por los aires.

Eso es lo que revelan los resultados del primer trimestre de 2026 de Xiaomi: la compañía ya no gira solo alrededor de los smartphones. Hoy funciona como un conglomerado con cuatro engranajes conectados entre sí: móviles, servicios de internet, IoT (dispositivos conectados), y coches eléctricos con inteligencia artificial.

Xiaomi hoy funciona en conjunto con móviles, servicios de internet, IoT, y coches eléctricos con IA

El hallazgo clave está en la división menos mediática. Mientras los móviles siguen siendo la puerta de entrada para atraer usuarios, el negocio IoT se ha convertido en un estabilizador financiero. En ese trimestre logró un margen bruto del 25,2% y un beneficio bruto de 6.200 millones de RMB, por encima de los 4.500 millones que dejó la división de smartphones.

Además, el otro gran motor está en los servicios digitales. Xiaomi monetiza cerca de 750 millones de usuarios activos a través de HyperOS y servicios como publicidad, Mi Cloud o suscripciones. Ese mecanismo alcanzó un margen bruto del 76,1%, un dato que explica por qué el ecosistema pesa cada vez más en su estrategia.

Xiaomi está dejando de depender tanto de productos de terceros y empuja electrodomésticos propios de gama alta, como frigoríficos, lavadoras o aires acondicionados. Esa “premiumización”, es decir, vender menos pero mejor, subió el margen bruto de IoT en 5,1 puntos en un solo trimestre.

En cambio, los smartphones viven otro momento. Siguen siendo fundamentales para sostener la base global de usuarios, pero su margen bruto bajó al 10,1%. La crisis de la memoria, un encarecimiento de componentes clave, está presionando el negocio y podría seguir hasta 2028.

Xiaomi ya movió su interruptor. Vendió un 19,2% menos de móviles, pero elevó el precio medio un 8%, hasta 1.310 RMB. Y en China continental ya tiene un 23,5% del segmento premium, una señal de que quiere parecerse menos a una marca de volumen y más a una de ticket alto.

La división silenciosa que sostiene el resto

Aquí aparece la pieza más llamativa del tablero. El área de coches eléctricos e IA todavía consume más de lo que genera. La división registró pérdidas de 3.100 millones de RMB en el trimestre, mientras sus gastos operativos crecieron un 45,8%, por encima del avance de ingresos.

Los IOT y lifestyle y los EV e IA han ganado terreno aumentando sus ingresos pero los Smartphones siguen liderando

Ni siquiera el buen arranque del Xiaomi SU7, con 80.000 reservas iniciales según 36Kr, cambia esa foto de fondo. Lo mismo ocurre con MiMo, su modelo de IA, que Xiaomi ha presentado y cuyo precio de API (acceso para desarrolladores) recortó hasta un 99% para competir. Es una apuesta ambiciosa, pero hoy depende del resto del grupo para respirar.

Visto así, Xiaomi se parece más a Samsung que a Apple. Tiene un ecosistema de más de 1.100 millones de dispositivos IoT conectados, y ese volumen funciona como una central de ingresos que financia apuestas más costosas y lentas, como la IA o el coche eléctrico.

La oportunidad es evidente. Si ese ecosistema sigue creciendo, la empresa puede convertir cada móvil, cada aire acondicionado y cada servicio digital en una cadena de ingresos recurrentes. No se trata solo de vender hardware, sino de mantener encendida la relación con el usuario. Pero también hay una advertencia. Si IoT pierde rentabilidad, Xiaomi tocaría la pieza clave que hoy equilibra el conjunto.

De momento, el hallazgo es claro. La división a la que menos atención se presta es la que está sosteniendo el peso de las más vistosas. Y eso cambia por completo la forma de mirar a Xiaomi: menos como una fábrica de móviles y más como una casa conectada que aprendió dónde está su verdadera corriente.

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